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sábado, 8 de marzo de 2014

Spain is Pain #166: Encuentros con la naturaleza.


En uno de los primeros capítulos, si no me equivoco en el que abre el libro, de Sabotaje cultural de Kalle Lasn, creo recordar, la verdad es que hace mucho tiempo que lei el libro en cuestión, que el autor hablaba de que ciertos problemas de la sociedad actual estaban debidos a la tensión generada por la separación en el hombre y la naturaleza. Y que en cierta forma el discurso de la civilización humana nos habla de cómo un ecosistema se impone a otro, es decir el humano se pone por encima del natural.

Muchas veces el discurso en torno a la naturaleza suele ser ñoño, buenista, dejando de lado los aspectos más crueles inherentes a la naturaleza; e incluso desarticulado, véase Avatar de James Cameron, frente a discursos mejor construidos como el de la Princesa Mononoke de Hayao Miyazaki. Creo recordar que en los dos años y medio que llevo haciendo reseñas/críticas de cómics españoles no he encontrado ningún título que articulase mejor el discurso de lo humano con el de la naturaleza y que ambos estuviesen conjugados de manera tal que ninguno se borrase a otro y que se explicasen el uno al otro de manera completa e integra como me ha sucedido al leer Dias, nieve… (Edicions De Ponent, 2014) de Francisco Marchante.



En esta obra se recogen una serie de microhistorias que aparecen agrupadas en 5 bloques en los que los desarrollos narrativos están presididos por la presencia de la naturaleza no solo como un contexto en el que se tiene lugar la historia sino como un elemento causal de las emociones y situaciones en las que se ven envueltos los personajes humanos. Cuando hablamos de naturaleza, también nos referimos a los animales que están lejos de ser esos seres de cuento que hablan y que ayudan a los protagonistas humanos a resolver sus problemas, es decir ni causales ni utilitarios en el aspecto de dominación humana.


La base del dialogo entre los humanos y la naturaleza es puramente orgánico un discurso en el que se dejan de lado las vertientes buenistas, en pos de una base sobre la cual el autor utiliza diferentes técnicas a través de las cuales se muestra la pequeñez de lo humano. Las diferentes técnicas sirven para acentuar el texto escrito que hay bajo cada una de las imágenes, aunque no todas vienen acompañadas de dicho texto, predominando el tono poético a pesar de estar escrito en prosa. Días, Nieve… es un título que se aleja de las formas convencionales del cómic no con ánimo de romper esquemas, pero si en profundizar en una narrativa gráfica dentro de una estética mayoritariamente pictórica; la estructura de microcuentos hace que la lectura de esta obra sea pausada, sin la necesidad de leerla de corrido ni de manera cronológica, se recomienda ojear, ver que nos llama la atención e ir investigando en cada una de las narraciones.

                                                                                                                   @Mr_Miquelpg

sábado, 15 de febrero de 2014

Spain is Pain #162: El relato costumbrista.


El costumbrismo como género o transgenero no deja de ser una creación artística que trata de reflejar los usos y costumbres de la sociedad por lo general de la clase media y baja, en el que normalmente se utilizan unos personajes arquetípicos que sirven para guiar la narración. En este tipo de relatos nos solemos encontrar varios leit motiv que dirigen la historia: las buenas acciones, el trabajo en comunidad y las relaciones personales por encima de todo se establecen como un medio para conseguir el bienestar individual, que no deja de ser el social.

Esos son los valores que nos encontramos en O porto (De Ponent, 2013) Mata un relato costumbrista que se desarrolla en Galicia en los años de la dictadura en el que podemos distinguir unos arquetipos muy predefinidos: los estraperlistas que trafican con tabaco, que son buenos bondadosos y ante todo miran de no meterse en un lio que les complique demasiado la vida, y siempre que puede ayudan al prójimo; la autoridad representada a través de la Guardia Civil, es mostrada de manera cómica, son una parodia en si misma ya que son incapaces de detener a nadie y menos de resolver un caso; el pueblo en el que se desarrolla la historia mostrado como una comunidad, aunque solo sea una vez al año para hacer la matanza del cerdo; y en último lugar los delincuentes ajenos al pueblo que lo único que buscan es el beneficio propio, y eso los distingue del resto de personajes que aparecen en este título.
Es decir, podríamos decir que O Porto es un relato sobre los beneficios de vivir en comunidad, de respetar los espacios que ha de ocupar cada uno de los individuos dentro de esta sociedad para que esta sobreviva como tal. Pero no es solo eso, no es un relato vecinal en el que todos se llevan bien sino que todo se filtra a través de una historia de género en el que se incluyen robos de guante blanco en el que se ven implicados los traficantes de tabaco del pueblo.

Eso da pie a enseñarnos otro mundo que entronca este relato costumbrista dentro de la ficción: el de lo irreal y de la ficción. Para ello se centra en el robo de una joya de un maharajá en un transatlántico de lujo en el que podemos encontrar todos los estereotipos de la ficción: el maharajá en sí mismo, un investigador que no es otro que un trasunto de Hercules Poirot, una cantante de ópera a medio camino entre la Castafiore y Montserrat Caballé; y un botones muy parecido a Tintín. Todos esos guiños sirven para relajar el relato y para que no esté tan sesgado por la realidad, enfrentar ambos mundos para relativizar la carga de la realidad que aparece en el subtexto de esta obra.O Porto es un buen relato que combina el costumbrismo más clásico con las narraciones de género más arquetípicas que busca ahondar y recuperar los topos y los lugares comunes de estas narrativas aplicadas al contexto nacional.

