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sábado, 10 de mayo de 2014

Spain is Pain #175: Adolescencia obsolescente.


La adolescencia, ese lugar momento perfecto en la vida de un ser humano para hurgar en sus debilidades y sus inseguridades, constituye la base de muchos relatos de terror en el que se suele relacionar sexualidades prematuras, personajes aislados o demasiado aventurados con la muerte o mejor dicho se suele utilizar la muerte como elemento de penalización de estas actitudes. El miedo a matar y morir constituye una de las líneas argumentales del díptico Trabajo de clase/Nuevos Románticos (Apa-Apa Cómics, 2014) de Ana Galvañ y Marc Torices, que compone el Miedo Issue.

Ambas historias tienen en común dos cosas: tener adolescentes como protagonistas y la escasa aparición de adultos en el relato, y por otro lado el carácter preciosista de la narración a nivel visual. Son historias que buscan una proximidad con el teen-horror a la hora de abordar el relato pero que en seguida dejan los elementos típicos que los caracterizan para ahondar en otros aspectos narrativos.


En Trabajo de clase de Ana Galvañ la protagonista de la historia es Dios María una chica no demasiado agraciada, y en principio sin gran confianza en sí misma, a la cual le toca hacer un trabajo de clase con uno de los guaperas de clase. Es decir, niña apocada que no sabe qué hacer ante un chico y que para colmo tiene gran imaginación… y bueno el final lo leéis vosotros mismos. Creo que en este trabajo de Galvañ es mucho más interesante destacar dos aspectos narrativos muy bien construidos y que hacen de este pequeño cuento algo especial. En primer lugar están los espacios: la habitación de la chica (aunque aparece de manera testimonial), el instituto y la casa del chico protagonista. Tres lugares bien definidos a pesar de lo breve del relato, perfectamente manejables y rápidamente reconocibles por parte del lector. Esto último que en muchas ocasiones puede parecer algo banal, un mal trabajo con los topos en los relatos de género puede echar a perder la historia, aunque aquí se convierte en algo que en un principio puede pasar inadvertido porque cumple su función de manera eficaz: estar ahí para ubicar, identificar y reconocer a los personajes. Eso nos lleva al segundo punto a destacar en este relato y que viene dada no solo por la definición de espacios, sino por la construcción de unos sujetos que en principio pueden parecer “normales” en exceso pero que van mostrando sus cartas poco a poco dando paso o dejando lugar a que la historia sea explicada.


En cuanto al relato de Marc Torices se diferencia del anterior en la definición de personajes y espacios, si bien el relato anterior juega a desubicar al lector a base de normalidad reinante, esta segunda historia se nos plantea desde el otro lado: una situación anómala, muerte de adolescentes, una familia en principio disfuncional, una relación de poder entre compañeros y una enfermedad extraña. Torices juega a descolocar a los lectores, para ello se sirve del protagonista: Iván. A través del cual iniciaremos un viaje a lo desconocido del entorno en el cual habita este personaje. En todo caso el juego narrativo de Torices consiste en crear una serie de espacios dominados por la extrañeza que domina en el ambiente, y que en parte es dotada por la extraña enfermedad del hermano. Que no es más que otro de los elementos de ese pequeño juego del escondite que el autor quiere jugar con nosotros y que consiste en ir ocultando piezas que no tienen que ver con la trama principal. La que en un principio parece ser, ni es ni existe como tal ni desarrolla su función principal: guía conductora del relato. En definitiva, un ejercicio más que sobresaliente elaborado con elementos muy sencillos. Siendo ese uno de los principales rasgos autorales de este autor que siempre nos transporta a mundos extraños de la mano de personajes en apariencia normales pero que esconden bajo el tic de lo habitual lo raro y bastardo que tienen dentro de si los usos y costumbres sociales.

En fin, dos relatos sobre la extrañeza de la normalidad, acaso no existe algo más difícil de encontrar que lo normal, a cargo de dos autores especialistas en ese tipo de viajes alucinógenos al día a día del común de los mortales. A todo eso hay que sumarle una utilización exquisita del color en ambos relatos, cada uno con su estilo; y una bonita edición por parte de Apa-Apa con la que empieza a malacostumbrarnos a sus lectores.

                                                                                                               @Mr_Miquelpg

sábado, 3 de mayo de 2014

Spain is Pain #174: Vidas cruzadas en la era de la precrisis mundial.


Hay obras que cuando uno las lee en su momento puede pensar que están demasiado ancladas a esa época, ya sea por los tics narrativos, por los temas, por la estética o por la forma en que esta están contadas, y no deja de preguntarse que pasará cuando volvamos a revisar dicho texto.

Pues bien, recientemente he tenido la inmensa suerte de releer Rosario y los inagotables (La Cúpula, 2014) de Laperla y Marcos Prior, concretamente 10 años y 2 meses después de que apareciese la última entrega de esta serie en El Víbora, concretamente entre desde el numero 242 al 290 (de marzo de 2000 a marzo de 2004). Una de las series españolas más interesantes del último periodo de esta revista de cómics, principalmente por la apertura que se planteaba en la estructura del tratamiento de la historia, y por la de recovecos y huecos dejados una entrega tras otra en la que cabía todo o casi de todo en una especie de cajón desastre narrativo, que daba pie a cualquier tipo de experimento genérico.

