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sábado, 27 de abril de 2013

Spain is Pain #105: Mi onírico yo.



Un cuento de navidad de Charles Dickens es quizás la historia más famosa en torno al tema de las oportunidades perdidas, en este popular relato el autor británico articula felizmente el discurso de la bondad de la navidad con el pasado de Mr. Scrooge, uno de los personaje más querido y odiado, por partes iguales, de la literatura anglosajona. Como es conocido por todos al protagonista, un amargado y avaro contable, le visitan tres fantasmas la víspera de navidad para ver su pasado, contemplar su presente y vislumbrar su futuro. En todos los casos las visitas no son nada halagüeñas para el contable. Este relato se puede conjugar con Qué bello es vivir, otra historia sobre lo que fue y lo que pudo haber sido la vida del personaje.

En esa tradición de revisión del pasado y exorcizar los fantasmas que cada uno de nosotros cargamos a nuestras espaldas se encuentra Alter y Walter o La verdad Invisible (Entrecomics Comics, 2013) de Pep Brocal. Hasta cierto punto podemos considerar esta obra como una deconstrucción posmoderna de la obra de Dickens en la que también hacen presencia los círculos del Infierno de Dante. En esa transmutación de los espacios literarios nos encontramos con una historia en apariencia sencilla que se va complicando no solo en lo meramente narrativo sino en la complejidad gráfica que construye el autor.
Walter es un tipo normal, más que normal gris, que ve como día a día alguien que no es él se asoma en el espejo mientras se afeita, la existencia de este es rutinaria sin pasión, la vida de una persona que ha dejado atrás todos sus sueños y que ha sido incapaz de dar un paso en otra dirección que no fuese la de la obligación social. Sin embargo, todo cambia el día que se desvía de esa rutina programada que es su rutina, decide no ir al trabajo y emprender un viaje a no se sabe dónde que le llevara a parar donde el no espera.

Walter lucha por su vida contra sí mismo (Alter) por el peor de los crímenes: haberse prohibido vivir la vida como la había soñado. En ese espacio onírico se hacen patentes todos los elementos de la crisis personal de un personaje que vive inmerso en la funcionalidad del día a día. Ese conflicto interior se ve auspiciado por la quiebra de valores del occidente capitalista que han hecho de Walter un personaje anodino incapaz de imaginarse a sí mismo viviendo otra vida mucho más rica que la que está viviendo, prefiriendo marginarse a sí mismo antes de enfrentarse a sus demonios.
Dicho enfrentamiento tiene lugar en un espacio indeterminado entre la realidad, el subconsciente y lo onírico. Siendo la realidad lo único a lo que se puede agarrar, y esta no es más que las circunstancias de su pasado, es decir, sus errores como único sustento en el que Walter es capaz de moverse con soltura. En cuanto a la construcción del subconsciente y lo onírico Brocal opta por lo orgánico como un espacio habitable que el protagonista es incapaz de reconocer por haberlo abandonado hace tiempo. Es más ese constructo habitado por personajes del pasado muta, no es una construcción sólida como la vivida por Walter pero si lo es para Alter.

Lo orgánico será un aspecto central no solo en la configuración de los espacios sino que jugará un papel vital en el desarrollo de la historia sino que se producirá una transustanciación en el que esas habitaciones vacías en la mente de Walter sufrirán una conversión que las corporeizará en un ser que en principio parece nuevo pero que siempre había estado allí. Quizás debemos entender el concepto de orgánico en el relato tal y como lo define la RAE en su primera acepción: “Que está con disposición o aptitud para vivir”. Porque ese es el trance que deberá pasar nuestro querido Walter decidir si está en disposición de vivir.

Pep Brocal pone ante nosotros un relato complejo, no por inteligible, sino por la cantidad de elementos con los que es capaz de jugar a la hora de elaborar un relato sobre la dualidad del ser humano. La utilización del rojo y el verde como elementos centrales de una narrativa visual que está integrada por completo en el relato, y que da de sí a lo largo de todo el volumen. Alter y Walter o La verdad Invisible hay que leerlo con tranquilidad y volver a releerlo, porque es un texto que nos va a dar vueltas en la cabeza durante un tiempo tanto por como lo que explica como por lo que explica, a todo eso hay que sumarle la estupenda edición llevada a cabo por la gente de Entrecomics Comics los cuales van coleccionando hitos a medida que lanzan al mercado un nuevo título. Y que son capaces de dar toda la libertad necesaria al autor para encontrarnos con títulos como el orquestado por Pep Brocal.

Spain is Pain #104: Nuevas sensaciones (Crónica o algo por el estilo del @GrafBCN)



Hace un par de semanas tuvo lugar la primera edición del Graf en Barcelona, digo primera porque no me cabe duda de que vamos a poder disfrutar de más ediciones de este evento. Graf sigue un modelo que actualmente está cogiendo fuerza en nuestro país en el que los pequeños editores, fan-editores y autoeditores se reunen en un espacio para dar a conocer sus propuestas. En los dos últimos años han ido apareciendo este tipo de encuentros debido a lo interesante de las propuestas presentadas, nos podemos remitir a los Tenderetes en Valencia, el M.E.A., evento que la semana que viene celebrará su segunda edición en Madrid; o el Gutter Fest que tendrá lugar en un par de semanas en Barcelona.

Sin embargo, Graf ha tenido en contra a cierto sector, principalmente la crítica vinculada al mainstream que han visto en este encuentro una especie de sacrilegio contra el gran dios del cómic por el hecho de la coincidencia con el Salón del Cómic de Barcelona. Aunque sea algo poco habitual en España, país que sufre una especie de enfermedad llamada oficialitis, por la cual parece que solo vemos con buenos ojos aquellos eventos que son organizados o patrocinados por algunos de los gobiernos (ya sea local, regional, autonómico o central) y aquellos que apuntan a otras formas de financiación o de entender el objeto del evento de otra manera pasan desapercibidos en los medios (aunque deberíamos preguntarnos que son los medios a día de hoy), y a todo eso hay que sumarle la condena de algunos medios especializados on-line. Como decía, aunque en España no es muy habitual, aunque existen ejemplos, los eventos apoyados por las instituciones y promocionados por los medios suelen ser motivo suficiente para que se monten eventos paralelos sobre el mismo tema. En el extranjero es raro que una bienal de arte no venga acompañada de decenas de eventos organizados de manera paralela al evento principal, y que sin ningún tipo de duda se produce un enriquecimiento mutuo del que sale ganando el visitante.


