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viernes, 10 de mayo de 2013
viernes, 3 de mayo de 2013
martes, 30 de abril de 2013
La recreativa de Video-Man 15 - #AssassinsCreed (@Ubisoft_Spain @Ubisoft)
Dejando atrás mi atención a la adaptación a cómic de Metal Gear Solid, esta semana vuelvo para hablar de otra adaptación del videojuego al cómic. Se trata de la trilogia de cómics que lanzó Planeta D'Agostini adaptando uno de los grandes de Ubisoft, Assassin's Creed.
Assassin's Creed: Desmond, Assassin's Creed: Aquilus y Assassin's Creed: Accipiter son los tres primeros cómics publicados de esta saga. Guionizados por Corbeyran y dibujados por Defali, completarán, en cierta medida la compleja trama de la saga principal.
Estos cómics enlazan los videojuegos entre si, pero lo hacen de una forma un poco estrepitosa para mi gusto. Los tomos son excesivamente cortos para todo lo que quieren abarcar a la hora de avanzar la trama. Quizá hubiera sido más recomendable hacer tomos más largos de manera que la trama no avanzara de forma vertiginosa o abarcar algo menos a la hora de completar la historia. Lo que esta claro es que dejará en muchos casos un sabor agridulce a los amantes de esta saga, ya que no se para nada en los detalles.
La trama, aunque sin demasiados detalles, es bastante interesante y el hecho de presentar nuevos personajes hace de esta trilogía algo muy recomendado para los amantes de Assassin's Creed. A todos nos picaba la curiosidad por saber que pasaba entre unos juegos y otros.
Por otro lado decir que los diseños son muy acertados, son bastantes fidedignos a los de la saga original. Y los personajes nuevos son carismáticos y totalmente creíbles dentro de este mundo creado por Ubisoft. Tengo muy claro que ha sido lo que más me ha gustado de esta trilogia, los asesinatos. Son un completo guiño a los distintos asesinatos que llevarán a cabo nuestros protagonistas. Desde la hoja oculta atravesando las cabezas de los templarios hasta un corte limpio en el cuello para después dejarlo caer de forma delicada para mantener el estado de sigilo.
Pero, al igual que ocurre con la mayoría de estos productos en los que prima el ganar dinero de un producto ya existente a cualquier precio, estos cómics tienen un target único y exclusivo: los jugadores del videojuego. De antemano he de decir que si no conocéis la historia de Assassin's Creed el cómic es practicamente imposible de entender por completo, si bien, podréis disfrutar del fantástico dibujo y del rápido avance de la trama, para comprender todo sin complicaciones será fundamental conocer la saga principal.
Ahora toca hacerse la pregunta: ¿merece la pena tener estos cómics en nuestra estantería? La respuesta es sencilla, si te encanta la saga de Assassin's Creed y los misterios que se ocultan en los entresijos de esta saga no te dejan dormir, por supuesto guarda un hueco para esta trilogía. Si por el contrario, no eres un fan de esta saga, mejor dejar el hueco para otros títulos que puedan interesarte más.
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sábado, 27 de abril de 2013
Spain is Pain #105: Mi onírico yo.
Un cuento de navidad de
Charles Dickens es quizás la historia más famosa en torno al tema de las
oportunidades perdidas, en este popular relato el autor británico articula
felizmente el discurso de la bondad de la navidad con el pasado de Mr. Scrooge,
uno de los personaje más querido y odiado, por partes iguales, de la literatura
anglosajona. Como es conocido por todos al protagonista, un amargado y avaro
contable, le visitan tres fantasmas la víspera de navidad para ver su pasado,
contemplar su presente y vislumbrar su futuro. En todos los casos las visitas
no son nada halagüeñas para el contable. Este relato se puede conjugar con Qué bello es vivir, otra historia sobre
lo que fue y lo que pudo haber sido la vida del personaje.
En
esa tradición de revisión del pasado y exorcizar los fantasmas que cada uno de
nosotros cargamos a nuestras espaldas se encuentra Alter y Walter o La verdad Invisible (Entrecomics Comics, 2013) de
Pep Brocal. Hasta cierto punto podemos considerar esta obra como una
deconstrucción posmoderna de la obra de Dickens en la que también hacen presencia
los círculos del Infierno de Dante. En esa transmutación de los espacios
literarios nos encontramos con una historia en apariencia sencilla que se va
complicando no solo en lo meramente narrativo sino en la complejidad gráfica
que construye el autor.
Walter
es un tipo normal, más que normal gris, que ve como día a día alguien que no es
él se asoma en el espejo mientras se afeita, la existencia de este es rutinaria
sin pasión, la vida de una persona que ha dejado atrás todos sus sueños y que
ha sido incapaz de dar un paso en otra dirección que no fuese la de la
obligación social. Sin embargo, todo cambia el día que se desvía de esa rutina
programada que es su rutina, decide no ir al trabajo y emprender un viaje a no
se sabe dónde que le llevara a parar donde el no espera.