La obra de Laperla y Prior es básicamente la historia de un grupo de amigos cuyo núcleo central es Rosario una chica normal, guapa pero normal,  a partir de la cual se despliegan una serie de personajes que empiezan a partir de su hermano y su novia, Claudia, su hermana; y Chuck su novio, Moe y Joe, un par de amigos; y así sigue multiplicándose los actores en escena, a medida que aumentan las relaciones interpersonales, ya sean de carácter sentimental o laboral, realmente no importa, todos los personajes, principales o secundarios tendrán gran relevancia en el destino de los otros.

Cada una de las entregas tienen en común cierto tratamiento narrativo a la hora de contarnos cada historia: pequeños retazos narrativos con gran independencia narrativa, muchas veces se parte de una viñeta como una microhistoria que se despliega no solo a lo explicado en la página o al capítulo en cuestión, sino que se extiende al relato completo, creando un patchwork narrativo en el que todas las historias pasan de primer a segundo y tercer plano diluyendo la importancia de todas y cada una de las peripecias de los personajes pero a la vez dándoles relevancia.

Para conseguir eso los autores nos cogen de la mano y nos llevan, en primer lugar, a unos espacios reconocibles que facilitan el hacer resaltar unos personajes que pueden parecer estereotipados, pero que están lejos de serlos, y con todo ello perfectamente reconocibles. En segundo lugar, el no hacer asco a ningún tipo de temáticas principalmente las que podríamos considerar como más o menos románticas, a través de las cuales va surgiendo poco a poco uno de los temas sobre los cuales gira la obra ultima de Marcos Prior: las perversiones de la sociedad capitalista.

Ya desde temprano en esta obra aparece la crítica a lo maligno del sistema, la inestabilidad laboral y económica de los personajes, y la inercia con la que estos se mueven por los valores en los cuales han nacido pero que en realidad no tratan de cambiar. En ese sentido el capítulo más relevante es el titulado “24 razones por las que Joe y Moe les gusta utilizar la tarjeta Nerón”, pero para entenderlo hay que conocer a estos dos personajes: dos ácratas, en apariencia bonachones, campechanos, que representan lo peor de la sociedad, ya que en ningún momento han hecho un esfuerzo real por prosperar o mejorar su vida, y lo que es peor nunca han hecho nada por nadie, siempre han sido receptores de los favores del sus compañeros. Bajo ese aspecto de pasotas se esconden dos personajes que se ven beneficiados por las derivas de un sistema hasta el punto de hacer este falso anuncio de una tarjeta que da crédito a hacer todo tipo de barbaridades en nombre del capital.


Rosario y los inagotables es uno de los cómics de la década pasada que por motivos personales guardo mejor recuerdo, y realmente tenía mucho miedo de que hubiese envejecido mal, pero el resultado es todo lo contrario esta recopilación revaloriza el texto, el poder leerlo en su integridad pone en alza los valores narrativos y reivindicativos del mismo. Y como suele suceder en ocasiones la situación económica actual hace que lo leamos de manera mucho más atenta. En definitiva, una lectura absolutamente obligatoria, un must have del cómic español, no os arrepentiréis, os lo aseguro.
                                                                                                           @Mr_Miquelpg

sábado, 26 de abril de 2014

Spain is Pain #173: Ajuste de cuentas.


Uno de los grandes retos planteados por Paco Roca en Los surcos del azar es organizar una historia veraz en torno a dos discursos: el de la ficción y el del hecho histórico. Ese doble discurso sobre la construcción del relato, que se convierte en una búsqueda para el autor a la vez que un hallazgo para los lectores de un hecho apenas conocido por la gran mayoría de la sociedad española, se constituye, en gran medida, en la personificación del autor como un personaje más de la historia presentándose así mismo no solo como el narrador sino como un vehículo que aporta veracidad a la historia de base de esa obra.

En Las oscuras manos del olvido (Norma, 2014) de Cava y Bartolomé Seguí nos encontramos con otro título que busca indagar con una realidad histórica, esta vez más conocida por todos, como es la del terrorismo de ETA. A diferencia del trabajo de Roca esta obra parte de un posicionamiento ideológico muy concreto que se apoya en un desarrollo prototípico del relato negro. Jugando ambos discursos en primer plano y sin doble articulación.

La historia de base es más o menos sencilla, pero con muchos recovecos: Toinou, un mafioso francés recién salido de la cárcel tiene que cumplir con un trato que realizo antes de entrar a cumplir condena. La misión en si es la que aporta la visión ideológica del relato: vengar la muerte del empresario por parte de ETA. Esta es la que pone un trasfondo histórico y social en el que se desarrolla, la actual situación en la que la lucha parece haber pasado a ser política y es esa en la que nuestro protagonista tiene que llevar a cabo su venganza. Dicho acto lejos de ser algo emotivo no es más que un simple trabajo en el que él va a cobrar un dinero, otro impuesto revolucionario, sin que lleguemos a saber realmente cuales fueron las condiciones en las que este llego al acuerdo con el empresario asesinado.