Dicho esto, debemos plantearnos que es Graf, se ha hablado del otro salón o el salón alternativo, sin embargo yo lo veo como una toma de conciencia por una parte del sector del cómic de cuan diferentes se deben hacer las cosas si queremos que el cómic siga evolucionando como forma de expresión. Una toma de conciencia que une formas muy diferentes de entender el cómic y en la que se plantean diferentes modelos de negocio, pero que sobre todo se basa más en la idea de mostrar lo realizado mas que de venderlo. Tampoco creo que sea una escisión, la lista de candidatos a los premios del salón lo hacer evidente como también lo confirma el flujo de personas que iban de un salón al otro el sábado 13 de abril.

Considero que Graf aporta un balón de oxígeno al panorama editorial nacional un lugar, este sí, para poder conocer no solo nuevos autores en el que no hay nada que ahogue la expresión de estos y porque no, de los editores que ven en su trabajo una forma creativa de entender el cómic, dicho de otra manera: lo que en otros salones es marginal aquí se convierte en protagonista. Pero hablando del Graf que bajo mi punto de vista viene a reivindicar algunos de los aspectos de los que ya he hablado es un encuentro que simplemente el cual su mera existencia pone de manifiesto parte de lo suscrito anteriormente.


Considerando todo esto debo decir que Graf fue un éxito en su primera convocatoria, no porque el espacio Mutuo se llenara, que se llenó, sino porque el planteamiento de tal evento estaba llamado al éxito desde el primer momento. Más que nada por el apoyo a los autores y que los autores le dieron a Graf, también porque las actividades estaban pensada para el público asistente no como relleno al espacio ocupado por los stands, por la posibilidad de poder hablar de manera distendida y sin horarios marcados por las firmas con los autores y los editores.

En definitiva, cuantos más eventos hallan de este tipo, cuanto más se conjuguen con los grandes eventos, aunque no sea siempre necesario; mejor, ya que cada vez más parece que algunos sectores de la edición tiene menos cabida en según qué espacios haciendo imposible reivindicar su labor editorial y autoral.


                                                                                                                          @Mr_Miquelpg

Spain is Pain #103: Entrevista a David Messina y Claudia Balboni.



Hoy por primera vez vamos a ver la entrevistas a dos autores que no son españoles, se trata de David Messina y Claudia Balboni, dos autores italianos que son conocidos principalmente por su trabajo como dibujantes de colecciones basadas en series de televisión como: Angel, Star Trek o True Blood. La pregunta está clara ¿Por qué entrevistar a dos autores que no pertenecen (al menos en principio) al concepto autoral clásico? La respuesta es más sencilla de lo que parece, muchas veces estamos tan inmersos con la concepción del autor que crea obras de carácter personal que nos olvidamos de los otros autores, de los que crean otro tipo de productos.

Por eso la entrevista gira en gran parte, ya sea de manera directa o indirecta, sobre el concepto de autor en unos títulos en los cuales tal idea parece bastante restringida. La entrevista fue realizada en el XVIII Salon Internacional del Cómic de Granada y originalmente fue en italiano, os dejo con ella esperando que os guste.

Miguel Pérez: Vosotros soléis trabajar en cómics que están basados en series de televisión y películas ¿Qué supone eso?

David Messina: Por lo general hay que ser coherente con la historia original, por lo que no hay mucho espacio para el autor, aunque alguna vez hemos intentado hacer una cosa distinta.

Miguel Pérez: ¿Como fue vuestra llegada al comic estadounidense?

David: Para mí fue una consecuencia natural ya que mi estilo no pertenecía a ninguno de los del dibujo clásico italiano, no entraba en los cánones de la Bonelli. Al principio fue difícil porque cuando yo empecé Internet no era lo que es hoy día, y mi primer trabajo fue como colorista para la editorial 2B Studio que era la editorial para la que yo hacía de director de arte. Luego intenté que mi trabajo se viese en Estados Unidos y me encontré un par de veces con Joe Quesada, que vive en Italia. Sin embargo, el punto de inflexión en mi carrera fue cuando me encontré con Jim Lee que se había ido a vivir a Italia en 2004 por un periodo de 2 años, era el periodo en que hizo Batman Hush que fue un éxito de ventas por el que Batman pasó de 80.000 a 300.000 copias mensuales. Jim tuvo la oportunidad de ver alguna cosa mía y en primer lugar me propuso para trabajar en la Wildstorm para hacer el relanzamiento de Gen 13, pero el proyecto no salió hacia adelante porque la editorial estaba cambiando sus estructuras. Entonces me presento a Chris Ryall que en aquel momento era el editor jefe de IDW que se encontraban lanzando su primera colección basada en una serie de televisión que era Angel. Chris revisó mi trabajo, Joss Whedon lo aprobó y a partir de ahí empieza mi carrera trabajando en Angel para IDW. Y de ahí empecé a trabajar en otros proyectos para la editorial y con otras editoriales como Image, y ahora Marvel. La diferencia con el momento actual es la dificultad para hacer contactos a Joe Quesada tuve que ir a verlo a Angouleme y a Jim tuve que ir a verlo tres o cuatro veces en un año para enseñarle la evolución de mi trabajo. A día de hoy puedo hacer todo eso a través de internet: enviar las páginas, hablar sobre el trabajo, todo ello con una inmediatez que antes no existía.

Claudia Balboni: Para mí fue más fácil, yo he entrado en este mundo gracias a él. Fui alumna suya y me he acercado al mundo del cómic gracias a lo contagioso de su pasión. Comencé como asistente suyo, siempre trabajando para la IDW primero para Star Trek y luego para True Blood. Poco a poco me ha ido enseñando el oficio y tras un par de años me han dado la posibilidad de tener mi propia serie.

Miguel: Cual es el origen de la pasión por el comic estadounidense teniendo en cuenta que Italia tiene una tradición tan personal, por ejemplo Bonelli, Star Cómis y toda la producción de Disney Italia.

David: Bonelli es una casa editorial que tiene unos ilustradores extraordinarios y con una tradición muy solida dentro del cómic. En esa tradición Bonelli está ligada unas formas muy concretas de storytelling y de estructuras del cómic muy concretas. Se pueden probar cosas distintas, experimentar o cambiar un poco la síntesis, pero en Bonelli no se encuentra ese espacio, porque se basan en una tradición, y si tú por cualquier motivo no entras en esos cánones no puedes trabajar con ellos. Porque el tipo de lectores que tienen posiblemente no comprenderían las elecciones del autor, por eso muchos autores como Stefano Caselli, Giuseppe Camuncoli o yo nos hemos tenido que “ir” a trabajar al extranjero porque si queríamos seguir con nuestro estilo teníamos que hacerlo en otra parte. Por otro lado hay pequeñas editoriales que buscan imitar a Bonelli pero que no tienen la estructura solida de esta, y que además el precio que pagan por página es bajísimo por lo que no merece la pena. Creo que es mejor buscarse la vida en otro sitio que estar trabajando mucho por poco dinero, algo que a la larga me haría odiar este trabajo que tanto amo. Porque si tu no lo amas, los lectores lo notan.

