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miércoles, 18 de diciembre de 2013

Sesión Numerada #35 La vida de Adèle (2013) “El amor no siempre coincide con la moral que nos enseñan”



Hay veces en las que  vamos al cine a ver una película enfrascados en una serie de prejuicios, creados, en su mayoría, por las noticias que corren sobre el film, amigos o allegados que ya la han visto o incluso por los premios que ha cosechado en determinados festivales de renombre. Sin embargo, hay momentos en los que apartas toda esa información quedándote con lo más básico, acudes a la sala de cine y experimentas las sensaciones que el director ha querido plasmar con su obra, como es el caso que nos ocupa.

La vida de Adèle está basada en la novela gráfica El azul es un color cálido de Julie Maroh, pero va mucho más allá de la trágica historia en torno a la que gira la obra original, aunque parte de la misma premisa: el renacer sexual de una adolescente que no sabe muy bien en qué terreno jugar, si en el de las chicas con los chicos, moralmente aceptable, o en el de las chicas con las chicas, liberándose de los prejuicios y guiándose por lo que realmente le dicta su corazón, que a fin de cuentas es el motor central del amor. De igual modo, el color azul juega un papel destacado en ambas obras, y no solo desde el punto de vista estético. Mientras que en la novela resalta las emociones y las vivencias amorosas, en el film adquiere más riqueza visual y emotiva, ya que dependiendo de las fases en las que se encuentre Adèle puede ser trágico o estar vinculado con las sensaciones más felices que una persona enamorada pueda encontrar.



Abdellatif Kechiche ha sabido elegir, con acierto, rodar una película basada en primeros planos, al principio pueden descolocar al espectador e incluso resultar desagradable y violento, no hay nada peor que ver la cara de una adolescente mientras come de forma compulsiva y sin ningún tipo de modales, pero una vez que te adentras en el juego que propone el director descubres que todo tiene un significado, que no es otro que el de vivir la vida de Adèle, ser parte de ella y sentir lo que ella siente a través de sus expresiones, sus tics y sus miradas. Nos convertimos en su sombra, sufrimos cuando ella lo hace y nos sentimos felices cuando ella lo está. Si bien es cierto que la etapa de instituto, el arranque de la película, puede resultar lento e incluso molesto, sobre todo para aquellos que rememoran esa etapa como la peor de sus vidas. Con el paso del tiempo y de metraje la historia toma forma y cuerpo y, sin darte cuenta, descubres que has vivido las experiencias de Adèle y que ahora forman parte de ti, las entiendes, las padeces y te las llevas a casa una vez que has abandonado la sala de cine. Aunque lo hagas con un mal sabor de boca, como su final incierto, la realidad, en ocasiones, no deja de ser eso, un camino lleno de nuevas pruebas y obstáculos que debes saber saltar o en los que tropezamos una y otra vez, como en el amor.


miércoles, 4 de diciembre de 2013

Sesión Numerada #34 Danger: Diabolik (1968). El anti-héroe que todos queremos ser.


Todo aquel que haya podido visitar Italia habrá podido comprobar cómo la figura de Diabolik sigue estando vigente en kioskos de prensa, librerias, etc. y es que este anti-héroe italiano está rodeado de sensualidad y entretenimiento. Creado por las hermanas Angela Giussani y Lucianna, este fumetto nero sigue siendo una referencia del cómic italiano y para los que han trabajado un gran  número de autores.El gran Mario Bava fue el encargado de hacer una extraordinaria adaptación a la gran pantalla en 1968, y digo extraordinaria porque como película funciona a la perfección a la vez que es sofisticadamente preciosista. Inmersa en el rollo psicodélico de la década de los sesenta, tal y como se puede apreciar en la escena del pub, Diabolik parte de esa estética y mentalidad para hacer de este villano sexy un revolucionario, lo es desde el momento que roba al estado, a los bancos o a los grandes magnates, no como Robin Hood para dárselo al pueblo (alusión que se puede encontrar en la película), sino para su propio uso y disfrute junto  a su amada Eva, pareja tanto laboral como sentimental y pieza indiscutible para entender al anti-heroe, escena de secuestro, chantaje y rescate de la bella dama incluido.



Para ser una película de los sesenta no decae en ritmo, el guión es resolutivo y las escenas se encadenan sin demasiada dificultad, además de agregar varias aventuras y misiones. En cuanto a la estética, tanto los planos como la composición y la fotografía son eminentemente referentes a su época, pero no por ello resaltan la atención del espectador en cuanto  a cutredad, es más, el estilo y glamour que destila la pareja protagonista infecta toda la película, haciendo que deseemos ser como ellos y tener el mismo Jaguar y la misma casa-escondite. La acción, en este caso sin demasiadas parafernalias de efectos especiales pero con una gran imaginación y puesta en escena la hacen más entretenida si cabe.