El mafioso protagonista nos ayuda a dibujar los tres espacios de coacción diferente: el de la mafia al que él pertenece, al del pasado de sus amigos como torturadores e integrantes del GAL, y al de la propia misión del protagonista. Por medio y en terreno de nadie quedamos el resto, la viuda, la escritora, y aquellas personas que buscan esclarecer la verdad por un bien común y no interesado, hay grados en la relación con el pasado de la violencia en el País Vasco. Sin embargo, el otro lado aparece representado de manera hermética y oscura, es la sombra a la que ha de dar luz Toinoun tiene que iluminar. Es esa perspectiva la que posiciona ideológicamente el relato mostrar un colectivo sin escalar a los personajes que pueden estar incluidos en el todos bajo el mismo sesgo.

En resumen Las oscuras manos del olvido es un relato duro y crudo sin concesiones, realmente no apto para todos los públicos pero si para aquellos que deseen afrontar ciertos aspectos del conflicto vasco, y de cómo la violencia parece condenada a no desaparecer ya sea por activa o por pasiva, con unos “héroes” que actúan como verdugos, y unos verdugos que han desaparecido en esa gran sombra planteada por los autores. Una lectura densa y profunda recomendable al 100%.



                                                                                                            @Mr_Miquelpg

sábado, 19 de abril de 2014

Spain is Pain #172: Patada en los huevos al costumbrismo.


Parece existir una regla no escrita por la cual en los relatos de ficción que se desarrollan en zonas de extrarradio o barrios de clase obrera han de estar presididos por una paleta de grises tanto en lo estético como en lo implícito en la narración. Pocos son los autores que se atrevan a saltarse esa regla que normalmente viene acompañada de otras dos: tienen que ser historias costumbristas rayando la apología de lo popular, en el sentido más casposo de la palabra, y presididas por unas dosis de realismo mágico.

Pasar del gris para llenar de color las vidas de unas personas que viven felices en el lugar en el que han nacido, crecido y han desarrollado sus vidas, a pesar de no ser el mejor de los sitios; pero que el salir de allí sigue siendo un sueño y una meta para mejorar. Ese es de manera muy resumida el alma de Dream Team (Reservoir Books, 2014) de Mario Torrecillas y Artur Laperla, una historia que tiene lugar en un barrio periférico de Valencia en el que un niño que parece tener un don para el fútbol despierta el interés de un ojeador del Arsenal. En torno a esta situación Enzo, el niño, miente a todo su entorno diciendo que lo van a fichar, con el único fin de que su padre se centre un poco y deje la bebida.

El fútbol y la ilusión que genera entre los habitantes de este barrio sirve como excusa para una doble articulación mostrarnos esos temas vinculados a los prototipos de una sociedad en continua depresión: alcoholismo, inmigración, malos tratos, y la idea del gueto mental. Pero todo poniéndolo en su sitio, el alcoholismo no es un pozo sin salida la inmigración no separa a los protagonistas sino que los une complementándolos, los malos tratos aparecen de manera ficticia como algo vinculado y estereotipado de estos topos, y el gueto mental que aparece como un territorio no en negativo, tampoco en positivo, sino como una zona gris en la que los personajes navegan buscando su propio espacio personal y sus propias metas.


Pero todos esos elementos transcurren en contraposición a las ansias de renovación de todos y cada uno de los personajes, la posibilidad de que el niño vaya a Inglaterra  a jugar en un equipo de la Premier League es una excusa para que todos los personajes se creen una series de expectativas que darán lugar a una “nueva” esperanza en el barrio. Salvando las distancias dichas expectativas nos recuerdan a Bienvenido Mr. Marshall de Berlanga en la que todo el pueblo trabaja en comunidad en pos del bien del común. En Dream Team Enzo se convierte en la esperanza blanca del barrio, la mera ilusión de un futuro mejor para uno de los suyos les hace unirse por un futuro mejor para ese chico, a la espera de recibir el mismo apoyo en un posible mañana.

Esa unidad aparece representa de manera más explícita en el grupo de amigos de Enzo, que le ayudaran en todo lo posible cubriéndolo y elaborando una estratagema para que el bulo pase por verdadero y que la sociedad creada por los mayores les tenga en cuenta. En ese entorno amistoso juega un papel importante Erika una niña que ha perdido toda la ilusión por vivir y que desea encontrar algo en lo que apoyarse, de ahí sus ansias de renovación de salirse de sí misma más allá de las esperanzas rotas.

Dream Team juega con la baza del fútbol, pero no solo eso sino con la del deporte base vinculado al asociacionismo como germen de una comunidad que busca, aunque de manera soslayada estar unida para afrontar esos tiempos que parece que van a ser siempre peores. Mario Torrecillas y Artur Laperla han creado un volumen que a pesar de la extensión, más de 400 páginas, a uno se le hace corto pero que es completo en todos los sentidos, la descripción de los personajes y los espacios otorga a esta obra gran profundidad, acabamos de leer y tenemos la sensación de conocer bien o muy bien a cada uno de los personajes y de ser capaces de recorrer de memoria los espacios propuestos por los autores.