Miguel: Que autor o titulo que hace despertar en ti esa pasión por el cómic norteamericano.

David: De hecho puedo decirte exactamente los números concretos: el 121 y 122 de The Amazing Spiderman “The Night Gwen Stacy Died”, dibujada por Gil Kane y escrita por Gerry Conway. Lo leí con 11 años y fue el momento en el que decido que era lo que quería leer y que era el tipo de historias que quería contar, por cierto, todavía conservo esos números guardados en una funda.

Claudia: Mi afición por el comic norteamericano viene de hace poco. A mí siempre me ha interesado mucho el cine de hecho he estudiado la disciplina de arte y espectáculo en la universidad, porque a mí siempre me ha interesado mucho la narrativa cinematográfica. Sin embargo, siempre he dibujado de manera espontanea pero siempre ligado al tema del cine, pero en la Scuola Internazionale di Comics me encontré con David, que es muy buen profesor y nos enseñaba el tema de anatomía; nos llevaba diferentes comics y libros de manera que nos hacia prestar atención a 360º hacia el dibujo en general, y es una pasión que nos ha ido transmitiendo. Por otro lado estuve trabajando un par de años en un estudio de animación para luego ir a trabajar con él.


Miguel: Como veis el primer encargo con la distancia.

David: Por una serie de circunstancias de la vida mi primer trabajo para la industria estadounidense coincidió con una serie de cambios en mi vida personal por lo que tiene un valor afectivo muy grande para mí. Cuando reviso la primera serie de Angel me acuerdo de todo eso que cambio mi vida pero también en todo lo que podría ser mejorado. Por mi la redibujaría por completo para poder contar mejor la historia, a pesar de sentir mucho afecto no me puedo sentir satisfecho al 100%.

Claudia: Mi primer trabajo en cómic es con True Blood. Al principio como no había sido una gran lectora de cómics tenía un poco de miedo, pensaba que no iba a saber contar la historia y que no iba a llegar al lector. Pero tras eso es una experiencia bonita por un lado estaba la oportunidad de hacerte conocer, pero por otro está el miedo a fallar.

Miguel: Debe ser un gran momento abrir un cómic book y encontrar tu nombre ahí.

David: Es una emoción muy fuerte, cuando lo abres ves tu nombre y que es una parte de ti que vas a compartir con otros.

Miguel: Ambos trabajáis en universos expandidos. ¿Cómo se trabaja en esta línea editorial?

David: Depende mucho de la productora con la que trabajes. Te voy a hablar de mi experiencia personal, en el caso de Fox con Angel dado que Joss Whedon es muy aficionado al cómic y un gran conocedor del lenguaje de su lenguaje, ese fue un factor que me proporcionó una gran libertad creativa porque sabias que en el otro lado había una persona que entendía ese trabajo. En cuanto a Paramount, que tienen mucha experiencia en cuanto a cómics, Star Trek ha pasado por Gold Key, Marvel, Wildstorm y DC, pero es un universo muy rígido y muy riguroso por lo que a nivel creativo es más difícil moverse. Ahora trabajo directamente con Bad Robot y con Alex Kurtzman y J.J. Abrams, con los que tengo un visión muy similar de lo que es Star Trek y de la forma en que entiendo la ciencia-ficción, por lo que conectamos rápidamente. Ellos son en cierta manera unos provocadores por la visión que tienen de la serie clásica. Un poco más problemático ha sido trabajar con HBO ya que no tenían experiencia ninguna en esto del cómic y no entendían el mecanismo interno de esto, por lo que a veces a última hora se dedicaban a hacer cambios. En definitiva, trabajar en este tipo de producto depende mucho de quien hay en el otro lado y el conocimiento que tenga del medio.

Miguel: Como os documentáis a la hora de hacer este tipo de series. Veis las series televisivas o las productoras os dan algún tipo de guía.

David: No nos dan ningún tipo de guías. Como autor lo que buscas es respetar el gusto de los lectores, porque si tu eres un fan de Star Trek y compras un cómic porque te gusta la serie, lo que yo no puedo hacer es traicionar el espíritu de esta y para ello debo conocerlo. De manera que si en un cómic hay algún personaje que ha aparecido anteriormente en la serie lo que hago es ver ese capítulo en concreto para ver el espíritu que hay detrás de este. Luego sí que hay algunas productoras que te dan material de referencia en otros casos te lo has de preparar por tu cuenta. En el caso de Star Trek me dan bastante material, aunque a veces con un poco de retraso.

Miguel: En el caso de la similitud de los personajes os pasan imágenes o las tenéis que buscar por vuestra cuenta.

David: Aunque te dan material también se busca en internet.  

Miguel: En estos cómic hay algo que es muy importante: el canon. ¿Es restrictivo o da libertad?

David: Eso es más un problema del guionista que del dibujante, porque si el dibujante se mantiene fiel al personaje no hay problema. Aunque el canon estético es importante, lo es más a nivel de historia, porque todo ha de estar en perfecta concordancia con el continuo y que no contradiga nada que se halla explicado anteriormente. Para un producto como Star Trek con tanta historia significa tener un conocimiento inmenso. Recuerdo que para hacer Countdown conté con la ayuda de amigos trekkers para conocer mejor la guardia romulana del senado. También tuve que buscar el fotograma de Star Trek: Némesis para saber exactamente como era y hacerlo de manera muy detallada de manera que no haya nada fuera de lugar y que este fuera del canon.  Es como una carrera de fondo pero muy divertida.

Miguel: Es difícil trabajar con estos personajes con una iconicidad tan alta y que son tan queridos por el público.

David: Más bien es un desafío, pero es una dificultad que me gusta porque estas tratando con iconos de la cultura pop. Cuando trabajas con Star Trek estas con algo que conoce todo el mundo aunque no sea una persona apasionada por la ciencia-ficción. Digamos que es la materia de la que esta echa el imaginario colectivo.

Claudia: Al principio fue un poco difícil, fui entrando poco a poco en la óptica de la serie. Cuando recibí el encargo para trabajar en la colección de Star Trek empecé a ver la serie clásica para hacer la transposición a la nueva línea temporal porque había que trasladarlo todo a la visión de J. J. Abrams. En ese sentido es algo estimulante porque te permite crear un nuevo universo a partir del anterior, aunque siempre estas con la duda de si vas a fallar.  