Walter
lucha por su vida contra sí mismo (Alter) por el peor de los crímenes: haberse
prohibido vivir la vida como la había soñado. En ese espacio onírico se hacen
patentes todos los elementos de la crisis personal de un personaje que vive
inmerso en la funcionalidad del día a día. Ese conflicto interior se ve
auspiciado por la quiebra de valores del occidente capitalista que han hecho de
Walter un personaje anodino incapaz de imaginarse a sí mismo viviendo otra vida
mucho más rica que la que está viviendo, prefiriendo marginarse a sí mismo
antes de enfrentarse a sus demonios.
Dicho
enfrentamiento tiene lugar en un espacio indeterminado entre la realidad, el
subconsciente y lo onírico. Siendo la realidad lo único a lo que se puede
agarrar, y esta no es más que las circunstancias de su pasado, es decir, sus
errores como único sustento en el que Walter es capaz de moverse con soltura.
En cuanto a la construcción del subconsciente y lo onírico Brocal opta por lo
orgánico como un espacio habitable que el protagonista es incapaz de reconocer
por haberlo abandonado hace tiempo. Es más ese constructo habitado por
personajes del pasado muta, no es una construcción sólida como la vivida por
Walter pero si lo es para Alter.
Lo orgánico
será un aspecto central no solo en la configuración de los espacios sino que
jugará un papel vital en el desarrollo de la historia sino que se producirá una
transustanciación en el que esas habitaciones vacías en la mente de Walter sufrirán
una conversión que las corporeizará en un ser que en principio parece nuevo
pero que siempre había estado allí. Quizás debemos entender el concepto de orgánico
en el relato tal y como lo define la RAE en su primera acepción: “Que está con
disposición o aptitud para vivir”. Porque ese es el trance que deberá pasar
nuestro querido Walter decidir si está en disposición de vivir.
Pep
Brocal pone ante nosotros un relato complejo, no por inteligible, sino por la
cantidad de elementos con los que es capaz de jugar a la hora de elaborar un
relato sobre la dualidad del ser humano. La utilización del rojo y el verde
como elementos centrales de una narrativa visual que está integrada por
completo en el relato, y que da de sí a lo largo de todo el volumen. Alter y Walter o La verdad Invisible hay
que leerlo con tranquilidad y volver a releerlo, porque es un texto que nos va
a dar vueltas en la cabeza durante un tiempo tanto por como lo que explica como
por lo que explica, a todo eso hay que sumarle la estupenda edición llevada a
cabo por la gente de Entrecomics Comics los cuales van coleccionando hitos a
medida que lanzan al mercado un nuevo título. Y que son capaces de dar toda la
libertad necesaria al autor para encontrarnos con títulos como el orquestado
por Pep Brocal.
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Spain is Pain
Spain is Pain #104: Nuevas sensaciones (Crónica o algo por el estilo del @GrafBCN)
Hace
un par de semanas tuvo lugar la primera edición del Graf en Barcelona, digo
primera porque no me cabe duda de que vamos a poder disfrutar de más ediciones
de este evento. Graf sigue un modelo que actualmente está cogiendo fuerza en
nuestro país en el que los pequeños editores, fan-editores y autoeditores se reunen
en un espacio para dar a conocer sus propuestas. En los dos últimos años han
ido apareciendo este tipo de encuentros debido a lo interesante de las
propuestas presentadas, nos podemos remitir a los Tenderetes en Valencia, el
M.E.A., evento que la semana que viene celebrará su segunda edición en Madrid;
o el Gutter Fest que tendrá lugar en un par de semanas en Barcelona.
Sin
embargo, Graf ha tenido en contra a cierto sector, principalmente la crítica
vinculada al mainstream que han visto en este encuentro una especie de
sacrilegio contra el gran dios del cómic por el hecho de la coincidencia con el
Salón del Cómic de Barcelona. Aunque sea algo poco habitual en España, país que
sufre una especie de enfermedad llamada oficialitis, por la cual parece que
solo vemos con buenos ojos aquellos eventos que son organizados o patrocinados
por algunos de los gobiernos (ya sea local, regional, autonómico o central) y
aquellos que apuntan a otras formas de financiación o de entender el objeto del
evento de otra manera pasan desapercibidos en los medios (aunque deberíamos preguntarnos
que son los medios a día de hoy), y a todo eso hay que sumarle la condena de
algunos medios especializados on-line. Como decía, aunque en España no es muy
habitual, aunque existen ejemplos, los eventos apoyados por las instituciones y
promocionados por los medios suelen ser motivo suficiente para que se monten
eventos paralelos sobre el mismo tema. En el extranjero es raro que una bienal
de arte no venga acompañada de decenas de eventos organizados de manera
paralela al evento principal, y que sin ningún tipo de duda se produce un
enriquecimiento mutuo del que sale ganando el visitante.
Dicho
esto, debemos plantearnos que es Graf, se ha hablado del otro salón o el salón
alternativo, sin embargo yo lo veo como una toma de conciencia por una parte
del sector del cómic de cuan diferentes se deben hacer las cosas si queremos
que el cómic siga evolucionando como forma de expresión. Una toma de conciencia
que une formas muy diferentes de entender el cómic y en la que se plantean
diferentes modelos de negocio, pero que sobre todo se basa más en la idea de
mostrar lo realizado mas que de venderlo. Tampoco creo que sea una escisión, la
lista de candidatos a los premios del salón lo hacer evidente como también lo
confirma el flujo de personas que iban de un salón al otro el sábado 13 de
abril.