                                                                                                             @Mr_Miquelpg

sábado, 7 de diciembre de 2013

Spain is Pain #150: Adaptando, adaptando el cuento va cambiando.

“Traduttore traditore” es el dicho que se suele aplicar a los traductores literarios y que pone de manifiesto la dificultad existente a la hora de recoger los giros lingüísticos y la riquezas de un idioma cuando se trata de trasladar a otra lengua. Casi se podría decir lo mismo cuando hablamos de adaptación de un medio a otro, cuando se intenta traducir de una gramática a otra, pasar de lo textual a lo visual, de la palabra a la imagen.

Ese es el leit motiv de Adaptación (Edicions de Ponent, 2013) de Josep Busquet y Tomeu Pinya, quizás no tanto el proceso de adaptación en sí mismo sino de lo que rodea a la misma idea en lo que se refiera a la traslación un libro al cine. El concepto de pasar de un medio a otro adquiere más una idea de lo social que un aspecto introspectivo que es el que en un principio nos podemos querer encontrar en este volumen. Aquí el proceso de la adaptación aparece como un ente colaborativo en el que todo el mundo es responsable pero nadie es culpable, o más bien como un mecanismo, en el que todo está mecanizado y preestablecido, y en el que el autor original tiene poco que ver.

En Adaptación los autores nos narran una pequeña fabula en la que una autora, originaria de un pueblo pequeño, escribe una novela de época sobre los romances de una mujer, y lo que pasa cuando la máquina de la industria cultural se pone en marcha. Lolo, un sosias de Pedro Almodóvar, es el director encargado de realizar la adaptación de esta obra; es, por decirlo de alguna manera, el traidor al que hacíamos referencia al principio de este post. Pero que no deja de ser el eslabón final de una cadena en la que las ganas de hacer dinero pesan más que las de ámbito creativo. Al final, en una especie de final feliz o moralina según se prefiera, Teo Casal, la protagonista, forma parte de esa cadena en la que la producción cultural se asemeja más a una cadena de producción industrial que a un trabajo creativo.

Quizás lo que más desasosiego me produce es como el personaje principal, al igual que otra que aparece una vez que el relato está avanzado, se incorporan al sistema sin ningún tipo de dilema moral y con solo una pataleta como única reivindicación. Porque no queda nada de esa escritora que fue profesora del colegio de su pequeño pueblo que estaba en total desacuerdo con la bastardización de su obra, lo asume y sigue hacia adelante viviendo en un sistema corrupto e individualista en el que cada uno solo se preocupa por su beneficio propio, y que desgraciadamente se extiende más allá de lo retratado en esta obra. Se trata pues de la representación de una sociedad amoral en la que todo vale, incluso venderse a uno mismo, y en el que nos encontramos como la mediocridad arrastra a cada uno de los personajes ya que solo quieren mantener el estatus a costa de cualquier cosa: incluso su alma.

Resumiendo, Adaptación es un buen trabajo en el que se describe la posición del autor primario frente a la maquinaria industrial de la cultura en el que se describen dos espacios primordiales: el pueblo y la ciudad. El primero como un topo de la autenticidad, la verdad y la pureza; y el segundo como una representación de la hipocresía, la mentira y del todo vale. Es pues más una obra sobre lo social en los procesos culturales que sobre la imbricación y la dificultad a la hora de crear a partir de un texto primario.

                                                                                                                 @Mr_Miquelpg

sábado, 2 de noviembre de 2013

Spain is Pain #145: Lo naïve y lo precoz.


De vez en cuando surge el tema de que la industria del cómic está dejando de lado a los que deben ser los lectores del mañana, los niños de hoy, en pos del lector adulto que prefiere leer otro tipo de productos. Entrando en ese debate quiero pensar que lo que a nuestra generación, los nacidos en los sesenta, setenta y ochenta le ofrecían los cómics es lo mismo que lo que a la generación actual de niños les atraer del entretenimiento electrónico, en mi opinión se trata de algo generacional y de prioridades en el ocio; a los ojos de un infante un videojuego puede resultar mucho más atractivo de un cómic. En parte se trata de algo que tiene culpa el mercado, el consumo del lector de comics ha ido creciendo con él, en algunos casos no, y la venta se ha desplazada del quiosco a las librerías especializadas y las grandes superficies, por otro lado otro artefacto ha ocupado un lugar central en los quioscos las revistas de franquicias las cuales incluyen cómics.

A pesar de que la situación no acompaña y que el público infantil o no tiene opciones o no se las ofrecemos, surgen en ocasiones iniciativas que son dignas de elogio y al menos en este caso por lo hablado anteriormente dignas de hablar de ellas. Recientemente Edicions de Ponent ha publicado el recopilatorio de Los señores formas de Denis Roca, hasta ahí todo normal sino fuera porque Denis Roca tiene en la actualidad 8 años y lleva un par publicando las aventuras de esta creación propia. Resulta extraño que en un panorama tan desolador para el tebeo infantil surja un niño que sea capaz de utilizar el lenguaje del cómic de una manera más que competente para explicar sus historias.
Evidentemente lo narrado en estas páginas son historias sencillas tanto en el dibujo como en las tramas, pero en esa sencillez radica la brillantez de este cómic. En este se narran las aventuras de un grupo de seres definido por su forma y su color que viven aventuras que consisten en resolver pequeños problemas y tramas. Lo más sorprendente, a parte de la precocidad de Denis, es la demostración que lo naïve no está reñido con la inteligencia a la hora de exponer las tramas y hacer aparecer nuevos personajes; porque si en principio puede parecer una idea que se agote rápido, realmente no es así cada historia plantea un escenario diferente que da pie a la aparición de nuevos personajes. En ese sentido la historia brilla por hacer realmente atractiva esta historia que tendría muy buena salida en otros formatos destinados a otros medios.