En lo que respecta a los actores, sí que pecan de cierta teatralidad que tampoco llega a restarles una vez que te acostumbras. John Phillip Law hace un excelente papel protagonista, risa malvada incluida, a la que se le une una Marisa Mell con una estética rompedora que, como ya he mencionado con anterioridad, hacen un tándem tan sensual, vean si no la escena de la cama en la que yacen desnudos envueltos en diez millones de dólares, sexual, él conduce mientras ella mete las marchas, o tan romántica, cuando él le afirma que ella nunca estará sola.



Dejen a un lado cualquier tipo de prejuicio y atrévanse a disfrutar de esta gran película con un final digno de mención y recuerdo.


miércoles, 27 de noviembre de 2013

Sesión Numerada #33 Marvel's Agents of S.H.I.E.L.D (1.08 The Well) (2013). Bienvenidos a la pequeña pantalla.


La semana pasada me centraba en el estreno de Thor: El mundo oscuro (2013) y aunque esta sección está destinada a tratar las adaptaciones del cómic a la gran pantalla, creo que puede resultar interesante hacer una valoración del producto intermedio que ha lanzado Marvel con la serie Marvel's Agents of S.H.I.E.L.D y concretamente con el episodio The Well, ya que se centra en la reconstrucción de uno de los artilugios provenientes del mundo asgardiano, además de limpiar los desastres que Thor había dejado en Londres tras la última entrega cinematográfica, y nota aparte se le suma la localización de Sevilla como parte del entramado del episodio.

Claramente la función de este episodio es comercial, llevar  a las salas de cine a aquellos que aún no hayan visto aún Thor: El mundo oscuro, a la par que reconducir a los que sí la han visto a continuar con una serie que, desde un principio, había levantado más ampollas entre los fans que las propias adaptaciones cinematográficas de Marvel.

Por una parte, la interconexión de la serie con las películas deja abierto un mundo de posibilidades en lo referente al mercado, de sobra es conocido que el universo de los superhéroes está en continua evolución, y más en los últimos años con las adaptaciones a nuevas plataformas culturales, las tramas se entrelazan, se complican, pero siempre hay una esencia a la que se vuelve para que el público, no tan fan, no se pierda entre la amalgama de números y números de cómics. De alguna forma se intenta que el producto audiovisual llegue al mayor número de personas posibles de tal forma que el mercado y el merchandising no cese en su intento por explotar el bolsillo de los más fieles y de las nuevas generaciones, menos propensas a comprar y a leer un sinfín de números de cómics.




Asimismo, la firma de Joss Whedon en el proyecto es un reclamo para los que siempre lo han seguido e incluso para los que ven en Los Vengadores una de las mejores películas del universo Marvel de los últimos tiempos. Aunque desde el piloto de la serie no son pocos los palos que le han dado a su trabajo, pese a que ahora hay una tendencia de cambio entre los que se han mantenido fieles a la misma, y es que es difícil no ver en el equipo a personajes como Nick Furia, Quatermain, la Condesa De Fontaine, Sharon Carter, etc. Pero por otro lado, y comparando la serie con las películas, mientras que en el cine queremos ver mucha más acción y que los superhéroes hagan y deshagan a su antojo, de ahí que sean superproducciones, en la pequeña pantalla el guión y el complemento de información resultan ser la clave para unir ambos productos, claramente no es viable económicamente escenas demasiados complejas para la televisión y por ese motivo se centran en explicar y discernir sobre otros asuntos que enriquecen el universo del cómic, es por eso que la unión de ambos pueda resultar interesante, sobre todo teniendo en cuenta que las nuevas generaciones son devoradoras de productos, mayoritariamente, audiovisuales y esto Marvel lo sabe y está explotando las tramas de sus héroes en un nuevo formato, en detrimento de los megafans lectores que ven en todo esto un sacrilegio a las series de cómics que durante años han estado leyendo y almacenando en el recuerdo, pero la industria es la que decide, así que: amigos, no merece la pena volverse loco sobre la cronología, los personajes o las conexiones, sino darse cuenta de que los jóvenes siguen consumiendo el mismo producto aunque de una forma totalmente diferente.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Sesión Numerada #32 Thor: El mundo oscuro (2013). Otra película más de Marvel...


De un tiempo a esta parte, y sobre todo tras Los Vengadores (2012), somos muchos los que nos preguntamos si el universo cinematográfico de Marvel, aparte del de otros superhéroes en general, está siendo sobreexplotado sin un fin aparentemente cercano, resultando en ocasiones cansino y vacío.

Con la primera entrega de Thor a cargo de Kenneth Branagh saltaban a la palestra las dudas sobre la aproximación de éste director al mundo del superhéroe, sin embargo la película era correcta  y desde el punto de vista comercial cumplía con los parámetros establecidos entre acción, humor y el mitológico mundo de Asgard, aunque se esforzaba tanto en ser correcta que podía resultar demasiado previsible. Con esta segunda entrega ocurre casi lo mismo que con la anterior, de ahí que el cansancio ya pese en el espectador. En esta ocasión, Alan Taylor, uno de eso directores inmersos en el mundo de las series de televisión y encumbrado por su participación en Juego de Tronos, cuyo nombre será fácilmente olvidado, no hace otra cosa que seguir  a su predecesor al cargo haciendo una película visualmente correcta (es Hollywood, allí todo se hace bajo el patrón de la reproductibilidad mecánica unida al éxito comercial) pero que desaprovecha a todos y cada uno de los actores que aparecen en el reparto, hasta el boom Loki se desinfla y mira que causó sensación en Los Vengadores, y no nos engañemos, el malo no es tan malo. Parte del fracaso es un guión que no está correctamente hilvanado.



