Mostrando entradas con la etiqueta Panini. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Panini. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de octubre de 2013

Sesión Numerada #29 Camino a la perdición (2002). El largo camino de la venganza.


Con la llegada del otoño y un clima un tanto desapacible, oscuro y melancólico que mejor que visionar y leer Camino a la perdición. Este cómic fue reeditado recientemente por la editorial Panini dentro de su colección Panini Noir, como ya ocurriera con Una historia de violencia (John Wagner y Vince Locke) de la que ya hemos hablado con anterioridad en esta sección. Camino a la perdición es una obra imprescindible para aquellos que disfruten con los cómic de serie negra, Max Allan Collins y Richard Piers Rayner como cabezas más visibles hacen un estupendo trabajo reflejando la época de la Gran Depresión en Estados Unidos y las disputas entre gánster; donde el honor y la familia son claves para comprender el contexto histórico.

Como en toda adaptación, las diferencias son significativas en cuanto a la obra original, pero no dejan de ser un complemento para la misma historia que, en ambos casos, se centran en la relación que se establece entre un padre y su hijo, cuyas vidas, ya de por sí, están destinadas a permanecer unidas.



Sam Mendes ha sabido darle a esta obra todos los alicientes para convertirla en una pieza magistral donde la fotografía, la composición, los movimientos de cámara y la narrativa destilan cine negro a raudales, es una de esas cintas que gustan a los sentidos, casi un poema visual; con un tempo pausado pero continuo y unos diálogos justos y precisos que ayudan a centrarnos aún más en el preciosismo del conjunto con numerables escenas de esas que formarán parte de la historia del cine. La banda sonora de Thomas Newman adquiere un papel relevante y llena los enormes silencios que se establecen entre padre, Michael Sullivan, e hijo, Michael Sullivan Jr. a la vez que complementa la atmósfera angustiosa y oscura del film.




Las interpretaciones no son menos dentro de la película con un Tom Hanks a la altura del mismísimo Paul Newman, la otra relación paterno-filial entre el amor y la venganza, a la que se le suma el hijo bastardo Daniel Craig y el personaje del asesino a sueldo de  Jude Law, éste no aparece en el cómic pero no por ello deja de ser peculiar e interesante e introduce una variante de la fotografía post morten vía asesinato por entramado del ajuste de cuentas entre gánsters. Por poner alguna objeción al film, posiblemente el final se presenta predecible pero al estar rodado de una forma tan sublime y hermosa y con un mensaje tan claro, en última instancia, el conjunto pesa más que los pequeños defectos.


jueves, 29 de agosto de 2013

El sótano del primo Barto: No es un lobo, es peor


A nadie pillará por sorpresa que yo ahora le diga que Lobezno originalmente no tiene nada que ver con los lobos, pues su nombre original, Wolverine, hace alusión a otro animal, al glotón, una especie de tejón supervitaminado con garras retráctiles, solitario y con bastante mala leche. Pero claro, no puedes poner en una portada un tío decapitando a alguien y que en letras bien grandes leamos glotón. Aunque en cierta manera lobezno siempre ha fluctuado entre el glotón y el lobo, entre una naturaleza violenta y explosiva y el animal gregario que aparentemente es una pieza más de los mutantes de Marvel, un grupo heróico totalmente anacrónico, pues es extraño que una sociedad que ame a sus superhéroes, desde los vengadores hasta los vigilantes, repudie a los hombres X.

Esta situación siempre ha puesto a Lobezno en una situación delicada, pues debe compaginar su labor de psicópata convertido en héroe por accidente con las responsabilidades de liderar y educar a los de su clase. Con lo que al final, a mi humilde parecer, Lobezno queda en tierra de nadie, sin llegar a la honorabilidad de héroes como Cíclope o el Capitán América, pero sin tocar el fondo malsano y sin excusas de Punisher, quedando todo a disposición de las labores del guionista. Pues aunque muchos no lo quieran ver, no es bastante con que Lobezno diga “Soy el mejor en lo que hago y lo que hago no es agradable”. No, Lobezno merece mucho más, merece dejar de lado no sólo el traje púrpura y amarillo, sino también el mono de cuero e incluso el sombrero de cowboy, pues al final no deja de ser un hombre roto incapaz de lidiar con su propia existencia.