En resumen, un retrato que deja de lado el costumbrismo gracias al carácter colorista del relato que lo distancia de aquellas historias buenistas que en su subtexto rezan algo así como “los pobres son felices con menos”, y aunque posiblemente sea así el ser humano siempre desea más, de lo que sea.

                                                                                                              @Mr_Miquelpg

sábado, 12 de abril de 2014

Spain is Pain #171: Sobre el destino (x3).

Hoy vamos a repasar tres títulos que han aparecido en los últimos meses con un único punto en común (al menos en principio): los tres son de sendas editoriales pequeñas.



El primero es Cuaderno uno (Libros de autoengaño, 2013) de Miguel B. Núñez; este es, sin ningún tipo de duda, la obra más personal del autor, solo hace falta mirar atrás entre los últimos títulos publicados por este entre los que están: Los caballos, King Egg o El fuego. En Cuaderno uno nos encontramos con el autor hablándonos del mismo, de su familia, su pareja, en definitiva de la vida el autor como personaje toma otra dimensión nos acerca al ser humano y deshacer el aura del mismo.

Sin embargo, considero más interesante la aproximación narrativa al realismo de un autor que como he dicho antes nos tiene acostumbrados a unas obras que bordean la fábula fantástica poniendo la realidad en segundo plano. En este caso adopta algunas dinámicas del slice of life para afrontar un texto en el que el autor nos habla desde dentro, en el que hay alegrías y penas, pero que por encima de todo hay esperanza.


La segunda obra de la que vamos a hablar hoy es Negro viuda, rojo puta (Ultrarradio, 2013) de María Herreros, otro título en la que la autora habla en primera persona pero en este caso a diferencia del libro de Miguel B. Nuñez desde una linealidad temporal que gira entorno a un evento una boda que no presenciamos pero que condiciona las relaciones de todos los personajes que aparecen en escena y más concretamente de Sofía, la protagonista.

Sofía lleva un blog sobre ciencia y sexo lo cual distancia a las percepciones que tiene su madre sobre el texto. Esta obra nos habla de esa brecha generacional en la que muchas veces parece que estamos perdidos, de una generación que lo tiene todo claro a otra en la que la duda parece ser el elemento central de una forma de vida. Pero Sofía se muestra como un ser fuerte que afianza su comportamiento en cierta lógica ligada a la importancia de la metodología que aplica en su trabajo y en un completo rechazo a las formas del pasado que la hace poseedora de un poder inigualable: ser dueña de su propio destino.



La tercera y última obra de la que vamos a hablar hoy es De como el doctor Claudius Tanganika diseño una máquina prodigiosa y que fue de el tras todo aquello (El verano del cohete, 2013) de J. Luis Forte e ilustrado por Borja Gonzalez es uno de esos cuentos a los que nos tiene acostumbrado la pequeña editorial extremeña echa con mucho cariño y muy buen hacer.  En este título se nos cuenta la historia de Claudius Tanganika un mad doctor que aspira ser un superhombre injertándose un aparato que lo hará inmune a cualquier tipo de mal físico. Pero en esa superación del hombre común pierde la emoción de sentir placer, de enamorarse y de experimentar todo aquello que podía sentir como un ser humano al uso.

A pesar de que esta última obra se circunscribe dentro de la fantasía tiene en común con las otras dos el hecho de decidir tanto por acción o inacción, de decidir sobre el propio destino y de la capacidad de influir en las circunstancias que rodean nuestras vidas.

                                                                                                               @Mr_Miquelpg

sábado, 5 de abril de 2014

Spain is Pain #170: Recreación mitológica.


La reivindicación de lo histórico y lo local parece estar de moda en un periodo en el que parece que nos dirigimos a una macro unión de naciones, en ocasiones supeditada a la omnipresencia de Internet y una falsa desaparición  de las fronteras territoriales y culturales. Todo ello se contradice con un resurgimiento de los movimientos soberanistas por todo el globo.

En gran o menor medida El último aragonés vivo (GP ediciones) de David Terrer, Carlos Azagra y Encarna Revuelta nos habla de eso pero ubicado en Aragón con la reivindicación de la esencia de lo aragonés a través de la parodia. Pero El último aragonés vivo no es una obra que empieza y se acaba en un solo cómic, los dos primeros peldaños que construyen esta historia son dos cortometrajes que llevan el mismo título. El primero, quizás el que recurre más al humor como parte esencial de su construcción narrativa, es un video diario del protagonista narrando la plaga que ha exterminado a todos los aragoneses de todo el mundo y que ha convertido a Aragón en un territorio yermo. 

En el segundo de los cortos con un más presupuesto, nuestro superviviente cual Moisés en el desierto empieza su peregrinaje con dos garrafas llenas de su semen para repoblar el mundo con aragoneses. En esta segunda aventura se encuentra con otros dos hombres que han sobrevivido a la plaga pero cuyas prioridades al igual que las de nuestro protagonista están totalmente confundidas. De hecho resulta inquietante la idea de la cultura de un pueblo puede transmitirse a través los genes y no de sus usos, costumbres, historia y producción artística. Es en algunos aspectos sangrante en cuanto a lo reduccionista.