La mayor parte de los fans verán en ella un paso intermedio hacia la esperada Guardianes de la Galaxia (2014) y Los Vengadores: Age of Ultron (2015), cegados por el ansia de ver a sus admirados superhéroes en acción y no siendo del todo críticos con el producto que les están vendiendo. Por su parte, los detractores verán una película más del montón, efectos especiales de catálogo, universos para nada novedosos, ni aún viéndolos en el cine, escenas de acción en su justa medida con una batalla final mediocre, no tanto como su final, y un sin fin de obviedades causadas por querer estrujar a la gallina de los huevos de oro.


Posiblemente lo mejor sea el momento en el que comienzan los títulos de crédito y esperas con anhelo el pequeño fragmento que anuncia la siguiente entrega de Marvel, parece que últimamente esto está cosechando más éxito y comentarios que las propias películas en sí, cuestión que dice mucho del espectador y del vendedor. Es por eso que les invito a que vayan al cine a verla, aunque solo sea por el minuto de oro post títulos de crédito (ahora ya no hay que esperar tanto).

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Sesión Numerada #31 Crows Zero (2007). El arte de la guerra.


Crows Zero está basada en el exitoso manga Crows de Hiroshi Takahashi. La historia es bien simple, un grupo de adolescentes que pugnan por ver quién es el más fuerte del Instituto Masculino de Suzuran a base de palos y es que conseguir tal victoria supone casi como ser el amo del mundo en su vertiente más masculina. Como en toda historia de lucha, siempre debe haber dos bandos enfrentados y dos cabezas visibles y pensantes al igual que una batalla final que ponga en el podio de los campeones al mejor y hunda en el barro al peor.

Este manga se centra, principalmente, en el espíritu de superación por parte de sus protagonistas, hay que conseguir ser el más fuerte, en el trabajo en equipo, para llegar a la meta hay que conseguir un conjunto estable y entre ellos hay que seleccionar a los más fuertes, y por último, también es un ejemplo de honor, nunca puedes fallar en tu misión ni tampoco a los tuyos.

Desde el punto de vista fílmico la película cuenta con unas escenas de acción y lucha magistralmente planteadas, tal vez menos sangrientas de lo que normalmente nos tiene acostumbrados Takashi Miike, pero no por ello menos efectivas e interesantes. Además de insertar ciertos toques de humor que en ocasiones suavizan el ritmo de la cinta pero la dotan de una personalidad propia. La banda sonora, ya desde la primera canción que abre el film, confluye de forma solemne con la imagen, exceptuando, tal vez, la canción de la chica, entre lo ñoño y lo descartable que más bien parece un videoclip.



La estética general también es un punto a favor de esta adaptación, tanto desde el punto de vista de la fotografía como de la propia indumentaria de los personajes, todo ello destilando toques oscuros acordes incluso a la música (como pequeña anotación el rock está bien pero algún toque más hardcore hubiera impregnado la película de una mayor violencia sonora).

Posiblemente uno de los fallos de la película es que empieza demasiado fuerte y rápida y a primera vista parece que va a ser un auténtico torbellino  de violencia, es más, ansias ver la batalla final, nada desmerecida, pero si comparas el inicio con el final le hubiera faltado más palos y menos canción romántica. Aún así siempre se puede recurrir a otros títulos de Miike para encontrar la esencia.


miércoles, 30 de octubre de 2013

Sesión Numerada #30 30 días de oscuridad (2007). Demasiadas noches en penumbra.


Estamos a las puertas de la noche de Halloween, el momento propicio para sumergirnos en el visionado de películas de terror ahora que las noches son más largas, lo que nos predispone a apreciar aún más el horror. En este caso, 30 días de oscuridad se centra en la figura del vampiro, tantas veces representado en los últimos años, tanto en el cine como en las series de televisión, pasando por la literatura y el cómic. Pese a tener un universo bastante rico lleno de connotaciones y mitos propios, siempre hay autores que intentan darle una vuelta de tuerca a estos seres sobrenaturales, buscando nuevas estéticas, otorgándoles cualidades un tanto sentimentales o sumergiéndolos en la oscuridad más misteriosa a la vez que macabra.