Miguel: ¿Tenéis feedback de los fans?

David: Los fans de Star Trek son muy simpáticos porque son los primeros que te buscan, que te escriben… Yo voy cada año a la FedCon en Alemania que es una manera de estar en contacto con el fandom europeo, porque no solo hay fans alemanes, ya que es la convención de ciencia-ficción más importante de Europa. Eso me permite hablar con fans de varios países y saber su percepción sobre mi trabajo y si le gustan las historias.

Miguel: En estos comics basados en universos tan asentados no queda diluido el autor.

David: Si entendemos la idea de autor como aquel que tiene el control total de la obra: sí. Porque has de trabajar en sincronía con la productora, con la editorial, con el canon y con la tradición. A pesar de todo, esto no te impide crear historias diferentes. Por ejemplo, la escrita por David Tipton e ilustrada por mi llamada Klingon: Blood Will Tell en la que se contaba la historia de la serie clásica desde otro punto de vista. Estas obras son en gran parte fruto de unos compromisos, discusiones y soluciones que se toman a medias entre las diferentes partes que entran en juego en la producción de estos títulos.

Miguel: Dejan de lado Star Trek, como es el trabajo en True Blood. Porque por un lado están las novelas y por otro la serie de televisión.

David: Los comics de la serie son una idea personal de Alan Ball, el mismo comentó que quería que al igual que la serie se había convertido en una segunda vía, quería que los comics fuesen una tercera. No estamos tan pegados a la línea temporal original, se parte de eventos diferentes con respecto a la serie de televisión, al igual que en la serie mata a personajes que están vivos en los libros y sigue contando la historia de personajes que han muerto en las novelas, como es el caso de Lafayette. Es por eso que Alan Ball ha querido diferenciar de manera que cada uno puede seguir una propia línea.

Miguel: ¿Cuáles son las posibilidades de dejar un sello personal?

David: No es fácil, pero pienso en el Dylan Dog de Sclavi, en el Spiderman de Stracynski o el de Roy Thomas, son autores que han dejado su sello dentro de la tradición de esas historias. Yo intento dejar mi huella dentro de la tradición Star Trek, pero ya se verá con el tiempo si es así, o si lo deciden los fans. Porque a pesar de tradiciones narrativas tan arraigadas si transmites fuerza a la hora de explicar tus historias  la gente las recordará, pero como he dicho antes, es el tiempo el que decide.


Miguel: ¿Cuáles son vuestros próximos proyectos?

Claudia: Ahora mismo no lo sé. Hay un proyecto para mí pero todavía no me han dicho que es exactamente.

David: Ahora mismo estoy trabajando con tres series: la prequela de la nueva película de Star Trek, también estoy trabajando en una miniserie de Wolverine, Ultimate Wolverine Origin para Marvel; y además estoy trabajando en un proyecto mío para Image escrito por Joe Cassey, una maxiserie de 12 números, que lleva por título The Bounce, ahora estamos trabajando en el número 8 pero el primero saldrá en mayo.

Miguel: La última pregunta, como le explicáis a alguien que no sabe nada del cómic, por ejemplo un niño, que es  un autor de cómics.

David: Principalmente es un narrador de historias que no contento con solo usar las imágenes o las palabras de manera independiente decide usarla juntas en una alquimia delicada y difícil.

Claudia: Que digo yo ahora!!!... Es una persona que aparte de saber contar historias debe hacerte sentir emociones, las mismas que cuando lees un libro pero que las acompaña con imágenes con las que el autor intenta empatizar con la persona que lee. 


                                                                                                                          @Mr_Miquelpg

miércoles, 24 de abril de 2013

Sesión Numerada #5 Una historia de violencia (2005), El pasado siempre vuelve.


Una historia violenta (A History of Violence) es un cómic escrito por John Wagner, conocido por su trabajo en Juez Dredd e ilustrado por Vince Locke, recordado por Sadman y por un particular trazo oscuro, en ocasiones sucio, que fue publicado en España por la  Editorial Astiberri en 2005 en la Colección Sillón Orejero. Panini Noir lo reeditó tomando el nombre original de la película Una historia de violencia.

Sí nos acercamos en un primer momento a la obra en formato cómic, descubriremos fácilmente qué es lo que atrajo a David Cronenberg a hacer una película basada en dicha obra: una historia que gira en torno a un hombre con un pasado misterioso, violencia con toques fetichistas, personajes que se disfrazan de lo que no son, y todo eso bajo un ligero manto de cotidianidad y estabilidad que se ve fácilmente truncado con una inoportuna visita. Lo que encierra esta obra es peligroso, terrorífico y a la vez común en la sociedad, sobre todo en la estadounidense, donde parece que es más fácil esconder el pasado y comenzar desde cero sin preguntas, sin que tu mujer sepa el nombre de tu hermano o tu verdadero nombre.



Sí bien es cierto que el cómic y la película parten de un inicio común, a partir del detonante que pone en jaque la identidad del protagonista, ambas se bifurcan en dos caminos diferentes pero, al mismo tiempo, similares en cuanto  a la actitud y el desarrollo de acontecimientos, todos ellos alrededor de la figura principal de Tom McKenna (Viggo Mortensen). Algo que llama demasiado la atención es que, en la película, la violencia no llega a ser tan violenta como en el cómic, donde en la última parte de la obra las brocas y las sierras mecánicas cobran un papel destacado con las que Cronenberg hubiera podido jugar con el horror corporal, algo usual a en su filmografía. Tal vez una de las marcas de la casa sea el ojo dañado de Carl Fogarty (Ed Harris), sí conoces la filmografía de Cronenberg sabes que algo así es casi un sello de distinción (al igual que ocurre con las escenas de sexo, destacando la de la escalera, entre violenta y deseada), aunque en este caso ya estuviera incluido en el cómic.

Otro punto destacado que hay que mencionar sobre el film es que el director ha cambiado algunas de las relaciones de parentesco de los personajes para crear como una especie de familia infectada por el virus de la violencia, es como si la violencia estuviera intrínsecamente relacionada con los genes y llegado un momento saliera a relucir, pese a intentar mantenerla oculta bajo una falsa apariencia de ciudadano modélico o buen hijo-estudiante, el juego de la dualidad de los personajes. Asimismo, el cómic nos muestra todo el pasado de Tom-Joey, el motivo por el que huyó, cómo fue su infancia y cómo acaba la historia. Sin embargo, Cronenberg deja que el espectador imagine el horrible pasado de Tom, siempre podemos pensar cosas peores de las que se nos pueden mostrar, solo nos da pequeños retazos de su verdadera personalidad oculta, de que fue un asesino, pero nunca qué hizo o a quién. Su tranquilidad a la hora de ejercer la violencia y a la hora de encubrirla nos da a entender que en el fondo es un verdadero monstruo y crea en el espectador una sensación mayor de animadversión  y antipatía hacia el personaje.