En fin el debate sobre si el cómic sigue siendo un soporte cultural atractivo para los niños seguirá abierto, pero lo que sigue sorprendiendo es que a pesar de la carencia de títulos destinados al público infantil sigan surgiendo chavales con interés por el medio gráfico. Los señores formas es un libro muy recomendable, que como mínimo saciará nuestra curiosidad de cómo es un cómic hecho por niños, más que nada por ver como entienden ellos él medio, y refrescará nuestras retinas con historias puras, sin aderezos, con pocos giros argumentales, y sin elementos catárticos, que transmiten solo en que consiste el placer de narrar. Todo ello nos permitirá recuperar el placer de leer un tebeo por leerlo sin tener que hacer conexiones con otros textos ni tener que conocer toda la trayectoria del autor. Pues eso, a leer la comics se ha dicho.

                                                                                                                       @Mr_Miquelpg

sábado, 19 de octubre de 2013

Spain is Pain #143: Sinceridad.


Creo que nunca sería capaz de hacer lo que está haciendo la nueva generación de autores: abrir el corazón, hablar de ellos mismos, de sus familias, de sus padres, mostrar sus fortalezas y sobre todo profundizar en las debilidades de aquellos más cercanos. Ponerle un nombre y cara a lo que sucede a nuestros seres allegados va en algunos casos más allá de la mera autobiografía o el slice of life. De hecho muchas veces veo en ese tipo de narrativas la necesidad del autor de hacerla, de mostrarse y exponerse, si más.

En mi opinión de eso va Albert contra Albert (De Ponent, 2013) de Arnau Sanz, una obra en la que lo que menos importa es el llamar la atención y si el explicar y buscar de manera interior las raíces del problema que acucia a la familia del autor. Por otro lado es un relato esperanzador que va hurgando en la realidad para encontrar trazas de luz que alumbren el camino al final del túnel. Este título nos narra la historia de Albert, padre del autor, que sufre un trastorno bipolar además de ser adicto a la cocaína y el alcohol. Sin embargo, no se trata de un relato lastimero si no de una historia cercana a cierto tipo de costumbrismo urbanita que otra cosa.

El protagonista/autor/narrador nos coge de la mano para narrarnos el presente que está viviendo y para explicarnos el pasado de su familia. Pero hay un par de páginas que corresponden a las anotaciones de junio de 2012 que me parecen claves para entender el planteamiento de la historia. En un momento determinado de la historia Arnau, caminando por el barrio se va encontrando vecinos, supongo que es una elipsis temporal que recoge diferentes encuentros, en los que cada uno de estos le comenta que el padre se merece todo lo que le pasa, que frecuenta los bares, que se portó muy mal con su madre, etc. Esas dos páginas plantean cierta postura del autor a la hora de exponernos su situación personal. En ese sentido el título en si no está pensado para emitir un juicio sobre el padre, sino que lo que se pone de manifiesto en todo momento es la dinámica relacional de la familia, sus actos y sus actitudes frente a situaciones complicadas.

Para ello en el dibujo Arnau Sanz utiliza los colores de manera no convencional, explotan en su desnudez la crudeza de la historia. De manera que si en el aspecto gráfico se plasma los aspectos más desagradables de la historia, en el textual se explora la vertiente afectiva. Aunque en el planteamiento es fundamental el rechazo de la fábula moralista, en la cual nos enseña que en la que mal empieza mal acaba, sino que pone en juego otros valores, por ejemplo: el de la reconstrucción afectiva y el perdón.

A lo largo del relato se produce una reconstrucción de las relaciones entre Albert y sus padres, y también con Arnau. El hecho de que Arnau tome las riendas de la familia, administre los gastos; supone un relevo generacional de la responsabilidad, del tener que atender a aquellos que le han cuidado. Pero sobre todo es una gran narrativa del perdón, no explicita sino implícita, en ningún momento hay una redención en la que el hijo perdone al padre y en la que todo se arregla, se trata de un proceso escalonado en el cual se funden las emociones de todos los personajes.

En definitiva, un relato emocionante, con un dibujo interesante, que nos hace repensar el valor de las relaciones familiares, en el que busca expresarse y explicar todo lo que le rodea de forma muy valiente sin buscar la lástima, simplemente hablando de si mismo, sin más.

                                                                                                                       @Mr_Miquelpg

sábado, 3 de agosto de 2013

Spain is Pain #130: Retratos del pasado, instantáneas del presente.

El placer de explicar historias y más cuando se habla de uno mismo, aunque no siempre en el sentido estricto de la palabra, puede ser una de las acciones más complejas socialmente hablando a las que se enfrenta el ser humano hoy día. Como se suele decir “no hables bien de ti mismo porque no te van a creer y no hables mal de ti por si te creen”, en esa complejidad se ha de encontrar un equilibrio en el cual el autor, el creador, ha de encontrar un encontrar un equilibrio natural en la obra en la cual se va a esbozar un retrato de uno mismo y sus alrededores. El exponerse a hablar de uno mismo, pero no como si fuera un slice of life al uso, sino como si la historia explicada fuese la propia es una cualidad que poco poseen.