El tercer peldaño del relato es el cómic editado por GP Ediciones, que a nivel ideológico es mucho más interesante que las dos anteriores entregas. El Adán aragonés ha llegado a Zaragoza y se ha instalado en el Corte Ingles para llevar una vida más o menos acomodada, tal y como hacen todos los supervivientes de un apocalipsis cuando encuentran un centro comercial en el que instalarse, y se dedica a la mero día a día. Es decir, este se conforma hasta que entran unos tanques del ejército francés capitaneados por un descendiente de un alto mando que estuvo al frente de las tropas represoras durante la invasión francés, un tal Rabenacq. Este viene a salvar la honra de su antepasado porque resulta que ambos personajes están conectados históricamente.

En las páginas de El último aragonés vivo se establece un juego pasado-presente en el que la recreación del pasado de la región es revisado en tono jocoso a través de unos personajes ficticios que recorren la historia junto con personajes y eventos reales. Esto es en esencia generar una mitología para una ficción basándose en eventos reales y contextuales, dicho de otro modo, una ficción histórica usurpatoria que no es más que un juego que es abordado de manera natural y en ocasiones demasiado local.

El último aragonés vivo es un título, como muchos creados hoy día, destinados a fans o a aquellos que les han gustado los cortos, para los seguidores de Azagra, para todos los aragoneses y como no para todo aquel que quiera echarse unas risas, aunque como he dicho antes en ocasiones demasiado local.

                                                                                                                @Mr_Miquelpg

sábado, 29 de marzo de 2014

Spain is pain #169: El arca de Noé.



Tomar el pulso a la actualidad es uno de los aspectos más difíciles a los que se enfrenta un historietista y más cuando se expone a la publicación diaria de sus tiras. En la actualidad se puede decir que se está viviendo un buen momento en cuanto a profesionales del medio que están desarrollando esta labor no solo de crónica de la contemporaneidad sino también de crítica a la situación del momento. La tira o en muchos casos la viñeta única, ha pasado de ser un lectura de entretenimiento a la pura opinión.

En Thom de Andrés Meixide, que lleva publicándose desde 2007 en el periódico La voz de Galicia aunque empezó su singladura en 1999 en la revista Golfiño, se cumplen ambas funciones a través de ciertos aspectos formales de la fábula. En la recopilación editada este año por Reino de Cordelia podemos ver la evolución podríamos decir “política” de los personajes. Aunque en un principio las historias se deben más a la propia política narrativa de la serie, es decir, explicarnos a los personajes e ir sembrando la semilla del conocimiento entre los lectores estos evolucionan hacia un reflejo de la sociedad actual.

Los parámetros temporales en los que se mueve esta tira son fundamentales para entender dicha evolución, concretamente de 2007 a 2014 que es lo que comprende este volumen, la función crítica de la lectura ha ido incrementando. Sin embargo, no sale de la nada tanto Thom como Cholo, humano y cerdo, son dos personajes que a pesar de ser simpáticos llevan la hipocresía dentro de su espíritu. El primero es un granjero sencillo, humilde y sin muchos recursos, ni económicos ni intelectuales, que lejos de apartarse de las dinámicas de supresión de derechos a las que estamos sometidas en la actualidad las soporta con resignación y en cierta manera las apoya. Porque en el fondo es un empresario que tiene a Cholo contratado con un sueldo pésimo que va reduciendo a lo largo de tiempo, hasta el punto que decide que debe cobrar en naipes.


Por otro lado esta Cholo que por un lado es pura resignación pero por otro pura hipocresía; mientras lamenta la muerte de sus congéneres y sueña con que la situación se revierta no deja de comer carne de otros animales. Pero no es un luchador se resigna constantemente a una situación laboral paupérrima, a pesar de que lo único que busca es estar por encima del resto del cast de la tira pero que no deja de vislumbrar constantemente el final de su vida con San Martín siempre presente.

Thom  es en esencia una fábula de animales parlantes, el humano incluido, que pasa de ese estado de generar situaciones a partir de los propios personajes a tener que soportar y ver como la realidad se inmiscuye en la ficción hasta el punto en que se pone en presente con respecto a la historia de los propios personajes convirtiéndose en parte real de ese universo. En esta edición de Reino de Cordelia se recogen más de 300 páginas en las que podemos ver la evolución de los personajes, de la tira y de nuestro momento socioeconómico a lo largo de los últimos 7 años, una gran oportunidad para conocer a este coro de personajes para aquellos que no lo conozcan.