Considero
que Graf aporta un balón de oxígeno al panorama editorial nacional un lugar,
este sí, para poder conocer no solo nuevos autores en el que no hay nada que
ahogue la expresión de estos y porque no, de los editores que ven en su trabajo
una forma creativa de entender el cómic, dicho de otra manera: lo que en otros
salones es marginal aquí se convierte en protagonista. Pero hablando del Graf
que bajo mi punto de vista viene a reivindicar algunos de los aspectos de los
que ya he hablado es un encuentro que simplemente el cual su mera existencia pone
de manifiesto parte de lo suscrito anteriormente.
Considerando
todo esto debo decir que Graf fue un éxito en su primera convocatoria, no
porque el espacio Mutuo se llenara, que se llenó, sino porque el planteamiento
de tal evento estaba llamado al éxito desde el primer momento. Más que nada por
el apoyo a los autores y que los autores le dieron a Graf, también porque las
actividades estaban pensada para el público asistente no como relleno al
espacio ocupado por los stands, por la posibilidad de poder hablar de manera distendida
y sin horarios marcados por las firmas con los autores y los editores.
En definitiva,
cuantos más eventos hallan de este tipo, cuanto más se conjuguen con los
grandes eventos, aunque no sea siempre necesario; mejor, ya que cada vez más
parece que algunos sectores de la edición tiene menos cabida en según qué
espacios haciendo imposible reivindicar su labor editorial y autoral.
@Mr_Miquelpg
@Mr_Miquelpg
Spain is Pain #103: Entrevista a David Messina y Claudia Balboni.
Hoy por primera vez vamos a
ver la entrevistas a dos autores que no son españoles, se trata de David
Messina y Claudia Balboni, dos autores italianos que son conocidos
principalmente por su trabajo como dibujantes de colecciones basadas en series
de televisión como: Angel, Star Trek o True Blood. La pregunta está clara ¿Por qué entrevistar a dos
autores que no pertenecen (al menos en principio) al concepto autoral clásico?
La respuesta es más sencilla de lo que parece, muchas veces estamos tan inmersos
con la concepción del autor que crea obras de carácter personal que nos
olvidamos de los otros autores, de los que crean otro tipo de productos.
Por eso la entrevista gira
en gran parte, ya sea de manera directa o indirecta, sobre el concepto de autor
en unos títulos en los cuales tal idea parece bastante restringida. La
entrevista fue realizada en el XVIII Salon Internacional del Cómic de Granada y
originalmente fue en italiano, os dejo con ella esperando que os guste.
Miguel
Pérez: Vosotros soléis trabajar en cómics que están basados en series de
televisión y películas ¿Qué supone eso?
David
Messina: Por lo general hay que ser coherente con la historia
original, por lo que no hay mucho espacio para el autor, aunque alguna vez
hemos intentado hacer una cosa distinta.
Miguel
Pérez: ¿Como fue vuestra llegada al comic estadounidense?
David:
Para mí fue una consecuencia natural ya que mi estilo no pertenecía a ninguno
de los del dibujo clásico italiano, no entraba en los cánones de la Bonelli. Al
principio fue difícil porque cuando yo empecé Internet no era lo que es hoy
día, y mi primer trabajo fue como colorista para la editorial 2B Studio que era
la editorial para la que yo hacía de director de arte. Luego intenté que mi trabajo
se viese en Estados Unidos y me encontré un par de veces con Joe Quesada, que
vive en Italia. Sin embargo, el punto de inflexión en mi carrera fue cuando me
encontré con Jim Lee que se había ido a vivir a Italia en 2004 por un periodo
de 2 años, era el periodo en que hizo Batman
Hush que fue un éxito de ventas por el que Batman pasó de 80.000 a 300.000
copias mensuales. Jim tuvo la oportunidad de ver alguna cosa mía y en primer
lugar me propuso para trabajar en la Wildstorm para hacer el relanzamiento de Gen 13, pero el proyecto no salió hacia
adelante porque la editorial estaba cambiando sus estructuras. Entonces me
presento a Chris Ryall que en aquel momento era
el editor jefe de IDW que se encontraban lanzando su primera colección basada
en una serie de televisión que era Angel.
Chris revisó mi trabajo, Joss Whedon lo aprobó y a partir de ahí empieza mi
carrera trabajando en Angel para IDW.
Y de ahí empecé a trabajar en otros proyectos para la editorial y con otras
editoriales como Image, y ahora Marvel. La diferencia con el momento actual es
la dificultad para hacer contactos a Joe Quesada tuve que ir a verlo a
Angouleme y a Jim tuve que ir a verlo tres o cuatro veces en un año para
enseñarle la evolución de mi trabajo. A día de hoy puedo hacer todo eso a
través de internet: enviar las páginas, hablar sobre el trabajo, todo ello con
una inmediatez que antes no existía.
Claudia
Balboni: Para mí fue más fácil, yo he entrado en este mundo
gracias a él. Fui alumna suya y me he acercado al mundo del cómic gracias a lo
contagioso de su pasión. Comencé como asistente suyo, siempre trabajando para
la IDW primero para Star Trek y luego
para True Blood. Poco a poco me ha
ido enseñando el oficio y tras un par de años me han dado la posibilidad de
tener mi propia serie.