Así que encontramos ejemplos como Lobezno Inmortal, donde sin que sepamos muy bien el motivo, nuestro héroe intenta compaginar todas las facetas de su vida, para no llegar más allá de ser un hombre incapaz de superar una pérdida, sin llegar en ningún momento a transmitir esa sensación de ser una persona que destruye todo lo que ama o que es incapaz de lidiar con su propia inmortalidad. Pero por suerte nos encontramos con cómics como MAX: Lobezno, cuyo tomo Ira permanente recoge los primeros seis números de esta colección de Marvel, escrita por el novelista Jason Starr y dibujada por los artistas Roland Boschi y Félix Ruíz. Como sucede con otros cómics del subsello MAX, nos encontramos con las visiones más adultas, en el sentido de maduro, de los héroes Marvel, donde hay que señalar grandes colecciones como Alias de Bendis o Punisher de Ennis, prueba de que Marvel puede dar mucho a sus lectores más allá de un universo superheróico que necesita una buena suspensión de la credibilidad.

El Lobezno de Starr, como podemos ver en Ira permanente, si es un hombre violento y roto, una fuerza de la naturaleza tan inmortal como ciega que se ve incapaz de lidiar con la humanidad. Es cierto que Starr se vale de lugares comunes tanto en la historia del personaje, como la perdida de la memoria, como de la narrativa en general, la redención a través del amor; pero pasado a través de los prismas que le han dado fama en la literatura, desde el noir hasta el thriller, dejando de lado los supervillanos y entrando en el mundo del crimen organizado. Con esto, Ira permanente se acerca más a la fábula que al superhéroe, pues el laberinto de humo y espejos que atraviesa Lobezno no es más que la búsqueda constante del lugar de cada uno, de intentar encajar piezas de un puzzle sin la imagen de referencia. Aunque claro, como no podía ser de otra forma, regado con la máxima violencia posible y acompañado de mujeres fatales y gorilas de gatillo fácil. El Lobezno de Starr es un Philip Marlowe más, alguien más ducho en el arte de recibir golpes que de darlos, aunque siempre con la capacidad de caer de pie, y en este caso con un esqueleto de adamantium y garras retráctiles.


@bartofg

jueves, 25 de julio de 2013

El sótano del primo Barto: Cuando la cronología se puede ir educadamente a la mierda


Lo cierto es que las grandes editoriales del mainstream superheróico hace mucho que perdieron casi la razón de ser, quedándose como meros apoyos de las grandes superproducciones cinematográficas. Esto ha provocado que la originalidad o el riesgo lleguen a niveles mínimos. Por si fuera poco, el público exclusivo de este tipo de productos es más cercano a un integrista religioso que a un consumidor cultural, pues parece que ante todo quiere que nada cambie y que la cronología se vuelva cada vez más compleja simplemente para poder demostrar sus conocimientos enciclopédicos. Pero afortunadamente para el cómic, aún existen decisiones editoriales que se salen de la norma y nos permiten ver un poco de luz. Esto es lo que ha sucedido con Ojo de Halcón de Matt Fraction y David Aja, el mejor cómic de superhéroes publicado en mucho tiempo, y eso que su protagonista no tiene superpoderes y los villanos fluctuan entre criminales empresariales y matones de Europa del este.