                                                                                                                @Mr_Miquelpg

sábado, 22 de marzo de 2014

Spain is pain #168: Son las cosas del FOLLAR (sexualmente hablando)


¿Cuáles son las normas de edición en cuanto a formatos se supone que debe editarse en rustica, tapa dura o la consagrada grapa? Sobre todo esta último santificada por los nostálgicos e identificada como un formato de éxito, eso sí, abocado a la repetición de fórmulas y de géneros. Existe cierta tendencia a pensar que la grapa debe estar centrada en un producto popular, asequible (en todos los sentidos) y de quiosco, entendiendo esto último como la salvación de un medio que pasa por enganchar a unos lectores infantiles que por cuestiones generacionales están más interesados en los videojuegos, las tabletas y productos transmedia tipo Invizimals.

Dicho todo esto por esta sección ya hemos visto algunos ejemplos que consisten en todo lo contrario, la grapa como un modelo para la innovación y para contar otro tipo de historias, diferentes a aquellas a las que está asociado este formato. Apa-Apa es una de las editoriales que quiere vencer ese estigma de la grapa vinculada a una serie de concepto que algunos se quieren apropiar fruto de la nostalgia. En el sexto número de su colección Grapa-Grapa bautizado como el sexo issue está dedicado precisamente a eso, pero desde dos aproximaciones diferentes tanto estéticas como narrativas, pero en ambos casos escritos desde la memoria de los autores. Simplemente el planteamiento de este título le quita la razón a aquellos que creen que la grapa debe de estar en los márgenes de lo popular y ultracomercial.


Tuerca y tornillo de Camille Vannier tiene cierto tono jocoso, o por decirlo de otra manera aborda el sexo desde lo lúdico, sin una implicación excesiva de los sentimientos. La historia, basada en la experiencia de la autora explica la relación con un hombre con micropene basada en aquella moda que hubo en las discotecas de pueblo del sur de Europa en las que se regalaba a los adolescentes un cubata si encontraban la tuerca y el tornillo correspondiente. La historia ahonda en los lugares comunes del sexo abordado desde un punto de vista femenino, lo cual no implica ese concepto castrador de esta perspectiva aprehendida como algo simplemente emotivo y sentimental, todo lo contrario en esta historia nos encontramos con un discurso directo, muy de agradecer.

Por otro lado la historia de Arnau Sanz, Nacatamal, destila delicadeza por todos los lados una narración sencilla y corta que aborda el tema de la homosexualidad en Sudamérica y de los anhelos de un homosexual que todavía tiene que aprender a serlo a través de una historia de amor carcelario. Sanz aborda el tema desde una sensibilidad y una distancia envidiable, aunque no por ello el relato deja de ser cálido y emocional.




Si el primer texto aborda de pasada el tema de la simulación del afecto sexual, ella no siente nada por el tamaño del pene de su partenaire, en el segundo caso el protagonista crea un simulacro para abordar su sexualidad desde la heterosexualidad refiriéndose a su compañero de celda como “mujer”. Mientras que la primera desmiente esos cronotopos vinculados a la ficcionalidad de lo femenino, el segundo subraya la opresión homofoba de un determinado tipo de sociedad.

Así pues el Sexo Issu, que como es habitual está bellísimamente editado por la gente de Apa-Apa, es un pequeño para el lector, mientras que en principio parece que se va a encontrar un texto más o menos explícito, sucede eso y todo lo contrario. Este volumen navega sobre los márgenes de la sexualidad, que se supone que es y plantea una gran pregunta, ¿qué es lo que el sexo  incluye y que excluye? La respuesta: en cada uno de nosotros.

                                                                                                                @Mr_Miquelpg

sábado, 15 de marzo de 2014

Spain is Pain #167: Lo mágico en la aventura.


Hay personajes que viven de la casualidad, de encontrarse las cosas y desarrollar sus peripecias a través de las sorpresas que se va encontrando por el camino: son los aventureros. Pero no me refiero a aquellos que siempre parece que al final de la aventura lo tienen todo calculado para que los acontecimientos se desarrollen tal y como ellos quieren y hacen quedar en ridículo a sus contrincantes. Me refiero a los aventureros de verdad, a aquellos a los que la vida en ocasiones les sonríe pero en la mayoría de ocasiones les viene todo en contra y aun así sacan provecho de la situación, y no siempre de carácter material.

En ese grupo nos encontramos a Dieter Lumpen protagonista de diferentes aventuras recopiladas por Astiberri en el volumen Dieter Lumpen (2014) de Jorge Zetner y Rubén Pellejero, en el que se recogen los diferentes periodos de las corredurías de este personaje. Lo primero que sorprende es la frescura con las que se leen estas historias, algunas de las cuales tienen casi tres décadas, tanto por el trazo limpio y descriptivo de Ruben Pellejero que no se ve lastrado en ningún momento por el tiempo como por los guiones descargados de contextos temporales contemporáneos que hace que las aventuras de este personaje sean atemporales.

Gran parte de las narraciones de aventuras nos cuentan las historias de un personaje protagonista que se envuelve de secundarios que lo rodean y que lo siguen tanto a su favor como en contra, en ocasiones la figura del sidekick se convierte en fundamental para entender la devoción en torno a la iconicidad del aventurero. Aunque podamos considerar a Dieter Lumpen como un aventurero nato, en realidad no lo es, siempre que consigue un poco de estabilidad se asienta para llevar una vida lo más simple posible pero siempre hay una razón para que terceros lo incluyan en sus indagaciones o en sus miserias. De ahí lo estupendo y brillante del giro que Zetner le da al concepto de héroe aventurero, técnicamente Lumpen es el sidekick de otros personajes que buscan algo o a alguien.