Miguel:
Cual es el origen de la pasión por el comic estadounidense teniendo en cuenta
que Italia tiene una tradición tan personal, por ejemplo Bonelli, Star Cómis y
toda la producción de Disney Italia.
David:
Bonelli es una casa editorial que tiene unos ilustradores extraordinarios y con
una tradición muy solida dentro del cómic. En esa tradición Bonelli está ligada
unas formas muy concretas de storytelling y de estructuras del cómic muy
concretas. Se pueden probar cosas distintas, experimentar o cambiar un poco la
síntesis, pero en Bonelli no se encuentra ese espacio, porque se basan en una
tradición, y si tú por cualquier motivo no entras en esos cánones no puedes
trabajar con ellos. Porque el tipo de lectores que tienen posiblemente no
comprenderían las elecciones del autor, por eso muchos autores como Stefano Caselli, Giuseppe Camuncoli o yo nos hemos tenido que “ir” a
trabajar al extranjero porque si queríamos seguir con nuestro estilo teníamos
que hacerlo en otra parte. Por otro lado hay pequeñas editoriales que buscan
imitar a Bonelli pero que no tienen la estructura solida de esta, y que además
el precio que pagan por página es bajísimo por lo que no merece la pena. Creo
que es mejor buscarse la vida en otro sitio que estar trabajando mucho por poco
dinero, algo que a la larga me haría odiar este trabajo que tanto amo. Porque
si tu no lo amas, los lectores lo notan.
Miguel:
Que autor o titulo que hace despertar en ti esa pasión por el cómic norteamericano.
David: De
hecho puedo decirte exactamente los números concretos: el 121 y 122 de The Amazing Spiderman “The Night Gwen
Stacy Died”, dibujada por Gil Kane y escrita por
Gerry Conway. Lo leí con 11 años y fue el momento en el que decido que era lo
que quería leer y que era el tipo de historias que quería contar, por cierto,
todavía conservo esos números guardados en una funda.
Claudia: Mi
afición por el comic norteamericano viene de hace poco. A mí siempre me ha
interesado mucho el cine de hecho he estudiado la disciplina de arte y
espectáculo en la universidad, porque a mí siempre me ha interesado mucho la
narrativa cinematográfica. Sin embargo, siempre he dibujado de manera
espontanea pero siempre ligado al tema del cine, pero en la Scuola
Internazionale di Comics me encontré con David, que es muy buen profesor y nos
enseñaba el tema de anatomía; nos llevaba diferentes comics y libros de manera
que nos hacia prestar atención a 360º hacia el dibujo en general, y es una
pasión que nos ha ido transmitiendo. Por otro lado estuve trabajando un par de
años en un estudio de animación para luego ir a trabajar con él.
Miguel:
Como veis el primer encargo con la distancia.
David: Por
una serie de circunstancias de la vida mi primer trabajo para la industria
estadounidense coincidió con una serie de cambios en mi vida personal por lo
que tiene un valor afectivo muy grande para mí. Cuando reviso la primera serie
de Angel me acuerdo de todo eso que
cambio mi vida pero también en todo lo que podría ser mejorado. Por mi la
redibujaría por completo para poder contar mejor la historia, a pesar de sentir
mucho afecto no me puedo sentir satisfecho al 100%.
Claudia: Mi
primer trabajo en cómic es con True Blood.
Al principio como no había sido una gran lectora de cómics tenía un poco de
miedo, pensaba que no iba a saber contar la historia y que no iba a llegar al
lector. Pero tras eso es una experiencia bonita por un lado estaba la
oportunidad de hacerte conocer, pero por otro está el miedo a fallar.
Miguel:
Debe ser un gran momento abrir un cómic book y encontrar tu nombre ahí.
David: Es
una emoción muy fuerte, cuando lo abres ves tu nombre y que es una parte de ti
que vas a compartir con otros.
Miguel:
Ambos trabajáis en universos expandidos. ¿Cómo se trabaja en esta línea
editorial?
David:
Depende mucho de la productora con la que trabajes. Te voy a hablar de mi
experiencia personal, en el caso de Fox con Angel
dado que Joss Whedon es muy aficionado al cómic y un gran conocedor del
lenguaje de su lenguaje, ese fue un factor que me proporcionó una gran libertad
creativa porque sabias que en el otro lado había una persona que entendía ese
trabajo. En cuanto a Paramount, que tienen mucha experiencia en cuanto a
cómics, Star Trek ha pasado por Gold
Key, Marvel, Wildstorm y DC, pero es un universo muy rígido y muy riguroso por
lo que a nivel creativo es más difícil moverse. Ahora trabajo directamente con
Bad Robot y con Alex Kurtzman y J.J. Abrams, con los que tengo un visión muy
similar de lo que es Star Trek y de
la forma en que entiendo la ciencia-ficción, por lo que conectamos rápidamente.
Ellos son en cierta manera unos provocadores por la visión que tienen de la
serie clásica. Un poco más problemático ha sido trabajar con HBO ya que no
tenían experiencia ninguna en esto del cómic y no entendían el mecanismo
interno de esto, por lo que a veces a última hora se dedicaban a hacer cambios.