Si tenéis la oportunidad de leer el cómic, merece la pena descubrir esta historia y si conocéis y admiráis la filmografía de Cronenberg es de obligado cumplimiento su visionado.

sábado, 20 de abril de 2013

Spain is Pain #102: Los sentimientos como razón de ser.

La exteriorización de los sentimientos es algo realmente complicado en el ámbito de las relaciones interpersonales, dependiendo de la cultura podemos estar hablando de un rasgo de debilidad o de humanidad. En cierta manera manejar ciertas emociones dentro de la cultura en la cual nos movemos puede suponernos un problema de mayor o menor grado a la hora de desenvolvernos socialmente.
La interiorización y la evolución de las emociones tras el paso del tiempo ha sido y son uno de los temas cruciales de la literatura remontándonos hasta Marcel Proust y su En busca del tiempo perdido, obra en la que las emociones y las sensaciones se entremezclan con el paso de los años. Sin embargo, debemos plantearnos otro aspecto definitorio dentro de dicha evolución: la desnudez emocional. Algo totalmente opuesto a la interiorización de los sentimientos en los grupos sociales y que muestra los perjuicios del encerrarse en sí mismo.
En ese trance se encuentra la protagonista de Rosa y Javier (De Ponent, 2013) de Paco Hernández y José Ángel Ares. Rosa es la madre de Javier, un joven metido de lleno en el mundo de las drogas que es incapaz de reconocer su adicción y que es capaz de vender y engañar a su familia por un poco de dinero, todo esto provoca que tenga lugar una doble dinámica en cuanto a la mostración de los sentimientos. Si por un lado Javier los oculta, a la vez que los manipula, para poder conseguir lo que quiera de su familia; Rosa los ha de poner de manifiesto en dos tiempos para intentar salvar a su hijo. En primera instancia para defender a su hijo y en segundo para protegerse de la situación. La madre decide desnudarse emocionalmente para poder manejar una situación que se le ha escapado de las manos y cuya única salida es poner las emociones a flor de piel.
Rosa y Javier no es una historia sobre el mundo de la droga, los autores deciden dejar de lado los aspectos más sórdidos de dicha problemática de hecho se apartan de cierto feísmo que acompaña a este tipo de narrativas. Llevando la historia al hogar familiar, un lugar abocado al recuerdo colectivo. Un hogar de extrarradio cuya comunidad funciona al igual que en los pueblos más pequeños. Se produce pues una desmitificación del mundo de los estupefacientes como un elemento que alimenta la épica adolescente y post-adolescente en pos de una narrativa de desapego de esas visiones de la droga.
El aspecto gráfico de la novela juega un papel muy importante en este desapego a través de un dibujo amable pero que no deja de lado la crudeza del drama que se nos está contando, en el que abundan espacios que dan protagonismos a las personas y su situación emocional. Otro aspecto que redunda en la eficacia narrativa son los breves y acertados flashbacks que nos hablan del pasado de la familia, sin ahondar demasiado en el morbo y sin ser excesivamente explicativos. Los autores deciden tomar unos fragmentos del pasado de la familia pero que en realidad podría haber sido cualquier otro.
Lo que no pasa desapercibido es un factor determinante en la historia, podríamos decir que se trata de una novela gráfica no solo sobre la mujer sino que es feminista. Es la fuerza de Rosa la que tiene la fuerza de continuar cuando ninguno de los miembros de la familia son capaces de hacer nada por el resto de los miembros. Cuando cae Rosa caen todos y cuando ella se levanta resurge la unidad familiar.
Rosa y Javier es un relato efectivo que funciona a todos los niveles que se propone. En el que se muestra la función de los sentimientos en el entorno social contemporáneo, en mi opinión no es un relato sobre la droga o sobre el cómo dejarla sino sobre la importancia de las emociones en nuestras relaciones interpersonales.
                                                                                                                          @Mr_Miquelpg

Spain is Pain #101: No Surprises (Crónica del 31º Salón Internacional del Comic de Barcelona)

El fin de semana pasado tuvo lugar en Barcelona el que se considera el evento en torno al cómic por excelencia en España. Al igual que en los últimos años este se ha celebrado en el recinto ferial de Montjuich lo cual supone un gran espacio para que editores, librerías, tiendas de merchandising y cualquier tipo de negocio que esté vinculado a la cultura multifandom contemporánea puedan encontrarse entre ellos y con los lectores/seguidores/fans/coleccionistas.
La atención de los visitantes al Saló se divide en tres puntos: las exposiciones, las conferencias, y las firmas. Este año la apuesta de Ficomic por las exposiciones ha sido fuerte tanto por la cantidad como por la calidad de las mismas así como por la variedad, entre estas destacan (solo por citar algunas): Por un puñado de cómics, centrada en el comic del Far West; 75 años de Superman, el homenaje a Josep María Berenguer, Cuadernos de Viaje, la exposición de José Domingo, etc.
En cuanto a la parte conferencias y presentaciones destaca también la variedad pero sobre todo la amplitud temática de las disertaciones. Aunque, el evento más esperado por los visitantes son las firmas estas ganan por goleada a cualquier otro evento del Saló incrementando de hecho el factor comercial y de coleccionismo del mismo, este año han destacado las visitas de: Adam Hugues, Ariel Olivetti, Paul Grist, Guy Delisle, David Rubín, y Kevin Eastman por citar solo algunos de los mas nombrados.
Sin embargo, y recordando siempre la importancia que este salón tiene para la industria debemos cuestionarnos el modelo de salón que se está impulsando. Es evidente que la labor de Ficomic para la industria  es importante pero en ocasiones uno se plantea si la masificación es el camino para fomentar la cultura del cómic o tan solo ciertas culturas relacionadas con los tebeos. Es cierto que el modelo de salón, tal y como lo hemos conocido hasta ahora, está desapareciendo por mor de la convergencia y el advenimiento masivo de la cultura del comic, principalmente de superhéroes, en el cine y los videojuegos. Eso realmente afecta a la forma en que percibimos el cómo es o deja de ser un salón dedicado al 9º arte. Por otro lado está claro  que el modelo predominante y el querido por los aficionados al cómic es el de las Con’s estadounidenses encabezadas por la Comic Con de San Diego. Que en la actualidad se ha convertido en el mayor templo de culto a la convergencia mediática y de contenidos. Ficomic ya ha dado tímidos pasos hacia este modelo de salón pero parece que no se ha atrevido a dar el paso definitivo. Tan solo algunas distribuidoras de cine participan y en el caso de los videojuegos se fomenta la competición, y poco más que contar.