30 días de noche, título original en español del cómic distribuido por Norma Editorial, de Steve Niles y Ben Templesmith, parte de una premisa bastante interesante: en un pequeño pueblo de  Alaska los inviernos tienen la peculiaridad de ser álgidos y oscuros, donde el sol se pone un día para no volver a salir hasta pasados 30 días, he ahí la explicación lógica del título de esta obra. Pero ¿qué ocurre cuando una serie de vampiros descubren tan particular localización? pues que 30 días sin ver el sol es sinónimo de festín de sangre y nieve. Hasta aquí la idea es curiosa y en unas manos acertadas hubiera sido todo un pelotazo, sobre todo teniendo en cuenta que la representación de los vampiros es un tanto particular, alejados de los clichés más clásicos. Sin embargo la adaptación cinematográfica deja mucho que desear, arranca con buenas intenciones pero a medida que la historia avanza hace aguas por todas partes, el ritmo es, en ocasiones, aburrido, con escenas que no cuentan nada y con un tempo insufrible, hasta el sentimentalismo destila dejadez, solo se salvan algunas escenas en las que la nieve se cubre de sangre o en las que hay leves indicios de casquería.



Cierto es que unas cuantas escenas se salvan de la quema general pero no llegan a ser brillantes, pese a tener unas localizaciones y una fotografía que hubieran funcionado muy bien en manos de un buen director. Además el final, tan sumamente precipitado, deja al espectador aún más molesto, tanto para tan poco.


Los actores tan poco están demasiado acertados en sus papeles, lo que hace el film menos creíble, si cabe. Lo que podría ser un survival horror más que decente es simplemente una de esas películas para pasar el rato en noches como las de Halloween, donde posiblemente haya más risas que miedos.


miércoles, 23 de octubre de 2013

Sesión Numerada #29 Camino a la perdición (2002). El largo camino de la venganza.


Con la llegada del otoño y un clima un tanto desapacible, oscuro y melancólico que mejor que visionar y leer Camino a la perdición. Este cómic fue reeditado recientemente por la editorial Panini dentro de su colección Panini Noir, como ya ocurriera con Una historia de violencia (John Wagner y Vince Locke) de la que ya hemos hablado con anterioridad en esta sección. Camino a la perdición es una obra imprescindible para aquellos que disfruten con los cómic de serie negra, Max Allan Collins y Richard Piers Rayner como cabezas más visibles hacen un estupendo trabajo reflejando la época de la Gran Depresión en Estados Unidos y las disputas entre gánster; donde el honor y la familia son claves para comprender el contexto histórico.

Como en toda adaptación, las diferencias son significativas en cuanto a la obra original, pero no dejan de ser un complemento para la misma historia que, en ambos casos, se centran en la relación que se establece entre un padre y su hijo, cuyas vidas, ya de por sí, están destinadas a permanecer unidas.



Sam Mendes ha sabido darle a esta obra todos los alicientes para convertirla en una pieza magistral donde la fotografía, la composición, los movimientos de cámara y la narrativa destilan cine negro a raudales, es una de esas cintas que gustan a los sentidos, casi un poema visual; con un tempo pausado pero continuo y unos diálogos justos y precisos que ayudan a centrarnos aún más en el preciosismo del conjunto con numerables escenas de esas que formarán parte de la historia del cine. La banda sonora de Thomas Newman adquiere un papel relevante y llena los enormes silencios que se establecen entre padre, Michael Sullivan, e hijo, Michael Sullivan Jr. a la vez que complementa la atmósfera angustiosa y oscura del film.




Las interpretaciones no son menos dentro de la película con un Tom Hanks a la altura del mismísimo Paul Newman, la otra relación paterno-filial entre el amor y la venganza, a la que se le suma el hijo bastardo Daniel Craig y el personaje del asesino a sueldo de  Jude Law, éste no aparece en el cómic pero no por ello deja de ser peculiar e interesante e introduce una variante de la fotografía post morten vía asesinato por entramado del ajuste de cuentas entre gánsters. Por poner alguna objeción al film, posiblemente el final se presenta predecible pero al estar rodado de una forma tan sublime y hermosa y con un mensaje tan claro, en última instancia, el conjunto pesa más que los pequeños defectos.


miércoles, 9 de octubre de 2013

Sesión Numerada #28 Cuando el viento sopla (1986). "Though you may be afraid".



Allá por los noventa tuve la suerte de poder ver en televisión la película Cuando el viento sopla, por aquel entonces no llegué a comprender con exactitud el mensaje que transmitía el film, es más, pensaba que se trataba de un cortometraje, pero siempre quedó en mi memoria, grabado a fuego, la imagen de esos dos ancianos haciéndose un refugio y del colchón rojo.
Ahora, tantos años después, he decidido volver a visionar esta obra unido a la lectura de su original en formato cómic, admirando la grandeza del conjunto en estos tiempos de crisis.

Cuando el viento sopla es una obra original de Raymond Briggs que narra un inminente  ataque nuclear a Reino Unido por parte de la Unión Soviética y lo hace a través de las reacciones y vivencias de un particular matrimonio de jubilados que viven en el campo. En un primer momento, la confusión ante el ataque hace que ambos tengan una visión diferente de lo que va a acontecer, sin darle la verdadera preocupación que se merece y con ciertos toques de humor. Por un lado, la mujer sólo se preocupa de que su hogar y sus posesiones no sufran ningún tipo de percance, además de hacer un repaso crítico hacia la prensa, la política, los comunistas, beatnik, etc., mientras que el marido sigue las instrucciones del gobierno y del ayuntamiento a la hora de autoconstruirse una especie de refugio nuclear, algo que llega a resultar desesperante, casi rozando lo patético, porque como espectadores sabemos que unas tablas y unos cojines no van a poder evitar que mueran. Sin embargo, el hecho de que actúen con total normalidad imprime a la obra cierta sensación de desasosiego e ingenuidad, lo que la convierte en un trabajo antibelicista extraordinario.