Si tuviera que buscar un precedente parecido a Ojo de Halcón tendría que retroceder hasta la que para mí sigue siendo la mejor colección de superhéroes jamás publicada el X-Force, posterioremente renombrado como X-Statix, de Peter Milligan y Mike Allred, pues ambas colecciones guardan entre sí más similitudes que un guión inteligente con un humor fino y un trabajo gráfico tan evocador como transgresor. Ya que al final, ambas colecciones se basan en un principio tan sencillo como el realismo más puro, pues sí los mutantes realmente existieran no se esconderían, lucharían por tener más visitas en Youtube que One Direction, del mismo modo que un tío normal, por mucho don para el tiro con arco que tenga, se rompería un par de costillas si le dan con un bate de beisbol con el pecho. Pues el Clint Barton propuesto por Matt Fraction no deja de ser un John McClane o un Indiana Jones más, que termina imponiéndose más por la perseverancia que por una habilidad superhumana. Fraction crea un personaje redondo y lleno de incógnitas, alguien que no para de preguntarse por qué cojones es miembro de los vengadores mientras no puede evitar meterse en problemas para salvar a cualquier inocente, ya sean estos sus vecinos expropiados o un perro atropellado. Por muy mal que pinte la situación.

Aunque Ojo de Halcón es mucho más que un guión de calidad, pues al mismo nivel, y alguna que otra vez incluso por encima, tenemos el trabajo artístico de David Aja, algo que debería invitar a los chavales a sentarse a dibujar y a algún que otro dibujante hacerle replantearse lo que hace. David Aja no se queda sólo con un dibujo de línea clara que fluctua entre el stencil y el diseño industrial, sino que va más allá en el uso de la narrativa, en un nivel experimental que toma referencias de diversos medios, como el cinematográfico o el videojuego. Las viñetas fluyen de la forma más correcta, consiguiendo que las largas conversaciones no sean aburridas y que las escenas de acción no se vuelvan confusas, manteniendo una elegancia estética. No es de extrañar que David Aja haya triunfado en los Eisner 2013 con dos premios, uno a mejor portadista y otro a mejor dibujante, compartido este último con Chris Samnee. Por último, tampoco hay que desmerecer el trabajo de Javier Pulido, quien dibuja unos cuantos números de Ojo de Halcón, quizás de una forma menos preocupada por el diseño que David Aja pero con un nivel de acabado igual de remarcable.

Ahora queda saber que pasará, aunque ya lo sabemos. Los fans dirán que eso no es Marvel, que quieren más Bendis, que eso no está bien, que esto no prepara el camino a la segunda película de los Vengadores ni nada. Pero no importa, al menos podremos disfrutar la obra de Matt Fraction y David Aja mientras dure, una especie de Nuevo Testamento de los superhéroes que elimina la adoración a la cronología e impone el amor a la transgresión, la vida y el compromiso de la obra con el mundo que le ha tocado vivir. Así que no lo dudes ni por un solo instante y léete el maldito cómic, porque esto sí que es un cómic de superhéroes del siglo XXI.


@bartofg

miércoles, 3 de julio de 2013

Sesión Numerada #15 Kick-Ass (2010). El nuevo superhéroe 2.0

El cómic de Kick-Ass, escrito por Mark Millar y dibujado  por John Romita Jr., llegó a España gracias a Panini Comic poco tiempo antes del estreno de la adaptación al cine del mismo, es por este motivo que muchos de sus lectores lo son a posteriori del film, como suele ocurrir con muchos otros productos similares donde el empujón de ventas está directamente vinculado con el estreno en salas de cine, debate que puede investigarse y que daría para hacer una reseña exclusiva sobre el mercado del cómic en España (un tanto tardío)  y su relación con algunos grandes éxitos comerciales cinematográficos.




Centrándonos en la película dirigida por Matthew Vaughn, es casi imposible no mencionar las comparaciones y paralelismo que se pueden encontrar a lo largo de todo el metraje entre los superhéroes "reales" y aquellos que pertenecen y son referencia de nuestra cultura más popular, es aquí donde la  obra adquiere su mayor riqueza, tanto visual como en el propio guión, ya que al mismo tiempo puede ser concebida como una parodia del universo de los superhéroes y un homenaje a los mismos. Sus quince primeros minutos son clave para ponernos en situación, un adolescente (Dave Lizewski), neoyorquino para más inri, que se plantea la posibilidad de ser un superhéroe, nada de héroes a secas, pero con el inconveniente de que no posee ningún superpoder, por no tener no tiene ni habilidades reseñables, solo la de pasar desapercibido entre las chicas, que se compra un traje y decide echarse a la calle con sus buenas acciones pero cero técnica. Las referencias a Spiderman son evidentes.