Por lo general no son secundarios al uso sino que tienen algo de mágico, de hecho el peso del contexto estético cumple los parámetros de la aventura, las historias se desarrollan en los lugares arquetípicos de la aventura durante la primera mitad del siglo XX: Turquía, el caribe, la India, Tunez, etc. Espacios que por aquel entonces aun cabía en las narraciones un pequeño espacio para lo fantástico, y yo me pregunto ¿acaso no son mágicos esos personajes que impelen a la aventura a Lumpen? La anciana Frau Früling, que es capaz de empuñar un revolver o engañar a un anticuario turco para recuperar un recuerdo de juventud; el viaje que emprende con Kurtz una aventura espiritual en toda regla; la casa encantada, Paulino el amante de la boca dorada que ha permanecido joven durante décadas, el commendatore Giussepe Giulliani quizás el personaje más mágico de todos por su inocencia y su buena voluntad; el Chino, compañero de pesca del protagonista que parece manipular el destino de todos los que le rodean a su antojo; o el entorno fantástico en que se desarrolla El precio de Caronte, la última aventura de Lumpen. En cierta manera estos personajes con sus características son los que vencen la oscuridad que hay a su alrededor.

Otro aspecto que redunda en ese aspecto de aventura mágica es que Lumpen a pesar de ser un don nadie que lo único que busca es una buena compañera de cama y una vida tranquila, es que todo el mundo lo conoce, todos saben quién es y a que se dedica. Aunque muchas veces sean un mero acompañante con pocas habilidades, a pesar de que su mera presencia sea lo único que garantiza la seguridad de los otros personajes pero que en ocasiones tienen que cuidar de él.
En Dieter Lumpen nos encontramos las aventuras de un personaje que urgía recopilar y ponerlo en presente. Se trata de aventuras para adultos pero no son las típicas historias de género que redundan la suciedad de la sociedad, sino que se habla de los avatares de la vida de como la casualidad configura nuestro retrato vital más que aquello que planificamos o el recorrido vital que intentamos marcarnos. Un cómic imprescindible en nuestras estanterías y que seguro que leeremos y releeremos más de una vez.

                                                                                                                @Mr_Miquelpg

sábado, 8 de marzo de 2014

Spain is Pain #166: Encuentros con la naturaleza.


En uno de los primeros capítulos, si no me equivoco en el que abre el libro, de Sabotaje cultural de Kalle Lasn, creo recordar, la verdad es que hace mucho tiempo que lei el libro en cuestión, que el autor hablaba de que ciertos problemas de la sociedad actual estaban debidos a la tensión generada por la separación en el hombre y la naturaleza. Y que en cierta forma el discurso de la civilización humana nos habla de cómo un ecosistema se impone a otro, es decir el humano se pone por encima del natural.

Muchas veces el discurso en torno a la naturaleza suele ser ñoño, buenista, dejando de lado los aspectos más crueles inherentes a la naturaleza; e incluso desarticulado, véase Avatar de James Cameron, frente a discursos mejor construidos como el de la Princesa Mononoke de Hayao Miyazaki. Creo recordar que en los dos años y medio que llevo haciendo reseñas/críticas de cómics españoles no he encontrado ningún título que articulase mejor el discurso de lo humano con el de la naturaleza y que ambos estuviesen conjugados de manera tal que ninguno se borrase a otro y que se explicasen el uno al otro de manera completa e integra como me ha sucedido al leer Dias, nieve… (Edicions De Ponent, 2014) de Francisco Marchante.



En esta obra se recogen una serie de microhistorias que aparecen agrupadas en 5 bloques en los que los desarrollos narrativos están presididos por la presencia de la naturaleza no solo como un contexto en el que se tiene lugar la historia sino como un elemento causal de las emociones y situaciones en las que se ven envueltos los personajes humanos. Cuando hablamos de naturaleza, también nos referimos a los animales que están lejos de ser esos seres de cuento que hablan y que ayudan a los protagonistas humanos a resolver sus problemas, es decir ni causales ni utilitarios en el aspecto de dominación humana.


La base del dialogo entre los humanos y la naturaleza es puramente orgánico un discurso en el que se dejan de lado las vertientes buenistas, en pos de una base sobre la cual el autor utiliza diferentes técnicas a través de las cuales se muestra la pequeñez de lo humano. Las diferentes técnicas sirven para acentuar el texto escrito que hay bajo cada una de las imágenes, aunque no todas vienen acompañadas de dicho texto, predominando el tono poético a pesar de estar escrito en prosa. Días, Nieve… es un título que se aleja de las formas convencionales del cómic no con ánimo de romper esquemas, pero si en profundizar en una narrativa gráfica dentro de una estética mayoritariamente pictórica; la estructura de microcuentos hace que la lectura de esta obra sea pausada, sin la necesidad de leerla de corrido ni de manera cronológica, se recomienda ojear, ver que nos llama la atención e ir investigando en cada una de las narraciones.