Por otro lado están los premios de este año, todos y cada uno de ellos merecidísimos por la calidad de los mismos pero si que se puede decir que han sido poco arriesgados, la apuesta ha sido claramente hacia un clasicismo puro en la gran mayoría de los casos. Purita Campos como gran premio del salón, Ardalén de Miguelanxo Prado, su mejor obra en muchos años;  Portugal  de Cyril Pedrosa, como mejor obra extranjera publicada en España y Oriol Hernández Sánchez como autor revelación denotan cierto estatismo por parte de la crítica nacional apostando por los valores clásicos del cómic. Harina de otro costal es el multinominado y por fin premiado fanzine Adobo y el premio del público Sleepers de Luis NCT, que son una apuesta mucho más clara por otra forma de entender el cómic mucho más arriesgada. Y riesgo, al menos en lo creativo, es algo que le hace mucha falta a nuestra industria.
En definitiva el Saló de Barcelona cumple las funciones que tiene que cumplir este tipo de eventos tanto de cara a la industria como de cara al público lector de comics. Es el lugar perfecto para encontrar montones de cómics, gente con las mismas aficiones y con las que puedes hablar de lo que más te gusta. A pesar de eso, y debido a la masificación del evento es cada vez más difícil encontrar algo realmente nuevo que se salga del mainstream, o que este no tape con su mercadotecnia, en parte al lugar cada vez más escaso y marginal que se les da a los faneditores y autoeditores. En definitiva, el Saló, es el Saló de siempre, es como ir al bar del pueblo de tus padres, que por muchas ganas que tengas en ir también quieres que cambien algo de la carta de una maldita vez.
                                                                                                                          @Mr_Miquelpg

Spain is Pain #100: Entrevista a Joseba Basalo editor de Aleta Ediciones.

En la entrevista de hoy hablamos con Joseba Basalo editor de Aleta Ediciones. Esta fue realizada en el XVIII Salon Internacional del Cómic de Granada hablamos principalmente de su labor como editor, su forma de entender este trabajo y de cómo está la industria actualmente.
Miguel Pérez: Empiezas como autor autoeditando tu fanzine Voluntario, y luego pasas a la edición profesional. ¿Cómo das ese salto?
Joseba Basalo: Desde que sacaba los fanzines, a pesar de que eran fotocopias, siempre intentaba que la cosa pareciera una editorial. En los créditos estaba yo que lo hacía todo, pero también ponía a colegas que no tenían nada que ver, para que la cosa pareciese seria. Más adelante, a pesar de lo poco que vendía, vi que era factible hacerlo en imprenta; era la época de Camaleón e imprimí con ellos. Básicamente es lo mismo lo que pasa es que se mueve más dinero. Lo que si me planteé cuando salió el primer número de imprenta era cambiarle el nombre, porque desde que salió el primer Voluntario ya utilizaba lo de Aleta Ediciones, lo que si iba haciendo era modernizar el logo. También escribía guiones para otros, alguno se publicó en la revista Heavy Metal pero luego nadie los quería publicar aquí, así que lo tuve que hacer yo.  Y de ahí pasas a sacarle un cómic a un amigo, y sin darte cuenta compras los derechos de Savage Dragon, yo creo que estoy haciendo lo mismo que cuando sacaba mi fanzine lo que pasa es que ahora publico Invencible, con la diferencia que tienes más gastos, más tirada y que tienes que vender mucho más. Lo peor es que la creé para sacar mis cómics, y por culpa de la editorial, deje de hacerlos.
Miguel: En lo creativo que aporta el editor, aparte de poner el dinero y la responsabilidad.
Joseba: Lo principal es elegir lo que vas a sacar, si a alguien no le gusta un cómic de Aleta yo soy el responsable. Lo que pasa en una editorial tan pequeña como la mía que al final yo me hago un poco responsable de todo; cuando por ejemplo, una traducción está mal a mi me cuesta mucho decir: “es culpa del traductor”. Porque el editor es el responsable de todo. No solo hago labores editoriales de papeleo y promoción sino que también rotulo y maqueto.
Miguel: De manera que la labor creativa tampoco la has abandonado definitivamente. 
Joseba: También soy muy tocapelotas y en temas de rotulación y maqueta soy muy tiquismiquis. Sobre todo con la rotulación, llevo negros a todos los autores. Por ejemplo, una de las decisiones que tomé hace mucho era lo de rotular todo en castellano, a mi me ha tocado redibujar cosas o cuando los americanos te envían los archivos y están acoplados y hay que redibujar. Un ejemplo de esto es el tomo de Ultra, una serie limitada de 8 números de los hermanos Luna, que es una mezcla entre superhéroes y Sexo en Nueva York, en el que se ve un mundo en el que los superhéroes son superestrellas. La cosa es que había un montón de anuncios de colonias falsos, revistas del corazón, etc. Todo estaba acoplado y no se podía separar por lo que había que redibujar un montón de cosas, en ese sentido fue una pesadilla, pero yo lo tenía muy claro, porque a mí me parece muy cutre lo de poner el asterisco y la traducción a pie de página.