Para completar el lote: un padre y una hija con un asunto por resolver y entrenados para cometer tal fin, como ocurre en la mayoría de casos,  siempre relacionado con la muerte de un ser querido. Lo inesperado es que ese padre (Big Daddy, chiste fácil donde los haya a imagen de Batman) sea interpretado por un Nicolas Cage correcto aunque no brillante. Por su parte, la hija, Hit-Girl, es la gran sorpresa de la película ya que mantiene el mismo cariz violento que en el cómic y que en ocasiones ensombrece al resto de personajes. Hit-Girl se convirtió en un personaje carismático que unía la ternura infantil con toda la rabia y mala leche de una auténtica adulta descerebrada y sin remordimientos, tanto que seguro que muchos de los espectadores, incluso en la propia película se trata el tema, hayan tenido pensamientos obscenos con la pequeña Mindy.




Para que un superhéroe tenga sentido siempre debe existir el villano al que enfrentarse, en este caso se trata de Frank D'Amico, el jefe del crimen de la ciudad de Nueva York. Además de la aparición estelar de su hijo, Red Mist, un chiste en sí mismo.

A grandes rasgos la película funciona en todos los sentidos, la mezcla de humor y parodia junto a las escenas de pura violencia y los alocados enfrentamientos hacen que el producto final adquiera un significado propio y todo con un envoltorio estéticamente remarcable con numerosas referencias visuales al mundo del cómic. Esperemos que  la segunda entrega que se estrena a finales de agosto no decepcione.


sábado, 27 de abril de 2013

Spain is Pain #103: Entrevista a David Messina y Claudia Balboni.



Hoy por primera vez vamos a ver la entrevistas a dos autores que no son españoles, se trata de David Messina y Claudia Balboni, dos autores italianos que son conocidos principalmente por su trabajo como dibujantes de colecciones basadas en series de televisión como: Angel, Star Trek o True Blood. La pregunta está clara ¿Por qué entrevistar a dos autores que no pertenecen (al menos en principio) al concepto autoral clásico? La respuesta es más sencilla de lo que parece, muchas veces estamos tan inmersos con la concepción del autor que crea obras de carácter personal que nos olvidamos de los otros autores, de los que crean otro tipo de productos.

Por eso la entrevista gira en gran parte, ya sea de manera directa o indirecta, sobre el concepto de autor en unos títulos en los cuales tal idea parece bastante restringida. La entrevista fue realizada en el XVIII Salon Internacional del Cómic de Granada y originalmente fue en italiano, os dejo con ella esperando que os guste.

Miguel Pérez: Vosotros soléis trabajar en cómics que están basados en series de televisión y películas ¿Qué supone eso?

David Messina: Por lo general hay que ser coherente con la historia original, por lo que no hay mucho espacio para el autor, aunque alguna vez hemos intentado hacer una cosa distinta.

Miguel Pérez: ¿Como fue vuestra llegada al comic estadounidense?