Quizás en Parte de todo esto (Edicions De Ponent, 2013) de Martín López Lam se produce cierta identificación en la que el lector puede creer estar leyendo en cada una de las historias que componen este título un biopic naturalista del autor. Martín López Lam, peruano de nacimiento y que lleva ya unos cuantos años afincado en España (también nos ha regalado en Kovra algunas muestras de su arte), juega a esa especie de identificación con los personajes que describe. En gran medida eso sucede por conocer de manera directa los escenarios, los personajes, las situaciones y el contexto histórico en el cual desarrolla cada una de las historias. Estas son menos distante entre ellas de lo que podría parecer en un primer momento, tienen en la historia de trasfondo que actúa como un vaso comunicante para crear un background que une a todas y cada una de las historias. Este hilo es el periodo histórico en el que se desarrolla la historia, la década de los 90 en Perú durante el gobierno de Fujimori, también podemos encontrarlo en la juventud del momento en el país andino en el momento del ascenso del neoliberalismo.
En Parte de todo esto y a riesgo de ser redundante nos encontramos, a riesgo de ser redundante, de cómo el autor habla continuamente de la parte por el todo; el periodo histórico esta descrito por esbozos, normalmente a través de algún personaje determinado a excepción de “Apagones” historia que abre el volumen y en el que las acciones de los grupos terroristas dejan a oscuras Lima, llenando de incertidumbre la vida de Lucia una adolescente que parece que puede tomar pocas decisiones en su vida.

Indecisiones o decisiones mal tomadas que dan forma al segundo relato de un grupo de adolescentes urbanitas en busca del amor, o de un sitio en el mundo, “Una historia de cursis” destila algo que atraviesa las cuatro historias, un costumbrismo urbanita que se acentúa con un naturalismo a los lápices que nos hace ver en la capital Peruana como un espacio no creado por el hombre. Ese costumbrismo de ciudad se plasma también en “¡Déjalo Ya!” historia de un niño bien que vuelve al lugar en el que veraneaba cuando era menor y se encuentra que todas sus “habilidades” como habitante de la gran ciudad no le valen para nada, ya que mientras él vive en el presente el resto de personas que lo rodean viven en un pasado constante del que parece que no quieren salir.

En esa continuidad del pasado y la nostalgia se encuentran los relatos de Martín López Lam, quizás buscando explicaciones en el pasado o simplemente contando los hechos. Lo que no se escapa al lector es la prosa de este a la hora de explicar, quizás peque de abundantes textos de apoyo, sin embargo, son estos los que nos sumergen en este universo nostálgico que juega con el presente y el pasado que alcanza su máxima expresión en la historia final que da título a todo la obra. Esta sea quizás la que nos haga pensar que el autor está hablando de sí mismo, el conocimiento de las relaciones personales del protagonista esa cercanía a sus gustos nos hace pensar casi en un autorretrato.

Parte de todo esto me ha parecido un libro absorbente como pocos que nos introduce en el mundo de la juventud peruana de la década de los 90 y por extensión de Perú  y su sociedad. Martin López Lam nos regala 200 páginas de placer narrativo, por mi parte ha sido todo un descubrimiento encontrar un relato maduro sobre la adolescencia, el presente y el pasado.

                                                                                                                           @Mr_Miquelpg

sábado, 13 de julio de 2013

Spain is Pain #124: Sobre la aventura clásica.


Existe cierta concepción que el género de aventuras, al igual que cualquier otro género, ha de ser una excusa para el escapismo puro y duro sin concesiones a otro tipo de temáticas, en ese sentido encontramos una brecha muy pronunciada entre aquellos que quieren textos de género solo para divertirse y aquellos que buscan textos que no rompan las convenciones de este tipo de obras pero que aborden otras temáticas de manera transversal.

En mi opinión los géneros deben tener capas y dobles articulaciones para hacer la historia más rica, para que la historia en si misma dentro de esos parámetros sea más rica y poder tener diferentes lecturas, y lo que creo que es más importante tener la capacidad de poder captar lectores de diferentes edades, y que cada uno sea capaz de extraer su propia lectura.
Con ese paradigma de transversalidad y cómic de aventuras nos encontramos con División Azul (Edicions de Ponent, 2013) de Fran Jaraba, un relato clásico de aventuras en un contexto histórico real a lo que hay que sumarle una lectura moral y el despertar a la realidad política del protagonista.

División Azul es un relato de aventuras canónico que se desarrolla en la 2ª Guerra Mundial en la que Santi, un comunista convencido, es reclutado para llevar al bando soviético unos planos robado a los nazis que contienen las especificaciones para construir la bomba atómica; para ello se infiltra en la División Azul española y se hace pasar por fascista. Así pues la historia se centra en el plan que el protagonista tiene que urdir para cruzar las líneas enemigas mientras intenta no ser descubierto por sus compañeros de pelotón.

Pero eso es la primera lucha a la que ese enfrenta Santi, la segunda es la interior que además tiene dos capas: por un lado el comunista que lleva dentro lucha por salir en ese entorno fascista que le hace actuar como si él fuera uno de ellos, y por el cual se maldice constantemente. Por otro lado está el comunista que descubre que el “paraíso” que él cree que es la Unión Soviética realmente no lo es, sino todo lo contrario. Es decir el relato utiliza una doble articulación de libro en la que el relato bélico nos sirve para descubrir que una cosa son las ideologías y otra muy distinta las personas.

Del libro destaca, a parte de la estructura clásica, la representación del contexto histórico precedido por dos prólogos históricos que acotan perfectamente el terreno de lo real para desarrollar una ficción creíble, a eso hay que sumarle la elección de los escenarios y la representación de la parafernalia militar. Sin embargo, esto último no convierte a esta historia en una narrativa de la realidad, tan solo se inspira y se ambienta en ella, tampoco en un biopic, sino que es solo un elemento utilitario bien utilizado y escrupulosamente documentado.