 Miguel: Dentro de la editorial tú tomas las decisiones, pero cuál es la función del editor dentro del mercado.
Joseba: Una cosa que llevo muy mal es lo de la promoción, tu puedes decidir calidad del papel, el formato en función del dinero, pero luego están las cosas que no son tangibles como lo de enviar muestras de prensa que nunca sabes si vale para algo o no, queremos pensar que si; también está lo de gastarse dinero en promocionar títulos, llevar autores a los salones, tener un tipo de web u otra. Son un tipo de cosas que son más difíciles de decidir y más con una editorial con los recursos que tenemos nosotros, eso son aspectos que le tocan al editor y que en el fondo son mucho más aburridas. Sin embargo, el tema de la rotulación que es una de las cosas más pesadas yo me lo paso pipa, debo estar batiendo records de páginas rotuladas, porque rotulamos miles de páginas al mes, a mí tener que estar discutiendo con el uno o con el otro, cuando tienes todas las decisiones tomadas y al final se rompe una máquina en la imprenta, eso es lo que a mí me resulta más pesado de la labor editorial. 
Miguel: En qué momento decides dar el salto de editar material nacional a hacerlo con obras extranjeras.
Joseba: El salto fue el pagar los derechos a los autores. Porque llego un momento en el que se decidió de sacarle un poco de rentabilidad y al igual que pago a los de aquí puedo pagar a los de allí. Eso fue justo después de dejar lo de Epicentro que fue una especie de sello de fanzines que cree junto con Victor Alós. La cosa es que yo me sentía muy solo allí en  Irún y leía que en Valencia los de 7 Monos, los de Burz en Zaragoza eran unos cuantos, me gustaba también esa idea de trabajar en grupo como lo que hacía Image que eran unos cuantos autores y por eso se creó el sello Epicentro. Pero en seguida me di cuenta de quería otra cosa, éramos todos fanzineros pero yo quería ir un poco más allá, por esa época hice el Cosmos 1, también salió Tony Danger. Y fue en un salón del cómic cuando surgió la posibilidad de sacar los derechos de El Monje y Savage Dragon, y de ahí a Invencible que nadie lo conocía. Savage Dragon si que era conocido pero la cuestión es que no había ido muy bien con Planeta pero yo era muy fan. El salto se resume en poder pagar.

Miguel: El proceso de selección de una obra española a una estadounidense varía.
Joseba: No, lo que varía es lo de después. Yo he publicado cosas como el Treyes de Pedro Camello cuyo primer número estaba totalmente acabado, en ese caso había que decir sí o no, pero cuando te presentan un proyecto sí que hay un trabajo de coordinación, fechas, etc. Evidentemente eso es, mucho más laborioso a que te envíen los archivos del extranjero, los traduzcas, los maquetes y ya está. Y cuesta cada vez más, ya sea americano o español, vender productos nuevos y autores nuevos, porque aunque la gente se crea que algo se ha publicado en  Image va a vender más, no es verdad. Cuesta lo mismo sacar a un autor de Image nuevo que a un autor español nuevo, y se paga lo mismo. Yo estoy muy rendido con el tema de la producción propia, eso es una cosa que tienen que hacer las grandes, lo que no puede ser que por un cómic de 48 páginas a 10 € nosotros adelantemos 500 €, porque ¿qué hace un autor con ese dinero?. Yo siempre digo lo mismo: “no creo que Aleta sea la editorial idónea para estas cosas”.
Miguel: Pero si las grandes no muestran interés…
Joseba: Yo veo que van sacando cosillas aunque parezca que no, porque el mercado es el que es. Aunque da sensación que siempre sacan cosas de lo mismo, no debemos de olvidar que son empresas y que al final hay que rentabilizar, yo por ejemplo saco cosas de la gente de la casa: Jordi Bayarri, Pedro Camello, etc.
Miguel: Cual es la relación con los autores del colectivo 7 monos.
Joseba: Por motivos personales me mudé a Valencia, vamos que me eche novia allí. Nos conocíamos todos porque éramos fanzineros de la misma época, era cuando estaba Camaleón en primera fila. Sucedía algo que no veo ahora, había interés y curiosidad por los autores de aquí, luego te lo comprabas o no; salía un cómic de un autor español y no pasaba desapercibido. De algunas cosas mías que sacaba de superhéroes vendía más que en algunos títulos que vendo ahora. A día de hoy sacas un cómic de autor español y cuesta horrores que un librero exponga el cómic y que lo venda.
Miguel: También es que con la cantidad de novedades editoriales que hay la rotación es muy grande. 
Joseba: Es que además dicen: “Spiderman… si, Pedro Camello… esto no sé lo que es” y al final ni los piden. Antes era mucho más fácil colocar y que este en la librería que ahora. Retomando, me mude a Valencia y era amigo de estos. Me trajeron proyectos y unos me gustaron y otros no, pero eran unos tiempos en los que yo estaba más animado. Porque no os podéis imaginar cómo se multiplica todo el trabajo de promoción de  autores nuevos, no solo españoles, y llega un momento en que me planteo que “si a los lectores no les interesa para que los voy a sacar”. Incluso a autores de la casa se les ha echado atrás cosas, por poner un ejemplo: José Fonollosa que le saqué el Sebastián LeFou y los siguientes trabajos, el Miau, etc., que ha vendido un montón, le recomendé que se buscara otra editorial. Si mantienes una línea editorial y te sales de ahí después no llegas a la gente a la que deberías de llegar. En mi caso no me atrevo a sacar cosas de humor, me da la sensación de que va a pasar desapercibido o que nadie lo va a querer, porque Aleta tiene la imagen del cómic de género, Bonelli, superhéroes, terror, etc. Yo creo que nos pasa a todos, nos encasillamos. Luego tengo que pelearme para que no pongan un Invencible al lado de un Dylan Dog, los dos son de Aleta, pero es evidente que son de géneros diferentes, eso sucede porque hay muchas librerías que colocan las cosas por género.
Miguel: En qué momento decides ir a por Bonelli. 
Joseba: El formato Bonelli lo es todo: la periodicidad, los volúmenes, historias de 100 páginas en las que los diálogos son muy importantes, quizás le den más importancia al diálogo que los americanos; los guionistas son los jefes pero de verdad: Sclavi, Giancarlo Verardi, Castelli, etc. Pero partiendo de que soy consciente de la calidad que tienen, si que corrí cierto riesgo con unos más que otros. Yo siempre he dicho que los cómics de Bonelli también están hechos para gente que no lee cómics y aunque parezca mentira de eso, hay. Y eso se ve en las cifras Dylan Dog vende 300.000 ejemplares al mes, Julia unos 200.000, Tex unos 400.000 y todo eso en un país como Italia.