La película usa una técnica mixta entre la imagen animada y el stop motion, a la que se le unen imágenes en blanco y negro basadas en la Segunda Guerra Mundial, lo que le confiere un toque especial que llega a profundizar aún más en el espectador. Dignos de mención son los flashbacks y ensoñaciones que van teniendo los protagonistas a lo largo del film, todas ellas de una gran belleza, si se comparan con las imágenes fijas del cómic, aquí adquieren su mayor potencial, ayudando al espectador a sentir la misma tranquilidad que posee el matrimonio ante la inminente llegada del juicio final.




Sin ningún tipo de duda,  esta película es una obra con mayúsculas que todo el mundo debería ver, tanto por su sencillez como por el mensaje que transmite, dotado de un dramatismo que es imposible que no toque el corazón de todos y cada uno de los espectadores, es tan sumamente  sobrecogedora  como la canción de David Bowie al principio de la misma.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Sesión Numerada #27 Donde viven los monstruos (2009). Porque todos queremos ser el rey


Escrito e ilustrado por Maurice Sendak, Donde viven los monstruos, es posiblemente uno de los libros infantiles que más reputación ha adquirido en los últimos años, sobre todo en nuestro país donde no era tan fácil de encontrar, pero gracias a su adaptación al cine ahora miles de niños, y no tan niños, pueden disfrutar de la belleza monstruosa que ofrece este cuento, fuera de la polémica sobre si es apropiado o no para los más pequeños.

Si analizamos ambas obras, la cinematográfica y la literaria, nos damos cuenta que el principal problema al que se enfrentan es el hecho de mostrar una serie de sentimientos que la sociedad no quiere ver como infantiles, como son: la ira, la crueldad, la furia o el odio, pero que, sin embargo, son parte de las emociones que vivimos cuando somos pequeños. El miedo, el egoísmo, la imaginación, nuestra creatividad e impulsividad son los pilares sobre los que crecemos como personas y los que nos definirán en el futuro y eso parece que Maurice Sendak lo tenía claro desde un primer momento y Spike Jonze ha sabido contárnoslo a través de su particular estilo cinematográfico, dando vida a los monstruos que nos atormentan pero que también nos enseñan nuestras limitaciones y nuestras emociones.  



Spike Jonze cambia la huida de Max hacia el lugar donde habitan los monstruos y las cosas salvajes haciéndola más realista aunque sigue siendo un viaje interior de esos a los que el director nos tiene acostumbrados a base de alegorías oníricas. Esta fábula puede parecer demasiado sencilla a simple vista pero la riqueza de emociones que transmite hace que veamos en cada uno de los personajes una parte de nosotros mismos: el egoísmo  la incomprensión  la soledad, la necesidad de que alguien te apoye, la marginación en momentos concretos, el distanciamiento de la persona que quieres, estos son algunos de los sentimientos que trasmite para mí la película, pero cada cual sentirá los suyos propios, de ahí la riqueza de la misma.

En el apartado técnico y artístico, la fotografía y la puesta en escena se adapta con sutileza al estilo del libro, entre oscura y sombría, y el diseño de personajes es tan fiel que permite localizar a cada uno de los monstruos tal y como los hubieras imaginado de niños, en parte, porque Sendak hizo un buen trabajo de ilustración. La banda sonora es otra pieza clave y fundamental donde Karen O & The Kids refuerzan el ambiente de la película, dándole un toque salvaje e infantil libre de prejuicios.



En definitiva una película de esas que cautiva a aquellos que quieran verla con detenimiento, que sepan apreciar las cosas sencillas con mensajes claros y directos y que no vean en los niños los únicos portadores de la fantasía sino que se atrevan a adentrarse en ella.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Sesión Numerada #26 The Toxic Avenger (1984). Welcome to Tromaville!

El Vengador Tóxico es parte indiscutible e incluso imagen de marca de la casa Troma, productora y distribuidora independiente encabezada por Michael Herz y Lloyd Kaufman que tiene al cine bizarro de serie Z como su máximo exponente. El sexo, la violencia y la sangre, en su vertiente cómica, son las características que pueden definir el estilo de esta compañía, unido  a toques de ingenio y algunas que otras escenas grabadas de forma peculiar con un estilo propio indiscutible.

El Vengador Tóxico cuenta con varias secuelas, un cómic editado por Marvel en 1991, una serie de televisión animada llamada Toxic Crusaders en un tono más light para los niños y hasta un musical: The Toxic Avenger: The Musical! que se realizó con motivo de su 25 aniversario.