En definitiva, trabajar en este tipo de producto depende mucho de quien hay en
el otro lado y el conocimiento que tenga del medio.
Miguel:
Como os documentáis a la hora de hacer este tipo de series. Veis las series
televisivas o las productoras os dan algún tipo de guía.
David: No
nos dan ningún tipo de guías. Como autor lo que buscas es respetar el gusto de
los lectores, porque si tu eres un fan de Star
Trek y compras un cómic porque te gusta la serie, lo que yo no puedo hacer
es traicionar el espíritu de esta y para ello debo conocerlo. De manera que si
en un cómic hay algún personaje que ha aparecido anteriormente en la serie lo
que hago es ver ese capítulo en concreto para ver el espíritu que hay detrás de
este. Luego sí que hay algunas productoras que te dan material de referencia en
otros casos te lo has de preparar por tu cuenta. En el caso de Star Trek me dan bastante material,
aunque a veces con un poco de retraso.
Miguel:
En el caso de la similitud de los personajes os pasan imágenes o las tenéis que
buscar por vuestra cuenta.
David:
Aunque te dan material también se busca en internet.
Miguel:
En estos cómic hay algo que es muy importante: el canon. ¿Es restrictivo o da
libertad?
David: Eso
es más un problema del guionista que del dibujante, porque si el dibujante se
mantiene fiel al personaje no hay problema. Aunque el canon estético es
importante, lo es más a nivel de historia, porque todo ha de estar en perfecta
concordancia con el continuo y que no contradiga nada que se halla explicado
anteriormente. Para un producto como Star
Trek con tanta historia significa tener un conocimiento inmenso. Recuerdo
que para hacer Countdown conté con la
ayuda de amigos trekkers para conocer mejor la guardia romulana del senado. También
tuve que buscar el fotograma de Star
Trek: Némesis para saber exactamente como era y hacerlo de manera muy
detallada de manera que no haya nada fuera de lugar y que este fuera del canon.
Es como una carrera de fondo pero muy divertida.
Miguel:
Es difícil trabajar con estos personajes con una iconicidad tan alta y que son
tan queridos por el público.
David: Más
bien es un desafío, pero es una dificultad que me gusta porque estas tratando
con iconos de la cultura pop. Cuando trabajas con Star Trek estas con algo que conoce todo el mundo aunque no sea una
persona apasionada por la ciencia-ficción. Digamos que es la materia de la que
esta echa el imaginario colectivo.
Claudia: Al
principio fue un poco difícil, fui entrando poco a poco en la óptica de la
serie. Cuando recibí el encargo para trabajar en la colección de Star Trek empecé a ver la serie clásica
para hacer la transposición a la nueva línea temporal porque había que
trasladarlo todo a la visión de J. J. Abrams. En ese sentido es algo
estimulante porque te permite crear un nuevo universo a partir del anterior,
aunque siempre estas con la duda de si vas a fallar.
Miguel:
¿Tenéis feedback de los fans?
David: Los
fans de Star Trek son muy simpáticos
porque son los primeros que te buscan, que te escriben… Yo voy cada año a la
FedCon en Alemania que es una manera de estar en contacto con el fandom
europeo, porque no solo hay fans alemanes, ya que es la convención de
ciencia-ficción más importante de Europa. Eso me permite hablar con fans de
varios países y saber su percepción sobre mi trabajo y si le gustan las
historias.
Miguel:
En estos comics basados en universos tan asentados no queda diluido el autor.
David:
Si
entendemos la idea de autor como aquel que tiene el control total de la obra: sí.
Porque has de trabajar en sincronía con la productora, con la editorial, con el
canon y con la tradición. A pesar de todo, esto no te impide crear historias
diferentes. Por ejemplo, la escrita por David Tipton e ilustrada por mi llamada
Klingon: Blood Will Tell en la que se
contaba la historia de la serie clásica desde otro punto de vista. Estas obras
son en gran parte fruto de unos compromisos, discusiones y soluciones que se
toman a medias entre las diferentes partes que entran en juego en la producción
de estos títulos.
Miguel:
Dejan de lado Star Trek, como es el
trabajo en True Blood. Porque por un
lado están las novelas y por otro la serie de televisión.
David: Los
comics de la serie son una idea personal de Alan Ball, el mismo comentó que quería
que al igual que la serie se había convertido en una segunda vía, quería que
los comics fuesen una tercera. No estamos tan pegados a la línea temporal
original, se parte de eventos diferentes con respecto a la serie de televisión,
al igual que en la serie mata a personajes que están vivos en los libros y
sigue contando la historia de personajes que han muerto en las novelas, como es
el caso de Lafayette. Es por eso que Alan Ball ha querido diferenciar de manera
que cada uno puede seguir una propia línea.
Miguel:
¿Cuáles son las posibilidades de dejar un sello personal?
David: No
es fácil, pero pienso en el Dylan Dog
de Sclavi, en el Spiderman de
Stracynski o el de Roy Thomas, son autores que han dejado su sello dentro de la
tradición de esas historias. Yo intento dejar mi huella dentro de la tradición Star Trek, pero ya se verá con el tiempo
si es así, o si lo deciden los fans. Porque a pesar de tradiciones narrativas
tan arraigadas si transmites fuerza a la hora de explicar tus historias la gente las recordará, pero como he dicho antes,
es el tiempo el que decide.