Miguel: Pero allí Bonelli es una institución y realmente el cómic no es tan caro.
Joseba: Es un precio de quiosco que aquí no podemos igualar, pero aun y todo siempre he intentado tener un precio más bajo que la media. Lo que resulta dificilísimo es que gente que no lo conoce se acerque a ellos, luego son cómics muy diferentes entre sí por lo que no puedo utilizar la misma promoción para esos títulos. Son muy interesantes, pero si hablamos de Tex en concreto tenemos a Victor de la Fuente, Segura y Ortiz, Jesús Blasco, Manfred Sommer, Alfonso Font,… Está claro que no son las obras cumbres de todos estos pero son los únicos cómics inéditos que quedaban de estas leyendas y que nunca se habían publicado en España. Para mí la línea Bonelli es lo mejor que hay.
Miguel: En ocasiones se relaciona la idea del pequeño editor con la libertad a la hora de escoger como algo positivo y como negativo lo que me has comentado hasta ahora de la promoción, distribución, posicionamiento de mercado, etc. Es así.
Joseba: Yo estoy en tierra de nadie, compito directamente con editoriales gigantescas como Planeta y Panini por el tipo de producto que yo publico pero en un tamaño equivalente a aquellas que se autodenominan como independientes. Sí que es verdad que más independiente que yo no hay, porque yo hago lo que me da la gana, tomo todas las decisiones. Nunca he llorado ni por malas ventas ni por no tener recursos. Todo lo contrario, yo siempre he defendido que soy el puto amo y Aleta también; y admito tener que competir directamente con estas (Planeta, Panini, Norma, EDT) a la hora de coger derechos. Aunque al final todo se limita a los objetivos, puedes marcarte el sacar 2 cosas al mes o al año, o sacar 30.
Miguel: Hasta donde llega la obligación comercial y el gusto personal a la hora de escoger un título o apoyar un producto propio.
Joseba: En el tema de producción propia soy un editor un poco raro, me da palo vender 500 ejemplares de producción propia porque no solo estoy sacando un cómic, estoy editando a una persona. Prefiero perder dinero con un comic americano que hacerlo con una producción propia. En el caso de Iván Sarnago y su Chica de Serie B el cómic es suyo pero le ponemos el sello para ayudarle a distribuirlo, porque si un editor tiene problemas para distribuir imagínate un autoeditor. Yo no me llevo nada por lo menos es todo mucho más franco y las expectativas son otras. Me he pasado años presentando proyectos y sé lo que es y creo que otras editoriales lo van a hacer mejor que yo, llámame humilde o dime que me estoy escaqueando, pero prefiero las cosas claras prefiero hablar en términos de ayudar a un autor que de editar.     
Miguel: Hemos hablado mucho de mercado. Cómo ves el mercado que se está generando en torno la novela gráfica. Que condiciona este concepto al mercado y al editor.
Joseba: Para empezar niego la mayor, no me parece que se esté montando nada, somos la gente del mundillo los que hablamos de estas cosas. La gran mayoría de la gente no habla de si es novela gráfica o si no lo es. Para mí una novela gráfica es algo que empieza y acaba, no me hace falta darle más vueltas. Creo que un Tex es una novela gráfica y para otros como es seriada no lo es. En realidad es marketing y me mola porque es bueno, pero estas distinciones me parecen muy curiosas, me divierten mucho.
Miguel: Crees que favorece o perjudica al mercado editorial. ¿Tiene el cómic hoy más visibilidad?
Joseba: Pienso que sí, pero si en vez de llamarse novela gráfica se llamara “comic superchulo que empieza y acaba, y a poder ser no te has de leer todo lo que le precede” yo creo que se colocaría igual. Pero si en un tomo que parece una novela gráfica y detrás le pones en letras muy grandes “no es una novela gráfica” se va a distribuir como una novela gráfica igual. Si es por vender más yo le llamaría a todo novela gráfica, si no es una serie, el único pero es que a nadie le tiene que importar si tu a tu tebeo le llamas novela gráfica.

Miguel: Eso en cierta manera seria sacar provecho de esa idea como algo de mercadotecnia.
Joseba: Tampoco me importa que quieras sacar provecho de eso y que quieras vender todo lo que puedas de tu cómic.
Miguel: Entonces ¿se está generando una distinción entre el que es y el que no es autor de novela gráfica?
Joseba: No tengo pruebas, pero a mí me da la sensación que es algo de dentro del mundillo. Pero aun y todo no son esos los que más venden. Yo creo que lo que importa es que mi comic llegue a todo el mundo, que este bien editado, etc. Que el autor que ha hecho ese cómic sea de los que hacen novela gráfica o sean de los que no, creo que realmente no importa.  A mí lo que me choca es que a otros les importe lo que ese autor sea o no sea, lo guay es que cada uno defienda lo suyo. Lo que pasa es que al final algunos cogeremos manía al término de novela gráfica. Por ejemplo, en Diciembre Fnac saco un catalogo, y distingue el mercado del cómic en cuatro: superhéroes, manga, infantil y novela gráfica. Yo puse un Dylan Dog en ese catalogo evidentemente no entraba en infantil ni en manga, y como es seriado tampoco está en novela gráfica así que lo tuve que poner con superhéroes. Entonces, algo falla en todo esto; yo soy consciente de que si solo hubiese un Dylan Dog sería una novela gráfica pero si haces otros 100 lo que antes era una novela gráfica ya no lo es y en mi opinión eso no tiene mucho sentido. Por otro lado yo conozco autores que les da igual eso de la novela gráfica porque lo que quieren es vivir de lo que le gusta.

Miguel: Para ir acabando, ¿Qué tienes en cartera?
Joseba: Ahora tenemos dos líneas sin olvidarnos de las colaboraciones con Jordi Bayarri y su Entre Tinieblas, Pedro Camello con Cruz Negra o Iván Sarnago con Chica de Serie B. Esas dos líneas que te decía, son la italiana y la americana. Con la italiana queremos ponernos un poco al día con las colecciones Dylan Dog, Martin Mystere, Dampyr y Tex que se está vendiendo genial, sacamos también un especial de Zagor para ver si realmente había tanta demanda y parece que sí, y también seguimos con Julia. Con Bonelli quiero asentar lo que hay y volver a la trimestralidad de cada tomo. En cuanto a la línea americana seguimos con Invencible este año vamos a sacar un par de ultimates, Brit sacamos los tres, Battle Pope sacamos los cuatro. Continuamos con la nueva hornada de comics de Image; Prophet que se está vendiendo genial, ahora llega Glory. También vamos a publicar el primer tomo de Mudman de Paul Grist, y también vamos a sacar un libro de ilustraciones de Ariel Olivetti.
Miguel: A un niño de estos que corre por aquí cómo le explicarías que es un editor de comics.
Joseba: Me lo pregunta mucha gente. Para un niño el cómic lo has hecho tu, a un niño lo único que le importa es si le gusta o no le gusta y si los padres tienen el dinero para poder comprarlo. A mí hay una cosa que me alucina y es todos esos padres que dejaron de leer y no se acercan a una librería ni a tiros, yo les diría que se acordaran como aprendieron a leer. Porque todos hemos aprendido a leer con los cómics nada de libros infantiles, vale que no ponen el texto en un globo que lo ponen abajo, tiene que volver el cómic infantil porque da la sensación de que la única manera para que un padre o una madre compre un cómic sea que lo pidan los niños, y estos conocen lo que sale por la tele pero bueno, eso se lo dejamos a las editoriales grandes de los quioscos. 
                                                                                                                               
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