David: Para mí fue una consecuencia natural ya que mi estilo no pertenecía a ninguno de los del dibujo clásico italiano, no entraba en los cánones de la Bonelli. Al principio fue difícil porque cuando yo empecé Internet no era lo que es hoy día, y mi primer trabajo fue como colorista para la editorial 2B Studio que era la editorial para la que yo hacía de director de arte. Luego intenté que mi trabajo se viese en Estados Unidos y me encontré un par de veces con Joe Quesada, que vive en Italia. Sin embargo, el punto de inflexión en mi carrera fue cuando me encontré con Jim Lee que se había ido a vivir a Italia en 2004 por un periodo de 2 años, era el periodo en que hizo Batman Hush que fue un éxito de ventas por el que Batman pasó de 80.000 a 300.000 copias mensuales. Jim tuvo la oportunidad de ver alguna cosa mía y en primer lugar me propuso para trabajar en la Wildstorm para hacer el relanzamiento de Gen 13, pero el proyecto no salió hacia adelante porque la editorial estaba cambiando sus estructuras. Entonces me presento a Chris Ryall que en aquel momento era el editor jefe de IDW que se encontraban lanzando su primera colección basada en una serie de televisión que era Angel. Chris revisó mi trabajo, Joss Whedon lo aprobó y a partir de ahí empieza mi carrera trabajando en Angel para IDW. Y de ahí empecé a trabajar en otros proyectos para la editorial y con otras editoriales como Image, y ahora Marvel. La diferencia con el momento actual es la dificultad para hacer contactos a Joe Quesada tuve que ir a verlo a Angouleme y a Jim tuve que ir a verlo tres o cuatro veces en un año para enseñarle la evolución de mi trabajo. A día de hoy puedo hacer todo eso a través de internet: enviar las páginas, hablar sobre el trabajo, todo ello con una inmediatez que antes no existía.

Claudia Balboni: Para mí fue más fácil, yo he entrado en este mundo gracias a él. Fui alumna suya y me he acercado al mundo del cómic gracias a lo contagioso de su pasión. Comencé como asistente suyo, siempre trabajando para la IDW primero para Star Trek y luego para True Blood. Poco a poco me ha ido enseñando el oficio y tras un par de años me han dado la posibilidad de tener mi propia serie.

Miguel: Cual es el origen de la pasión por el comic estadounidense teniendo en cuenta que Italia tiene una tradición tan personal, por ejemplo Bonelli, Star Cómis y toda la producción de Disney Italia.

David: Bonelli es una casa editorial que tiene unos ilustradores extraordinarios y con una tradición muy solida dentro del cómic. En esa tradición Bonelli está ligada unas formas muy concretas de storytelling y de estructuras del cómic muy concretas. Se pueden probar cosas distintas, experimentar o cambiar un poco la síntesis, pero en Bonelli no se encuentra ese espacio, porque se basan en una tradición, y si tú por cualquier motivo no entras en esos cánones no puedes trabajar con ellos. Porque el tipo de lectores que tienen posiblemente no comprenderían las elecciones del autor, por eso muchos autores como Stefano Caselli, Giuseppe Camuncoli o yo nos hemos tenido que “ir” a trabajar al extranjero porque si queríamos seguir con nuestro estilo teníamos que hacerlo en otra parte. Por otro lado hay pequeñas editoriales que buscan imitar a Bonelli pero que no tienen la estructura solida de esta, y que además el precio que pagan por página es bajísimo por lo que no merece la pena. Creo que es mejor buscarse la vida en otro sitio que estar trabajando mucho por poco dinero, algo que a la larga me haría odiar este trabajo que tanto amo. Porque si tu no lo amas, los lectores lo notan.

Miguel: Que autor o titulo que hace despertar en ti esa pasión por el cómic norteamericano.

David: De hecho puedo decirte exactamente los números concretos: el 121 y 122 de The Amazing Spiderman “The Night Gwen Stacy Died”, dibujada por Gil Kane y escrita por Gerry Conway. Lo leí con 11 años y fue el momento en el que decido que era lo que quería leer y que era el tipo de historias que quería contar, por cierto, todavía conservo esos números guardados en una funda.

Claudia: Mi afición por el comic norteamericano viene de hace poco. A mí siempre me ha interesado mucho el cine de hecho he estudiado la disciplina de arte y espectáculo en la universidad, porque a mí siempre me ha interesado mucho la narrativa cinematográfica. Sin embargo, siempre he dibujado de manera espontanea pero siempre ligado al tema del cine, pero en la Scuola Internazionale di Comics me encontré con David, que es muy buen profesor y nos enseñaba el tema de anatomía; nos llevaba diferentes comics y libros de manera que nos hacia prestar atención a 360º hacia el dibujo en general, y es una pasión que nos ha ido transmitiendo. Por otro lado estuve trabajando un par de años en un estudio de animación para luego ir a trabajar con él.