Miguel:
¿Cuáles son vuestros próximos proyectos?
Claudia: Ahora
mismo no lo sé. Hay un proyecto para mí pero todavía no me han dicho que es
exactamente.
David:
Ahora mismo estoy trabajando con tres series: la prequela de la nueva película
de Star Trek, también estoy trabajando
en una miniserie de Wolverine, Ultimate
Wolverine Origin para Marvel; y además estoy trabajando en un proyecto mío para Image
escrito por Joe Cassey, una maxiserie de 12 números, que lleva por título The Bounce, ahora estamos trabajando en
el número 8 pero el primero saldrá en mayo.
Miguel:
La última pregunta, como le explicáis a alguien que no sabe nada del cómic, por
ejemplo un niño, que es un autor de
cómics.
David:
Principalmente es un narrador de historias que no contento con solo usar las imágenes
o las palabras de manera independiente decide usarla juntas en una alquimia delicada
y difícil.
Claudia: Que
digo yo ahora!!!... Es una persona que aparte de saber contar historias debe
hacerte sentir emociones, las mismas que cuando lees un libro pero que las
acompaña con imágenes con las que el autor intenta empatizar con la persona que
lee.
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viernes, 26 de abril de 2013
Viñetas en Serie 1x04
Muchos ya sabréis que mi nick por Twitter y Facebook es PiliHalliwell y no, no es por la de las Spice Girls. La historia de mi nick viene de la serie Embrujadas (Charmed) donde las hermanas protagonistas, unas brujas muy poderosas y todas muy monas, tenían un nombre empezado por P y el apellido era Halliwell. Entonces un día que tenía que registrarme en un foro sobre la serie, después de pensar mucho me acordé: ¡Mi nombre empieza por P! Y así empezó todo. Me dejó de gustar la serie, pero el nick se quedó.
¿Y por qué hablo de esto? Para presentar una nueva serie de cómics centrados esta vez en las aventuras de las hermanas Halliwell que sigue la historia a partir del final de la serie.
En estos números las Halliwell ya están casadas y con la casa llena de niños mágicos. Los demonios siguen por ahí, las conspiraciones desde el más allá y la lucha por el poder de tres. La parte sobrenatural de la serie tampoco fue gran cosa en las temporadas televisivas, así que no esperéis gran cosa de estos cómics, ni argumentalmente, ni gráficamente. Pero si os sentíais una Halliwell más, seguro que queréis saber cómo fue el día a día de las hermanas después de cerrar el libro de las sombras por última vez.
Y aunque estos números no sean muy destacables, seguirlos tiene su recompensa porque aquí ya no hay tantos problemas de derechos de imagen o algo mucho peor, las peleas de ego de las estrellas. Así que al fin, después de su fatídico final en la tercera temporada, Prue Halliwell volverá a hacer acto de presencia, al menos en parte. En uno de los últimos números de la serie, la hermanísima apareció, su alma ha sido transportada al cuerpo de una chica rubia que guarda cierto parecido con ella (al menos eso parece en una de las ilustraciones). Sólo por esto y por ver de nuevo a Cole Turner que también regresa en su versión ilustrada, merece la pena echarle un vistazo a los cómics. Pero, ojo, sólo es apto para los muy fans de Charmed.
jueves, 25 de abril de 2013
El sótano del primo Barto: El revival de la bomba atómica
Corea del Norte siempre ha estado ahí, concretamente desde 1948, pero
aunque ahora sea un continuo trending topic y parezca que estamos a las puertas
de la Tercera Guerra Mundial, lo cierto es que no hay nada nuevo bajo el sol.
Cuando los japoneses abandonaron Corea en 1945, los soviéticos y los americanos
hicieron con el país lo mismo que con Alemania, creando al sur del paralelo 38
la República de Corea, bajo auspicio norteamericano, y al norte la República
Popular Democrática de Corea, bajo la protección de los comunistas. Aunque claro, ambas Coreas reclaman el territorio
de la otra. La situación entre las dos Coreas llega hasta tal punto que ambas
naciones se encuentran oficialmente en guerra, ya que en 1953 se limitaron a
firmar un armisticio que ha dejado hasta nuestros días el conflicto armado en
standby.
Después el tiempo pasó. Corea del Sur ha evolucionado hasta convertirse
en una de las principales economías del mundo, una democracia al estilo
occidental que ha generado desde gigantes empresariales como Samsung hasta
artistas de primer nivel como el director de cine Bong Joon-ho. La historia de
Corea del Norte es algo diferente, ya que es la única dictadura comunista
hereditaria del mundo, además de ser una mezcla entre la Oceanía de 1984 de George Orwell y El castillo de Kafka. Corea del Norte fue
gobernada por su fundador, Kim Il-Sung hasta su muerte en 1994, cuando el poder
fue tomado por su hijo, Kim Jong-Il, que dirigió la nación hasta su muerte en
el año 2011, cuando King Jong-Un tomó el relevo y decidió que la situación
geopolítica mundial estaba muy aburrida. Este es el motivo de que cada mañana
nos levantemos con amenazas de guerra nuclear o coloridos desfiles de masas con
sonrisa demoníaca.