En su momento, 1984, e incluso a día de hoy, en menor medida, El Vengador Tóxico podría estar catalogado como no cine, es decir, como un atentado a lo que el público en general puede entender como una película de calidad y es ahí donde reside el encanto de la misma, en la exageración, lo bizarro, lo cutre y lo patético. Y puedo afirmar que a día de hoy esta cinta no es tan descabellada porque cosas mucho peores se pueden encontrar en  Youtube, grabaciones de grupos de amigos con menor calidad, tanto artística como humorística.

La idea de la que parte el film es bien sencilla, Tromaville es una pequeña ciudad de New Yersey, la eterna marginada a la sombra de New York, en la que se almacenan residuos tóxicos con total libertad. El gimnasio de la localidad es el punto de partida de la historia y su empleado de la limpieza, Melvin, el protagonista de la misma, un chico con cierta deficiencia mental y con un careto de paleto que se convierte en el hazmerreir de la comunidad que frecuenta el gimnasio y al mismo tiempo estos son el foco de la sátira y la crítica de la película, personajes que solo se preocupan por el físico, las drogas y fiesta continua. A ellos se le suma el gordo seboso del alcalde que es un corrupto sin freno (muy en la onda de nuestra actual política) y el jefe de la policía, un idiota con toques nazis.



Melvin,  huyendo de una broma de los chicos del gimnasio, cae en una barril de residuos radioactivos ataviado con un tutú rosa, y se convierte en un monstruo horrendo tras sufrir una serie de mutaciones pero con una fuerza descomunal con la que intenta acabar con la corrupción, los delincuentes y demás personajes malvados de la comunidad.  Las escenas de en las que el monstruo entra en acción son la mar de divertidas y originales, desde meter a una mujer enana en una lavadora para después pasar a la sesión de planchado, hasta acabar con unos atracadores en un restaurante haciendo de ellos el plato estrella de la casa. La caspa, la sangre en bote, los efectos especiales de andar por casa, las persecuciones y la propia historia de amor entre una ciega y el monstruo, sexo incluido, la convierten en una desternillante combinación que se supera a cada momento que pasa, los gags y chistes se suceden sin ton ni son lo que provoca que no puedas de dejar de verla. Probablemente falle el final, demasiado rápido y light en comparación con el resto de la cinta.


Y ya por último y como colofón mencionar que se está trabajando en el remake de El Vengador Tóxico y suenan nombres como Arnold Schwarzenegger, motivo que le aporta más valor de culto a esta película. 

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Sesión Numerada #25 Old Boy (2003). Entre la verdad y la venganza.


Son varios los motivos que me han llevado a recordar la grandiosidad de esta película. En primer lugar, la nueva edición en nuestro país del manga en el que está basado el film a cargo de Random House Mondadori, a la venta desde principios de mes. Y en segundo lugar, el lanzamiento del tráiler del remake de Spike Lee que se estrenará en los Estados Unidos el próximo 23 de noviembre de 2013. Bajo estas dos premisas el revisionado y la crítica estaban más que justificados.

Volviendo al formato original y primigenio, el manga guionizado por  Garon Tsuchiya y dibujado por Nobuaki Minegishi parte de la concepción del suspense, transmitido a través de páginas y páginas sin apenas diálogos que te hacen involucrarte totalmente con las imágenes y la historia contada, de la violencia, vista desde un punto tal que el lector la conciba como necesaria, y de la venganza, el culmen de la obra y redención final. Partiendo desde estas tres premisas parece hasta lógico que Chan-wook Park le confiriese un lugar destacado dentro de su particular trilogía de la violencia, era como un caramelo en la puerta de un colegio a la espera de que un niño le hincara el diente.



Chan-wook Park hace un excelente trabajo de adaptación, primero porque se ha llevado a su terreno, el de la venganza familiar, la obra originaria, cambiando las relaciones que se establecen entre los personajes y adaptando a su propio estilo, imaginario y cultura cinematográfica una obra que parte de unas premisas marcadamente japonesas. Ha sabido darle su particular estética que roza entre la belleza más sublime a nivel de composición de la imagen y la perfección de algunas destacadas escenas que ahora se debaten en los círculos teóricos del cine, como son: la escena del pulpo o la escena del martillo, a la que se le suma un final que te revuelve el estómago y las entrañas, es visceral a la par que hermoso. Pero por otro lado la brutalidad es otra de las notas destacadas del director, la venganza y la violencia no pueden dejar a nadie en la indiferencia, hacen que te involucres con la historia y que la entiendas, de algún modo es una especie de violencia justificada. Digamos que hay un equilibrio entre la contención y el exceso en las que las notas de humor son piezas claves.

Al igual que ocurre con el manga, el guión ha sido construido a partir de gestos, sensaciones, imágenes y unos escasos diálogos que se quedan grabados a fuego en la mente del espectador, las palabras están en su justa medida y solo cuando son necesarias. A esto le sumamos los toques que Chan-wook Park le da de surrealismo onírico, tal vez menos realistas que el cómic pero colocados en una justa medida que otorgan a la película momentos de alivio de tensión y la dicotomía  antes mencionada, de contención frente al exceso y belleza frente a brutalidad, todo ello enlazado con una canción que suena de fondo y una banda sonora que acompaña por completo a la película, al igual que las interpretaciones de casi todo el reparto.