Miguel: Como veis el primer encargo con la distancia.

David: Por una serie de circunstancias de la vida mi primer trabajo para la industria estadounidense coincidió con una serie de cambios en mi vida personal por lo que tiene un valor afectivo muy grande para mí. Cuando reviso la primera serie de Angel me acuerdo de todo eso que cambio mi vida pero también en todo lo que podría ser mejorado. Por mi la redibujaría por completo para poder contar mejor la historia, a pesar de sentir mucho afecto no me puedo sentir satisfecho al 100%.

Claudia: Mi primer trabajo en cómic es con True Blood. Al principio como no había sido una gran lectora de cómics tenía un poco de miedo, pensaba que no iba a saber contar la historia y que no iba a llegar al lector. Pero tras eso es una experiencia bonita por un lado estaba la oportunidad de hacerte conocer, pero por otro está el miedo a fallar.

Miguel: Debe ser un gran momento abrir un cómic book y encontrar tu nombre ahí.

David: Es una emoción muy fuerte, cuando lo abres ves tu nombre y que es una parte de ti que vas a compartir con otros.

Miguel: Ambos trabajáis en universos expandidos. ¿Cómo se trabaja en esta línea editorial?

David: Depende mucho de la productora con la que trabajes. Te voy a hablar de mi experiencia personal, en el caso de Fox con Angel dado que Joss Whedon es muy aficionado al cómic y un gran conocedor del lenguaje de su lenguaje, ese fue un factor que me proporcionó una gran libertad creativa porque sabias que en el otro lado había una persona que entendía ese trabajo. En cuanto a Paramount, que tienen mucha experiencia en cuanto a cómics, Star Trek ha pasado por Gold Key, Marvel, Wildstorm y DC, pero es un universo muy rígido y muy riguroso por lo que a nivel creativo es más difícil moverse. Ahora trabajo directamente con Bad Robot y con Alex Kurtzman y J.J. Abrams, con los que tengo un visión muy similar de lo que es Star Trek y de la forma en que entiendo la ciencia-ficción, por lo que conectamos rápidamente. Ellos son en cierta manera unos provocadores por la visión que tienen de la serie clásica. Un poco más problemático ha sido trabajar con HBO ya que no tenían experiencia ninguna en esto del cómic y no entendían el mecanismo interno de esto, por lo que a veces a última hora se dedicaban a hacer cambios. En definitiva, trabajar en este tipo de producto depende mucho de quien hay en el otro lado y el conocimiento que tenga del medio.

Miguel: Como os documentáis a la hora de hacer este tipo de series. Veis las series televisivas o las productoras os dan algún tipo de guía.

David: No nos dan ningún tipo de guías. Como autor lo que buscas es respetar el gusto de los lectores, porque si tu eres un fan de Star Trek y compras un cómic porque te gusta la serie, lo que yo no puedo hacer es traicionar el espíritu de esta y para ello debo conocerlo. De manera que si en un cómic hay algún personaje que ha aparecido anteriormente en la serie lo que hago es ver ese capítulo en concreto para ver el espíritu que hay detrás de este. Luego sí que hay algunas productoras que te dan material de referencia en otros casos te lo has de preparar por tu cuenta. En el caso de Star Trek me dan bastante material, aunque a veces con un poco de retraso.

Miguel: En el caso de la similitud de los personajes os pasan imágenes o las tenéis que buscar por vuestra cuenta.

David: Aunque te dan material también se busca en internet.  

Miguel: En estos cómic hay algo que es muy importante: el canon. ¿Es restrictivo o da libertad?