Evidentemente, todo esto acabará en nada, ya que Corea del Norte se
limita a amenazar al mundo occidental para mantenerse en la palestra
informativa. Es cierto que tienen la bomba nuclear, pero saben que perderían la
guerra en cuestión de segundos y que China no va a permitir tener un vertedero
nuclear en su patio trasero. ¿Así que qué diferencia a Corea del Norte de otros
enemigos del gran Satán como Irán o Venezuela? Pues su propia idiosincrasia, su
construcción social que ha permitido crear lo más cercano a un mundo alienígena
en la Tierra. Corea del Norte es un faro que atrae a los pirados y a los locos,
gente cuya curiosidad es mayor que su sentido común. Miguel Pérez Gómez y yo
nos hemos planteado alguna vez visitar el país, lo que saldría más o menos por
unos 2.500€ por cabeza, sin contar el desplazamiento hasta China, ya que sólo
se puede entrar al país en tren. Cuando llegas te dan un guía y un intérprete,
que se convertirán en tu sombra, no dejándote salir nunca de un viaje sobre
raíles.
Hablando sobre Corea del Norte uno termina preguntándose si no sería
útil llevar una pequeña nevera con tu propia sangre para posibles
transfusiones. Pero claro, después uno tiene la duda de si gastarse todo ese
dinero en un capricho tan banal que no hará otra cosa que alimentar a un
régimen donde los muertos en las hambrunas se cuentan por millones y que se
basa única y exclusivamente en la devoción lunática y obscena al líder, una
realidad que haría pasar por inocuas las películas propagandísticas de ciencia-ficción
que hacían los norteamericanos en los años cincuenta del pasado siglo. Y si
alguien tiene la más mínima duda, sólo necesita leerse el cómic Pyongyang, obra del canadiense Guy
Delisle. Porque si el terror nuclear asusta, no es nada comparado con la
realidad social que soportan los habitantes, ya que no merecen el título de
ciudadanos, de Corea del Norte.
Ya hemos hablado en otras ocasiones de cómo la realidad supera sin
problemas el horror de cualquier obra de ficción, como cuando tratamos obras
que recogían la infancia en la guerra. Pero mientras la explosión sangrienta y
deshumanizada de un conflicto armado es comprensible, tanto como lo puede ser
la locura transitoria o el ataque de un monstruo que deja de estar controlado,
el terror de Pyongyang va mucho más
allá, convirtiéndose en una locura que se introduce en la mente, un horror casi
cósmico. Guy Delisle llega a Corea del Norte a principios del siglo XXI para
supervisar la animación de una serie de dibujos animados francesa, ya que a
pesar de su ideología, Corea del Norte no hace ascos a las divisas extranjeras.
Aunque lo sorprendente llega cuando Guy descubre toda la pantalla de humo y
espejos que Corea del Norte levanta para separar a los pocos extranjeros que
llegan al país del grueso de la población. Pyongyang
se puede leer casi como un anecdotario del horror, pues cada vivencia o
experiencia de Guy Delisle no deja de ser un paso más en una locura kafkiana.
Pero lo peor es que lo que leemos en el cómic no es más que el cartón dibujado
y coloreado que los afines al régimen muestran a los extranjeros, por lo que es
imposible conocer a ciencia cierta la verdadera realidad de Corea del Norte.
Si queremos ver en imágenes reales lo que supuestamente nos quieren
hacer creer que es Corea del Norte, podemos ver el documental Amarás al líder sobre todas las cosas,
realizado por el periodista Jon Sistiaga, en el que asistiremos a todas las
locuras del régimen. Pero Pyongyang
nos da más matices, pues como declara Guy Delisle, los periodistas son con diferencia
los visitantes más vigilados, mientras que él, un anónimo animador canadiense, puede
escapar un poco por los resquicios, minúsculos, y otear algo de la Corea del
Norte que en algún lugar debe existir y ser real. Porque al final todo se
resume en una simple pregunta, lanzada por el propio Guy Delisle en su cómic. Saber
si realmente los norcoreanos se creen lo que gritan en consignas amando a sus
queridos líderes, autores de miles de libros y películas. Una pregunta que se
puede extender más allá y cuya respuesta tiene una importancia capital, pues si
unos auténticos chalados han conseguido doblegar el alma y el raciocinio de
toda una nación con absurdeces de tal nivel, qué trabajo costaría hacer lo
mismo con mentiras mucho más creíbles.
miércoles, 24 de abril de 2013
Sesión Numerada #5 Una historia de violencia (2005), El pasado siempre vuelve.
Una
historia violenta (A
History of Violence) es un cómic escrito por John Wagner, conocido por su
trabajo en Juez Dredd e ilustrado por
Vince Locke, recordado por Sadman y
por un particular trazo oscuro, en ocasiones sucio, que fue publicado en España
por la Editorial Astiberri en 2005 en la
Colección Sillón Orejero. Panini Noir lo reeditó tomando el nombre original de
la película Una historia de violencia.