Creo que lo más reseñable de División Azul es el alejamiento del discurso de ideologías  centrándose en el de los valores humanos y en la evolución del personaje principal enfocándolo hacia una forma de ver el mundo que está por encima de las ideologías políticas. El que espere encontrarse un relato a favor o en contra de alguna ideología, entonces se ha equivocado de libro. Eso sí encontrara emoción, aventuras y, como no, romance.

                                                                                                                           @Mr_Miquelpg

jueves, 30 de mayo de 2013

El sótano del primo Barto: Extrema lucidez


Aunque en el cómic hace mucho que abandonó su lugar como un medio menor y pasó a formar parte de los estudios académicos más sesudos; esto no quiere decir ni por un momento que se hayan solucionado las grandes dudas que se relacionan con el propio género, principalmente si nos referimos a su análisis clínico. Una de las incógnitas que más se arrastran, y que seguramente surge en la mayoría de las conversaciones trasnochadas de investigadores y autores, es saber si una viñeta aislada puede considerarse o no un cómic. En este sentido, la duda estaría en denominar a la unidad mínima de la historieta o a la viñeta o a la página, entendida esta última hasta la expresión mínima de la tira, con lo que queremos decir que dos viñetas ya podrían ser consideradas una página. Como cualquiera puede adivinar, todo se resume en saber si la narrativa del cómic la encontramos dentro de la viñeta o en la sucesión de las mismas.

Una opción tan válida como lógica es renegar de la viñeta aislada como historieta, introduciéndola más en el campo de la ilustración, con lo que nos quedaríamos con una definición de cómic como una sucesión de viñetas que cuentan una historia. Aunque claro, tenemos varios problemas, como son las splash page y las viñetas de humor gráfico, las cuales son una única ilustración, valga la confusión añadida. Por lo que tendríamos que defender que puede existir un cómic no ya sólo de una página, sino de una viñeta, siempre y cuando dicha viñeta tenga una narrativa interna. Aunque claro, este planteamiento no hace más que añadir el problema de definir la narrativa interna de una viñeta, lo que vendría a ser diferenciar las ilustraciones que no cuentan una historia y las que sí, algo que en la práctica es imposible, ya que el sentido último lo añade el lector. De este modo, si en una sucesión de viñetas el lector rellena los huecos entre las mismas, al enfrentarse a una sola, tendría que teorizar sobre lo que sucede un instante antes y después. Con lo que para desestabilizar aún más el problema, si seguimos esta última línea de pensamiento, tendríamos que aceptar que una simple fotografía es en si misma un cómic, algo que aunque no seamos capaces de explicarlo con palabras sabemos que no es así.

De este modo la duda queda abierta, pues evidentemente no es lo mismo una viñeta de Forges o El Roto que una fotografía de Frank Cappa o Henri Cartier-Bresson, pues si abriéramos la veda nada nos impediría considerar un cuadro de Francis Bacon un cómic. En este sentido, prefiero pensar que el cómic sí es una sucesión de viñetas, dejando casos particulares como el humor gráfico en un terreno intermedio mezcla del cómic con la ilustración. En este sentido, y sin querer abandonar el terror que nos sirve de excusa, podemos echarle un vistazo a la obra Necronomía del humorista gráfico Malagón. Necronomía es una antología de reflexiones sobre la economía actual desde todos los puntos de vista. Al tratarse de una antología nos encontramos con viñetas que fueron publicadas de forma independiente dentro de otros textos, desde diarios de prensa hasta revistas de humor, por lo que cada obra de Malagón debía entenderse por sí misma, al margen de sus compañeras. Pero cuando aglutinamos todas las ilustraciones en un solo libro se le añade un sentido nuevo, quizás no narrativo pero si ensayístico.

Necronomía es ante todo una obra llena de lucidez, en la que las ideas toman el lugar de las historias para iluminar con un único y solitario chispazo la realidad del dinero, la cual muchas veces permanece oculta ante nuestros ojos. Evidentemente, cada ilustración de Malagón hace pensar al lector sobre un antes y un después, pero no dentro de la historia, sino afuera de su realidad, reflexionando sobre las condiciones que han llevado a la situación que Malagón expone, para después reflexionar sobre sí es cierta o no, y por último o pensar soluciones o hundirse en el pesimismo más oscuro. Desgraciadamente esto no nos ayuda a tener más claro el funcionamiento narrativo del cómic, pero si nos ayuda a reflexionar sobre el mismo medio y su relación con otros. Además de ser un entretenido tema de sobremesa.


@bartofg

sábado, 4 de mayo de 2013

Spain is pain #106: Por acción y omisión.



Hace unos años en el último curso de la carrera de comunicación audiovisual un compañero nos decía: “el cine es político por acción u omisión”. Mi amigo Barto y yo estuvimos dándole vueltas a esa sentencia durante una temporada y a una de las conclusiones que llegamos es que nuestro amigo común no creía o entendía el cine, y por extensión en unas artes expresivas destinadas a un público, como una forma de entretenimiento. Dicho esto y siendo un poco demagogo podríamos decir que todas las tartas son de chocolate por acción u omisión.