David: Eso es más un problema del guionista que del dibujante, porque si el dibujante se mantiene fiel al personaje no hay problema. Aunque el canon estético es importante, lo es más a nivel de historia, porque todo ha de estar en perfecta concordancia con el continuo y que no contradiga nada que se halla explicado anteriormente. Para un producto como Star Trek con tanta historia significa tener un conocimiento inmenso. Recuerdo que para hacer Countdown conté con la ayuda de amigos trekkers para conocer mejor la guardia romulana del senado. También tuve que buscar el fotograma de Star Trek: Némesis para saber exactamente como era y hacerlo de manera muy detallada de manera que no haya nada fuera de lugar y que este fuera del canon.  Es como una carrera de fondo pero muy divertida.

Miguel: Es difícil trabajar con estos personajes con una iconicidad tan alta y que son tan queridos por el público.

David: Más bien es un desafío, pero es una dificultad que me gusta porque estas tratando con iconos de la cultura pop. Cuando trabajas con Star Trek estas con algo que conoce todo el mundo aunque no sea una persona apasionada por la ciencia-ficción. Digamos que es la materia de la que esta echa el imaginario colectivo.

Claudia: Al principio fue un poco difícil, fui entrando poco a poco en la óptica de la serie. Cuando recibí el encargo para trabajar en la colección de Star Trek empecé a ver la serie clásica para hacer la transposición a la nueva línea temporal porque había que trasladarlo todo a la visión de J. J. Abrams. En ese sentido es algo estimulante porque te permite crear un nuevo universo a partir del anterior, aunque siempre estas con la duda de si vas a fallar.  


Miguel: ¿Tenéis feedback de los fans?

David: Los fans de Star Trek son muy simpáticos porque son los primeros que te buscan, que te escriben… Yo voy cada año a la FedCon en Alemania que es una manera de estar en contacto con el fandom europeo, porque no solo hay fans alemanes, ya que es la convención de ciencia-ficción más importante de Europa. Eso me permite hablar con fans de varios países y saber su percepción sobre mi trabajo y si le gustan las historias.

Miguel: En estos comics basados en universos tan asentados no queda diluido el autor.

David: Si entendemos la idea de autor como aquel que tiene el control total de la obra: sí. Porque has de trabajar en sincronía con la productora, con la editorial, con el canon y con la tradición. A pesar de todo, esto no te impide crear historias diferentes. Por ejemplo, la escrita por David Tipton e ilustrada por mi llamada Klingon: Blood Will Tell en la que se contaba la historia de la serie clásica desde otro punto de vista. Estas obras son en gran parte fruto de unos compromisos, discusiones y soluciones que se toman a medias entre las diferentes partes que entran en juego en la producción de estos títulos.

Miguel: Dejan de lado Star Trek, como es el trabajo en True Blood. Porque por un lado están las novelas y por otro la serie de televisión.

David: Los comics de la serie son una idea personal de Alan Ball, el mismo comentó que quería que al igual que la serie se había convertido en una segunda vía, quería que los comics fuesen una tercera. No estamos tan pegados a la línea temporal original, se parte de eventos diferentes con respecto a la serie de televisión, al igual que en la serie mata a personajes que están vivos en los libros y sigue contando la historia de personajes que han muerto en las novelas, como es el caso de Lafayette. Es por eso que Alan Ball ha querido diferenciar de manera que cada uno puede seguir una propia línea.

Miguel: ¿Cuáles son las posibilidades de dejar un sello personal?

David: No es fácil, pero pienso en el Dylan Dog de Sclavi, en el Spiderman de Stracynski o el de Roy Thomas, son autores que han dejado su sello dentro de la tradición de esas historias. Yo intento dejar mi huella dentro de la tradición Star Trek, pero ya se verá con el tiempo si es así, o si lo deciden los fans. Porque a pesar de tradiciones narrativas tan arraigadas si transmites fuerza a la hora de explicar tus historias  la gente las recordará, pero como he dicho antes, es el tiempo el que decide.


Miguel: ¿Cuáles son vuestros próximos proyectos?

Claudia: Ahora mismo no lo sé. Hay un proyecto para mí pero todavía no me han dicho que es exactamente.