Sí nos acercamos en un
primer momento a la obra en formato cómic, descubriremos fácilmente qué es lo
que atrajo a David Cronenberg a hacer una película basada en dicha obra: una
historia que gira en torno a un hombre con un pasado misterioso, violencia con
toques fetichistas, personajes que se disfrazan de lo que no son, y todo eso
bajo un ligero manto de cotidianidad y estabilidad que se ve fácilmente
truncado con una inoportuna visita. Lo que encierra esta obra es peligroso, terrorífico
y a la vez común en la sociedad, sobre todo en la estadounidense, donde parece
que es más fácil esconder el pasado y comenzar desde cero sin preguntas, sin
que tu mujer sepa el nombre de tu hermano o tu verdadero nombre.
Sí bien es cierto que
el cómic y la película parten de un inicio común, a partir del detonante que
pone en jaque la identidad del protagonista, ambas se bifurcan en dos caminos
diferentes pero, al mismo tiempo, similares en cuanto a la actitud y el desarrollo de
acontecimientos, todos ellos alrededor de la figura principal de Tom McKenna (Viggo
Mortensen). Algo que llama demasiado la atención es que, en la película, la
violencia no llega a ser tan violenta como en el cómic, donde en la última
parte de la obra las brocas y las sierras mecánicas cobran un papel destacado
con las que Cronenberg hubiera podido jugar con el horror corporal, algo usual
a en su filmografía. Tal vez una de las marcas de la casa sea el ojo dañado de Carl
Fogarty (Ed Harris), sí conoces la filmografía de Cronenberg sabes que algo así
es casi un sello de distinción (al igual que ocurre con las escenas de sexo,
destacando la de la escalera, entre violenta y deseada), aunque en este caso ya
estuviera incluido en el cómic.
Otro punto destacado
que hay que mencionar sobre el film es que el director ha cambiado algunas de
las relaciones de parentesco de los personajes para crear como una especie de
familia infectada por el virus de la violencia, es como si la violencia
estuviera intrínsecamente relacionada con los genes y llegado un momento saliera
a relucir, pese a intentar mantenerla oculta bajo una falsa apariencia de
ciudadano modélico o buen hijo-estudiante, el juego de la dualidad de los
personajes. Asimismo, el cómic nos muestra todo el pasado de Tom-Joey, el
motivo por el que huyó, cómo fue su infancia y cómo acaba la historia. Sin
embargo, Cronenberg deja que el espectador imagine el horrible pasado de Tom,
siempre podemos pensar cosas peores de las que se nos pueden mostrar, solo nos
da pequeños retazos de su verdadera personalidad oculta, de que fue un asesino,
pero nunca qué hizo o a quién. Su tranquilidad a la hora de ejercer la
violencia y a la hora de encubrirla nos da a entender que en el fondo es un
verdadero monstruo y crea en el espectador una sensación mayor de animadversión
y antipatía hacia el personaje.
Si tenéis la
oportunidad de leer el cómic, merece la pena descubrir esta historia y si conocéis
y admiráis la filmografía de Cronenberg es de obligado cumplimiento su
visionado.
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martes, 23 de abril de 2013
Fashion Freaks #5 El hipsterismo de la Bruja Escarlata
He tenido dos revelaciones sobre los superhéroes que
explican los colores tan extraños en la ropa que usan para salvar el mundo y
tal. La primera de ella, es que ni vuelan ni nada, se transportan en bici, sólo
eso podría explicar los colores tan chillones que usan, ya que suelen hacerlo
de noche, y con eso se ahorran los chalecos reflectantes. Y la segunda es que,
si son ricos y tienen chofer (que seguro que lo tienen), son daltónicos. Sí,
las mujeres también.
En contra de la creencia popular, las mujeres pueden tener
daltonismo, aunque en un porcentaje tan pequeño que no se las incluye en las
estadísticas. Pues bien, una de ellas ha de ser la conocida y querida Bruja
Escarlata. Si no, no me explico que esta mujer se ponga para salvar al mundo
nada más y nada menos que capa, body y botas rojas con medias de color rosa.
¡Rosa!
Bueno, tal vez pueda ser porque ella decide ignorar las
normas sociales y hacer lo que quiera con su ropa, aunque se considere
horrendo. ¿Estamos pensando lo mismo? Sí, la Bruja Escarlata es una hipster.
Lo bueno de este look, es que es adaptable tanto para hombre
como para mujer. Lo primero que hay que conseguir es una camiseta ancha y roja,
preferentemente con escote y más aún si se trata del público masculino, ya que
el ‘escote pecholobo hipster’ está en alza. Esta de H&M va perfecta.
En lugar de los panties rosa que lleva, no aptos para ninguna
mujer de más de siete años, unos vaqueros pitillos en color rosa chicle. Cuanto
más desgastados y rotos estén mejor, por eso estos de Blugirl van perfectos
para el look.
En lugar de la clásica capa de superhéroe, esta chaqueta de
acabado acharolado y corta de Courregès te quita el frío del relente, para que
tu madre se despreocupe si sales hasta tarde a salvar el mundo.
Por supuesto, al ser una superheroína hipster tiene que
llevar Converse, y rojas, que son más cómodas que las botas de tacón y el colmo
de lo moderno y pro, junto con el bolso de estilo Satchel.
Como remate final, las uñas de rojo. Eso sí, muy cortas y que
estén viejas y con el 80% de la pintura roída y quitada, para dar el auténtico
punto de modernito pro, que las gafas de pasta para la noche no es que sean muy
cómodas.
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