Evidentemente el uso de la política o de la propaganda dentro de los medios populares ha sido utilizado de manera intensiva y extensiva y como mínimo es un elemento más que interesante a la hora de analizar dichos. Pero ¿sucede algo parecido con el cómic? Por lo general el cómic de autor decanta la balanza en pos de la experimentación y la exploración de los elementos narrativos; sin embargo, el cómic político es algo casi inexistente o algo que no pasa de la mera reivindicación social, y más en los tiempos que estamos viviendo actualmente (y si alguien está pensando en El Jueves. No, no es un cómic político)


En esta órbita me ha llamado la atención la excelente novela gráfica La guerra dels Besavis. Catalunya 1833-1840 (Edicions de Ponent, 2013) de Lluís Juste de Nin, autor que no es la primera vez que acomete el hecho de una revisión histórica del pasado desde una óptica muy personal. Esta obra nos narra el devenir de una serie de familias, la gran mayoría burguesía catalana de la primera mitad del siglo XIX, durante la Primera Guerra Carlista en la que estos últimos se enfrentaron a los isabelinos. Sin embargo, a pesar de los enfrentamientos la articulación narrativa del conflicto se mueve a través de dos corrientes: la de los hechos históricos explicados de manera escrupulosa y el devenir social y sentimental de la familia que marca el ritmo del conflicto. Porque con las guerras la vida no se para; continua, mal pero continua.

Retomando la idea de los político debemos cuestionarnos si se establece un discurso político en esta obra, la respuesta es: sí y no. Sí porque se habla de unas serie de reivindicaciones que son las mismas que se están reclamando hoy día desde Catalunya. A pesar de que la idea de lo político nos lleva a lo que podemos entender como un discurso puramente propagandístico La guerra dels Besavis se aleja por completo de esa idea ramplona, y aquí entra el juego el razonamiento  del porque no es un cómic político, se trata de una exposición histórica en la que de la narración de los hechos subyacen aspectos que la vinculan con las derivas del nacionalismo catalán actual. A eso hay que sumarle no solo la vertiente histórica sino que también la emocional, la idea de que una persona fuerte es aquella que permanece fiel a sus ideales, a su tierra y a su familia. Porque el autor nos hace entender que esta última es el motor de la vida y de las querencias nacionalistas.

Otro factor que hace que lo político entre en esta obra es la reivindicación de ese periodo de los grandes ideales, de la lucha de aquellos que quieren que España se encamine hacia el futuro a través del progreso y aquellos que quieren que se haga ese camino a través de la tradición. Básicamente la misma lucha en la que nos encontramos desde que se inauguró esta mal llamada democracia y en la que nos vemos inmersos sin sacar ningún provecho de tipo social.

Se pone de manifiesto también cierto dirigismo de la clase dominante y en cierta forma el desprecio hacia aquellos que están por debajo que no tienen nada que ver con las elucubraciones de la pequeño-burguesía pseudointelectualoide de la época.

En definitiva en La guerra dels besavis la recreación histórica y la reflexión de unos hechos del pasado, que todavía colean y que nos llevan por los derroteros en los que nos vemos inmersos hoy día, se dan la mano en pos de una obra valiente que se ha de leer sin complejos y con una mirada desprejuiciada.

sábado, 20 de abril de 2013

Spain is Pain #102: Los sentimientos como razón de ser.

La exteriorización de los sentimientos es algo realmente complicado en el ámbito de las relaciones interpersonales, dependiendo de la cultura podemos estar hablando de un rasgo de debilidad o de humanidad. En cierta manera manejar ciertas emociones dentro de la cultura en la cual nos movemos puede suponernos un problema de mayor o menor grado a la hora de desenvolvernos socialmente.
La interiorización y la evolución de las emociones tras el paso del tiempo ha sido y son uno de los temas cruciales de la literatura remontándonos hasta Marcel Proust y su En busca del tiempo perdido, obra en la que las emociones y las sensaciones se entremezclan con el paso de los años. Sin embargo, debemos plantearnos otro aspecto definitorio dentro de dicha evolución: la desnudez emocional. Algo totalmente opuesto a la interiorización de los sentimientos en los grupos sociales y que muestra los perjuicios del encerrarse en sí mismo.
En ese trance se encuentra la protagonista de Rosa y Javier (De Ponent, 2013) de Paco Hernández y José Ángel Ares. Rosa es la madre de Javier, un joven metido de lleno en el mundo de las drogas que es incapaz de reconocer su adicción y que es capaz de vender y engañar a su familia por un poco de dinero, todo esto provoca que tenga lugar una doble dinámica en cuanto a la mostración de los sentimientos. Si por un lado Javier los oculta, a la vez que los manipula, para poder conseguir lo que quiera de su familia; Rosa los ha de poner de manifiesto en dos tiempos para intentar salvar a su hijo. En primera instancia para defender a su hijo y en segundo para protegerse de la situación. La madre decide desnudarse emocionalmente para poder manejar una situación que se le ha escapado de las manos y cuya única salida es poner las emociones a flor de piel.
Rosa y Javier no es una historia sobre el mundo de la droga, los autores deciden dejar de lado los aspectos más sórdidos de dicha problemática de hecho se apartan de cierto feísmo que acompaña a este tipo de narrativas. Llevando la historia al hogar familiar, un lugar abocado al recuerdo colectivo. Un hogar de extrarradio cuya comunidad funciona al igual que en los pueblos más pequeños. Se produce pues una desmitificación del mundo de los estupefacientes como un elemento que alimenta la épica adolescente y post-adolescente en pos de una narrativa de desapego de esas visiones de la droga.
El aspecto gráfico de la novela juega un papel muy importante en este desapego a través de un dibujo amable pero que no deja de lado la crudeza del drama que se nos está contando, en el que abundan espacios que dan protagonismos a las personas y su situación emocional. Otro aspecto que redunda en la eficacia narrativa son los breves y acertados flashbacks que nos hablan del pasado de la familia, sin ahondar demasiado en el morbo y sin ser excesivamente explicativos. Los autores deciden tomar unos fragmentos del pasado de la familia pero que en realidad podría haber sido cualquier otro.
Lo que no pasa desapercibido es un factor determinante en la historia, podríamos decir que se trata de una novela gráfica no solo sobre la mujer sino que es feminista. Es la fuerza de Rosa la que tiene la fuerza de continuar cuando ninguno de los miembros de la familia son capaces de hacer nada por el resto de los miembros. Cuando cae Rosa caen todos y cuando ella se levanta resurge la unidad familiar.
Rosa y Javier es un relato efectivo que funciona a todos los niveles que se propone. En el que se muestra la función de los sentimientos en el entorno social contemporáneo, en mi opinión no es un relato sobre la droga o sobre el cómo dejarla sino sobre la importancia de las emociones en nuestras relaciones interpersonales.
                                                                                                                          @Mr_Miquelpg