David: Ahora mismo estoy trabajando con tres series: la prequela de la nueva película de Star Trek, también estoy trabajando en una miniserie de Wolverine, Ultimate Wolverine Origin para Marvel; y además estoy trabajando en un proyecto mío para Image escrito por Joe Cassey, una maxiserie de 12 números, que lleva por título The Bounce, ahora estamos trabajando en el número 8 pero el primero saldrá en mayo.

Miguel: La última pregunta, como le explicáis a alguien que no sabe nada del cómic, por ejemplo un niño, que es  un autor de cómics.

David: Principalmente es un narrador de historias que no contento con solo usar las imágenes o las palabras de manera independiente decide usarla juntas en una alquimia delicada y difícil.

Claudia: Que digo yo ahora!!!... Es una persona que aparte de saber contar historias debe hacerte sentir emociones, las mismas que cuando lees un libro pero que las acompaña con imágenes con las que el autor intenta empatizar con la persona que lee. 


                                                                                                                          @Mr_Miquelpg

sábado, 11 de agosto de 2012

Spain is pain #63: La muerte en lata.



El cómic esta viviendo un buen momento, si nos remitimos al panorama nacional: ha habido un florecimiento de pequeñas editoriales, consolidación de aquellas que llevan un tiempo, surgen nuevos fanzines y se “profesionalizan” aquellos que llevan un tiempo, el cómic de autor se ha consolidado de manera definitiva, a eso hay que sumarle un cómic de género patrio que poco a poco va despertando de su letargo. Dentro de esa forma de entender la narración de historias nos encontramos con Ocupante (Panini, 2012) de Andreu Martín y Jacobo Navarro ganador del 1er Premio Internacional de Cómic Costa Brava.

No es una gran sorpresa que Panini, o mejor dicho el jurado, premiase a una obra de género teniendo en cuenta su política editorial centrada básicamente en el cómic de superhéroes Marvel y universos expandidos de videojuegos. Ocupante es una obra corta pero intensa en tan solo 52 páginas se nos muestra la muerte y resurrecciones de Lázaro y de unos perseguidores que intentan evitar que el numero de muertos aumente.

Quizás la brevedad del relato favorezca una lectura relajada muy adecuada para las fechas en la que nos encontramos, sin embargo, se hecha en falta el profundizar en los personajes y sus motivaciones, en crear una mitología sobre el universo creado por y quizás recrearse más en la historia de la microsociedad rural en la que empieza la historia, en la que se sitúan dos personajes con motivaciones totalmente opuestas pero que utilizaran la muerte como medio para conseguir su propio fin, se trata de el cura del pueblo y la abuelaza. En resumen, se trata de un buen cómic con un gran potencial que se ve lastrado por la brevedad del mismo pero que se resuelve con solvencia gracias a un dibujo más que efectivo y un guion resuelto que apunta a cotas más altas.

Cuando nos referimos a narrativas de género es fundamental que los universos se desarrollen hasta el punto de ser creíbles e inteligibles y que funcionen con coherencia. En ese punto Ocupante brilla apoyándose en un universo de lo habitual y lo contemporáneo para crear un extraño cuento de zombies metafóricos, o no  tanto, que a diferencia de lo que nos tienen acostumbrados estos se “alimentan” de cuerpos muertos, o dicho de otra manera necesitan de ellos para seguir vivos.

Esta historia recuerda, en ciertos, aspectos a aquellas escritas por Chicho Ibáñez Serrador para su Historias para no dormir en las cuales en muy poco espacio de tiempo se recreaban en espacios y situaciones las cuales estaban presididas por un ambiente que plasmaba un universo único en cada capítulo. Dentro de esa tradición se encuentra Ocupante una pequeña historia donde los horrores cotidianos se plasman en el miedo de un personaje que trata de sobrevivir a la muerte de cualquier manera. Un relato digno de ser leído para pasar un buen rato.

                                                                                                                                          @Mr_Miquelpg