Con respecto al nuevo remake, creo que será casi imposible igualar el trabajo de Chan-wook Park, o tal vez Spike Lee sepa llevarse a su propio terreno cultural esta peculiar historia de venganza (siendo optimistas). Lo que sí queda claro es que el Old Boy  de Chan-wook Park es de obligado visionado y fundamental para conocer parte de lo que son ahora los nuevos lenguajes narrativos.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Sesión Numerada #24 Tamara Drewe (2010). Lejos del mundanal ruido.


Tamara Drewe es el nombre que Posy Simmonds ha tomado para titular su particular  reescritura contemporánea de la novela de Thomas Hardy, Lejos del mundanal ruido. Esta reescritura se trata de una catálogo de tiras semanales para el periódico The Guardian (pueden leerse en el siguiente enlace).
http://www.theguardian.com/books/cartoon/2005/sep/17/tamara-drewe-1 y que fue convertida en novela gráfica en 2007, editada en España por Ediciones Sinsentido, en ella se narra la llegada de la periodista Tamara Drewe a un pequeño pueblo de la campiña británica y los desajustes sentimentales que su advenimiento conlleva, las idas y venidas de sus tres pretendientes, a cual más dispar: un granjero con el que había tenido sus escarceos en su juventud y al que podríamos tachar de amor verdadero, un relevante escritor casado que se convierte en su mentor como escritora y amante maduro y, por último, el batería de un grupo de rock que cree en el amor a primera vista y la fugacidad del mismo.   


Y en esa historia de amoríos contada gradualmente está el germen de la película que nos ofrece Stephen Frears en la línea de Alta Fidelidad (2000) e incluso de Las amistades peligrosas (1988). Frears se encarga de darle un tono, tal vez, más ligero pero consigue de igual forma desenmascarar la realidad de un idílico pueblo y su correspondiente paraje bucólico, ideal para el retiro de una serie de escritores que Frears usa en un primer momento como diana de sus sátiras e ironías reflejando  su egocentrismo vanidoso y al mismo tiempo siendo un fiel reflejo de la Inglaterra actual.


No obstante, hacen faltan otros personajes que se unan a la remesa de escritores, amantes, esposas y la susodicha Tamara Drewe que permitan romper los tiempos muertos de la historia y den nuevos giros argumentales, es este caso se trata de dos adolescentes aburridas, con mucho tiempo libre y gran imaginación para las fechorías que pondrán la guinda al pastel a través del envío de emails y sms, adaptando así el mensaje al nuevo contexto.

Pese  a que Frears toma como referencia los personajes de las tiras de Posy no consigue dotarlos de la profundidad necesaria para que esta obra coral explote, como ya ha hecho en otros casos y sobre todo teniendo en cuenta que en el terreno de las relaciones sentimentales Frears parece ser un auténtico maestro. Sin embargo, sí que consigue hilvanar la historia y mostrar lo imprescindible a través del paso del tiempo, convirtiendo a Tamara Drewe no en la protagonista sino en el detonante.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Sesión Numerada #23 Kick-Ass 2: Con un par (2013). Kick the sequel!


Hace cuestión de unos meses hice una entrada referente al revisionado de Kick-Ass (veáse http://goo.gl/p2siAG) en la que, en gran medida, hacía mención de los aciertos de ésta, de cómo las comparaciones, paralelismos e incluso homenajes entre los superhéroes "reales" que aparecen en la película y aquellos que pertenecen a nuestra cultura  popular más arraigada aportaban una riqueza tanto visual como argumental que hacían de esa entrega una pieza divertida, entretenida y con un buen ritmo. Pero en esta segunda parte la chispa, vitalidad y el susodicho ritmo han desaparecido por completo.  Querer explotar la idea de que todos pueden ser superhéroes sin ninguna habilidad y hacer de estos personajes una parodia sin pies ni cabeza donde el humor parece residir exclusivamente en la "transgresión" (nivel infantil) verbal, sexual o mediante una  pseudoviolencia injustificada, la convierten en un globo que se va desinflando poco a poco a cada minuto que transcurre de metraje.

Matthew Vaughn ( Kick-Ass, 2010) no es que sea el director grandioso del siglo que llenará páginas y páginas de historiografía del cine, pero por lo visto ha dejado el escalón demasiado elevado para que Jeff Wadlow, director de la última entrega, pueda ni siquiera subirlo y de ahí que las deficiencias se acentúen.