sábado, 16 de marzo de 2013

Spain is pain #93: Elogio de la forma


En una de las primeras entradas de esta sección, más concretamente sobre R.I.P. de Felipe Almendros, ya hablamos de la rotura de la viñeta en pos de poblar la página sin que esta fuese una cárcel de papel para los personajes y para la narrativa de los autores. Por esas mismas fechas también se publicó una obra que hacía uso de ese recurso para narrar e incluso para llevarlo un poco más allá, se trata de El hijo del legionario (Deponent, 2011) de Aitor Saraiba.

Sin embargo, este autor lleva un poco más allá el hecho de romper con la estructura clásica del comic utilizando cierta estructura de diario personal dibujado en bloc de notas haciendo de este título una obra mucho más íntima y a todas luces más sincera. El trabajo de Almendros y la de Saraiba tienen en común la relación con el padre y como esta determina la existencia de los personajes/autores. Sin embargo, en la obra del primero mantiene la preminencia del bocadillo como forma principal de abordar la narración mientras que el segundo anota la ilustración, o la ilustra (según como lo veamos). Alejándose también del libro de ilustraciones creando una historia centrada en lo emocionante del dibujo conjugado con la nota biográfica.


En El hijo del legionario Saraiba nos explica como es, y en ocasiones, como deja de ser, la relación con su padre. En los interludios a esta relación personal, que en realidad son la mayor parte del relato, vemos la evolución personal, profesional, amorosa y artística del autor dividide conceptualmente en tres movimientos que se entremezclan unos con otros, estos son: Introspección, evolución y devolución. Evidentemente una obra que se define a sí misma como un diario psicográfico es introspección pura en la que lejos del morbo conocemos la trayectoria personal del protagonista sus pensamientos y sus debilidades. Sin embargo, también vemos como a través de esa introspección se genera una evolución que va más allá de la descripción de esos espacios donde el trauma protagoniza el crecimiento de las personas. Y por último devolución, esta obra no deja de ser un gran homenaje a las personas que han poblado la vida de  Aitor y creo que con esos textos y esos dibujos en forma de novela la gráfica les devuelve toda su gratitud.

En otras palabras El hijo del legionario es uno de los slice of life más intensos y emocionantes publicados en los últimos años en el que el autor demuestra una habilidad inusitada para hacernos compañeros de vida en tiempo pasado, en ser partícipes de sus amores y desamores, en ser lectores y espectadores de sus creaciones. Brilla ante todo la concepción estructural del uso de la página que empuja al lector a sentirse incluido en una narración y esperando que no finalice nunca y que siga hasta el fin de los tiempos.
                                                                                                                                      @Mr_Miquelpg

sábado, 23 de febrero de 2013

Spain is Pain #90: El pasado como ficción.


La memoria es una función cerebral que a pesar de lo cognitivo de su proceso es, ha sido y será motivo y tema de las artes creativas. Sobre todo en lo referente a su vertiente más nostálgica: el pasado. Sin embargo, la memoria del ser humano no es ni lineal ni fotográfica; el hombre, como especie, sesga sus recuerdos en función de las sensaciones y los sentimientos experimentados en el momento de la vida que trata, o intenta, evocar. Aunque muchas veces ese sesgo transforma el pasado de cada uno de nosotros, traicionándonos llegando al punto de padecer el síndrome del falso recuerdo, por el cual a pesar de tener muchos recuerdos de un momento determinado de nuestra vida pueden ser todos falsos o poco relacionados con la realidad.

En esas lides nos encontramos con la descripción y revisión de una infancia anodina en La torre blanca (Edicions de ponent, 2010-2ª edición) de Pablo Auladell un texto que se refiere en dos tiempos a un personaje que vuelve al lugar donde pasaba las vacaciones cuando era pequeño. Pasado y presente se conjugan para elaborar un relato en el que la única verdad se dibuja en blanco y negro y el color sire para desdibujar un pasado no tan cierto como lo pudiera parecer en un primer momento.
La torre blanca que da título a esta obra es a la vez un lugar físico y figurado. Un espacio que identifica un pasado figurado basado en un recuerdo deseado pero leve en el que el protagonista es incapaz de abrazar sus anhelos amorosos. Lo físico del edificio dibuja una certeza, la de un presente basado en un pretérito “hackeado” en el que ese viajero del pasado no deja de buscar las referencias en el presente en una infancia remota que se desvanece en la misma búsqueda de esta.

Este viaje al pasado tratado en el apartado estético-narrativo a través de una bipolaridad en el tratamiento del dibujo y el color. Si la infancia es recordada como un espacio-tiempo en el que los adultos desaparecen y en el que todo parece ser diversión, o eso parece, la soledad del personaje se ve tamizada por el uso del color, adormeciendo así la soledad que este sufría cuando era pequeño. En cambio el presente se significa a través de la ausencia de eso que suele caracterizar lo jovial de los veranos: el color. Sin color queda el blanco y negro y los matices de gris que implican una búsqueda vacua, y dura en el que la certeza viene dada por un unicornio imaginario que es el único que cuestiona el pasado del protagonista. El blanco y negro dibuja un espacio sin niños en el que la torre blanca que aparece como casi deshabitada, recoge en realidad el espacio de la memoria del niño-adulto incapaz de ver la realidad que le rodea.
La torre blanca de Pablo Auladell es una obra de obligada revisión, un ejemplo de la utilización del color y de la narración fragmentada en pos de un relato que apuesta por la no-nostalgia como punto fuerte y en la que el autor combina diferentes técnicas de dibujo en la elaboración de un relato que busca describir a través de la sinestesia de los lugares del pasado.

                                                                                                                                          @Mr_Miquelpg

sábado, 12 de enero de 2013

Spain is Pain #84: Spaniards around the world.



Tema tópico y típico de los medios de comunicación a lo largo del último año es la necesidad que tiene la juventud española de emigrar a otros países europeos para tener no solo un trabajo y un futuro. Drama, según se mire que se puede abordar por un lado desde la crítica social, política o económica, o por otro desde lo intimo y personal. En esas lides nos encontramos con Animal Party (Edicions de Ponent, 2012) de Miriam Muñoz.

En este título se nos narra las aventuras de Miriam en su aventura en Brighton, en la que búsqueda de trabajo y casa no tiene nada que envidiar al hecho de encontrar su sitio en una cultura diferente a la que ha de entender y hacerse entender. Sin embargo, esta obra deja de lado la denuncia social, al menos de manera explícita para hacerlo de manera velada a través de conversaciones, principalmente cuando alguna de las protagonistas españolas habla de volver a España a pesar de la situación económica del país.

En realidad, más allá del relato en primera persona del que hace gala la historia, que en ocasiones se ve un poco desvirtuada por una páginas compuestas a modo de gag con las que se intenta explicar de manera breve algunas situaciones muy concretas, nos encontramos con un manual en toda regla para toda aquella persona que desee irse fuera de la península a probar suerte. Es en ese aspecto en el cual el relato brilla y en el que la autora nos muestra su solvencia como narradora a la hora de crear una historia basada en su experiencia personal pero alejada de todo morbo y lo que es más importante con la capacidad de narrar lo íntimo y hacerlo comprensible a lector.


Otra característica de esta obra es el talento de Miriam Muñoz a la hora de crear unos estereotipos para describir a los compañeros de trabajo y a las personas con las que comparte el piso con los que los lectores pueden identificar sus experiencias personales en el tema de compartir piso. Pero que a la vez hace imprescindible la desaparición de una fauna humana alejada de esos dos contextos y que es substituida por una fauna animal presidida por las omnipresentes gaviotas, más salvaje si cabe que las personas.

Animal Party es una obra agradable y sobre todo sincera que intenta plasmar la experiencia de la autora sin ser pretenciosa ni como narradora ni como ilustradora, pero si efectiva sobre todo el aspecto gráfico, ya que el dibujo y el color se ajusta perfectamente a la función que tiene que tener dentro de este relato: no destacar pero a la vez ser tan importante como lo narrado sin ser esclavo del texto. 

sábado, 15 de septiembre de 2012

Spain is Pain #68: Rayos catódicos vs Reyes católicos.



Una de las preguntas más típicas que se le suelen hacer a los autores en general y sobre todo a la gente que se dedica al cómic como arte capaz de amalgamar influencias que van desde la televisión a la música pasando por el cine o la pintura; es sobre las influencias que han tenido a lo largo de su vida. Por lo general nos podemos encontrar con respuestas de todo tipo pero que básicamente se dividen en dos: las de aquellos cuyas influencias son el mismo cómic o aquellas en las que el autor descubre influencias ajenas al medio.

En el caso de 1968. Un año de rombos  de Juan Álvarez nos deja bien claro que una de sus grandes influencias es la televisión, quizás no tanto la actual sino la de aquella generación que creció con ella en blanco y negro. Esta obra es un pequeño relato sobre la primera generación que se crio con la televisión a la cual no le era ajena el discurso televisivo el cual le invitaba a sumergirse en un mundo de fantasía y aventuras.

La llegada de la televisión a España, tal y como vemos en esta obra, supuso la ruptura de una cultura monolítica presidida por un catolicismo feroz y un ultranacionalismo exacerbado. Los rayos catódicos ayudaron a despejar la mente de muchos niños la idea que habían crecido con las mitológicas propias de  un régimen decadente enfrentándolos a  una realidad diferente, en los que eso si el blanco y negro no era solo la tecnología del momento sino la verdadera bandera de un país que difuminaba las ansias de libertad de sus ciudadanos.


El blanco y negro, con sus matices de grises es la elección estética del autor que ayuda a vincular de manera más directa con las sensaciones del momento. Es pues en ese aspecto una obra sinestésica en la que predomina la fuerza del recuerdo más que la nostalgia.

1968. Un año de rombos  es válido como ejercicio de autointrospección y evocador es un excelente trabajo, pero desde un punto de vista funcional y crítico es una obra fallida en la que el mero recuerdo se convierte en un objeto transicional que solo sirve para enumerar una serie de anécdotas que siempre tienen como final a algún miembro de la familia protagonista delante de la televisión como un mero aparato capaz de absorber el pensamiento crítico. Aunque visto con perspectiva si cambiamos el televisor por los móviles quizás tengamos el mismo resultado, aunque en color.

                                                                                                                                          @Mr_Miquelpg