Las escenas se superponen unas a otras sin el empaque necesario (montaje, guión, etc.) que hace que la  evolución lógica de los personajes, que debería dar mucho juego, se convierta en un simple paso del tiempo no convenientemente narrado. Si vemos la progresión de los personajes: Kick-Ass es un adolescente que parece estar harto del personaje enmascarado que representa y sus idas y venidas no acaban de tener resultado. Bruma Roja, ahora El Hijoputa, es uno de los peores malos que jamás he visto, no llega ni siquiera a ser un chiste del malo de la película, en este caso Madre Rusia es de las pocas que se salva de la quema protagonizando al menos una de las secuencias más entretenidas del film. Por su parte, la reina del cotarro, Hit Girl, deja de lado lo que tan divertido resultó en la primera entrega como era una niña de cara angelical dando hostias a diestro y siniestro y jugando con la inocencia infantil para adentrarse en la adolescencia de instituto y destruir la libido de muchos de sus seguidores. Mindy se encuentra en esa edad en la que ya no es una tierna niña que juega con navajas de mariposa pero tampoco el pibón al que le están saliendo las tetas, empieza a usar maquillaje y los trajes de cuero le sientan fenomenal, es por eso que anda entre las dos edades perfectas de la mujer como superhéroe y de ahí que pese a que la película gire en torno a ella la chispa ya no está. Y qué decir del personaje del Coronel Barras y Estrellas interpretado por Jim Carrey, es un visto y no visto más que desaprovechado, sin mencionar una descuidada banda sonora y los soniquetes de John Murphy para 28 días después (2002).



A grosso modo las deficiencias de la película pesan más que los aciertos y cuando veo este tipo de cintas me replanteo si estamos llegando al fin del filón de las películas de superhéroes y si merece la pena verlas en cine para rememorar únicamente un par de escenas de acción, en algunas ya ni eso. Pese al empuje de Los Vengadores (2012) mis esperanzas cada día van a menos.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Sesión Numerada #22 El llanero solitario (2013). ¿Por qué lleva un antifaz?


Si la semana pasada hablábamos sobre una película de cine que había sido adaptada al cómic, el caso que nos ocupa es mucho más complejo y su evolución mucho más amplia hasta llegar del cómic al cine. El Llanero Solitario fue creado para una emisora de Detroit por George W. Trendle y el guionista Fran Striker en 1933. Para conformar la identidad del personaje sus autores recurrieron a las populares aventuras de El Zorro o el mítico Robin Hood, ambos eran personajes icónicos de la lucha del bien contra el mal y la defensa de los más débiles y todo ello enmarcado en un momento tan importante como era La Gran Depresión estadounidense, de ahí el éxito de la serie radiofónica. La sociedad sentía una especial conexión aunque fuera ficticia.

El salto al formato cómic no se hizo esperar y en 1938 ya se podían encontrar las primeras tiras en prensa con las aventuras del héroe enmascarado y décadas más tarde su propia serie de televisión o novelas populares, pero, parece ser que no ha sido hasta ahora cuando El Llanero Solitario ha dado el gran salto a la gran pantalla, y nunca mejor dicho, aunque sin olvidar La leyenda del Llanero Solitario (1981) de William A. Fraker, que tampoco corrió mejor suerte.

Desde antes de su estreno en salas  la película ha estado envuelta en un halo de escepticismo que la crítica estadounidense rápidamente se ha encargado de erradicar de raíz atacando duramente por todos y cada uno de los posibles frentes, destacando la consideración del film como una auténtica blasfemia del mítico héroe y de la propia historia de los Estados Unidos.
Pero vayamos por pasos, si bien es cierto que el combo Gore Verbinski  a la dirección, Johnny Depp en la interpretación y Jerry Bruckheimer a la producción han dado unos beneficios astronómicos a Disney y parecían una combinación perfecta para seguir explotando la gallina de los huevos de oro, el cambio de ambientación no les ha traído la misma suerte que las aguas tranquilas y cristalinas del Caribe pese a que, desde mi punto de vista, no es para nada una mala película, si tenemos en cuenta la cantidad de referencias cinematográficas que podemos encontrar en ella y la magistral dirección de la escena final por la que merece esperar sentado en la sala.



Las primeras escenas de la película son de una belleza admirables y recrean a la perfección la California de los años 30, introduciendo aquí un juego al que el espectador tiene que estar dispuesto a jugar o automáticamente será imposible para él adentrarse en la reconstrucción del mito. Una de las cuestiones con las que la crítica oriunda  ha sido menos condescendiente, por llamarlo así, es que el histrionismo de la película deja un tanto mal parados a los estadounidenses no nativos donde la construcción del ferrocarril, símbolo por excelencia del progreso de este país, está en manos de un mezquino, donde los aborígenes son tratados de una forma repulsiva (como si no fuera parte de la propia historia local) al igual que los chinos usados como mano de obra barata, a lo que se le suma un héroe alejado de las concepciones primigenias, en cierto modo, y a un ayudante que no deja de ser una copia de Jack Sparrow, motivos suficientes para que la crítica autóctona entre en cólera pero que para el público exterior sea, en parte, todo un festín audiovisual.


Son muchos los que se han quejado de su duración pero puede que merezca la pena esperar para ver la escena final, un fin de fiesta que no deja a nadie indiferente y donde el homenaje se cierra con brillantez, chistes incluidos. Aunque Armie Hammer no sea un acierto, el estrambótico Depp se encuentre más que encasillado y el papel de Helena Bonham Carter no esté bien amortizado merece la pena adentrarse en la película y disfrutar de ella.