                                                                                                                   @Mr_Miquelpg

sábado, 1 de marzo de 2014

Spain is Pain #165: Por un nuevo espacio narrativo.


¿Cuál es la labor del creador, del autor o del narrador? Esta es la gran pregunta que nos podemos formular con cualquiera de las artes; sin embargo, en el medio que nos ocupa, el cómic, el campo de acción parece verse limitado por las preconcepciones que se tienen tanto desde los medios como de la gran base de lectores que tienen los tebeos. En ocasiones, que no son pocas, se acusa a aquellos autores que buscan romper las líneas establecidas de ser presuntuosos, intelectualoides y en ocasiones utilizando el termino hipster de manera despectiva, sin saber lo que este realmente quiere decir.

En 2013 nos encontramos con dos trabajos que han dado bastante que hablar en esta línea aunque desde dos puntos de vista diferentes: uno es Pulir de Nacho García, por utilizar elementos del cómic pero con las miras puestas en el arte moderno; el otro es  Esto se ha hecho mil veces de Xabi Tolosa por su tratamiento naif y personal del medio. Pero el año pasado apareció una tercera obra que buscaba con voz propia plantear una serie de preguntas que atañían al cómic como medio, como lenguaje y a la posición que ha de tomar el autor como narrador y creador de una narración.

Playground (Ediciones Valientes, 2013) de Berliac plantea el lenguaje del cómic como un gran espacio gris en el que todo es posible y en el que la narración puede transformarse y evolucionar página tras página. Para ello desarrolla un ensayo en el que pone en paralelo el planteamiento de John Cassavettes en la creación de la película Shadows con el desarrollo de la narrativa  gráfica. Es decir, siendo el cómic un medio en el que la planificación es en la gran mayoría de los casos la base de la producción de un texto ¿podemos considerar el plantear la improvisación en el que cabe la vacilación, el cuestionamiento mismo del concepto de historieta y la redirección de la historia en función de los eventos que se van sucediendo a lo largo de la historia?



Berliac utiliza la narración en forma de biopic de Cassavettes para ir intercalando una serie de cuestiones relacionadas con la construcción del lenguaje y de lo poco que ha ido creciendo al menos en las grandes parcelas del medio. Quiere decir eso que el comic no ha evolucionado como lenguaje, no, todo lo contrario. Quizás lo que más se achaca es a que el debate se centra en aspectos banales que no repercuten en un avance del medio en cuestiones de estructuración narrativa.

A rasgos generales Playground es un metatexto que tiene como referente el mismo medio para hablar de sí mismo, de hecho el autor dialoga en primera persona con el texto sobre las dudas que le genera el cómic como ecosistema social a la hora de recibir nuevas propuestas. Hablar del cineasta estadounidense es la coartada perfecta para poner sobre la mesa una serie de cuestiones que en ningún momento se intentan responder porque eso implicaría cerrar la posibilidad de evolución y de improvisación, y si eso fuese así Playground sería un texto prepotente, cosa que no es. Entonces ¿hacia a donde apunta este trabajo? La portada ya nos da algunas pistas con los conceptos de novela gráfica, documental y cómic tachados. Quizás sea demasiado aventurar pero en mi opinión busca ruptura, pero sin la intención de sentar catedra ni convertirse en un hito dentro del medio, sino que se plantea el cómic como un gran espacio en blanco en el que todavía queda mucho por hacer todo esbozado a través de una apreciación personal del autor, o mejor dicho,  un debate consigo mismo que desea exponernos a nosotros los lectores que debemos llegar a nuestras propias conclusiones; o más bien poniéndonos contra la espada y la pared haciéndonos decidir a favor de un estatismo o en pro de la apertura de la narración en la historieta.

                                                                                                          @Mr_Miquelpg

sábado, 22 de febrero de 2014

Spain is Pain #164: la esencia humana


La sociedad actual es uno de los grandes temas de los autores contemporáneos, esto sirve en primera instancia como excusa para hablar de la situación social y moral en la que estamos inmersos pero en un primer plano nos vale para profundizar en los motivos del autor. Los autores pueden optar por hacer un análisis directo de la sociedad, desglosar temáticas a través de personajes arquetípicos para desarrollar narrativas que van desde la crítica maniquea a los desarrollos de historias que juegan con elementos narrativos ajenos al cómic.

Otra de las vertientes, y quizás sea por la que más autores han optado, es por hablar en primera persona, ya sea a modo de slice of life autobiográfico o solo ejerciendo la labor de narrador. La transmisión de esa sensación de desapego a los valores que están en juego hoy día se muestra a través de la actitud de los protagonistas de la historia. Spleen (Autoeditado, 2013) de Esteban Hernández es un ejemplo de cómo dicha situación se puede aislar, sistematizar y representar en un único personaje, que en este caso es el protagonista de la historia. En éste se centra una historia en la que el desasosiego se ceba con la existencia del protagonista, luego con su pareja, hasta que esa sensación toma cuerpo.


Esta página muestra la complejidad del concepto de narrador que podemos encontrar en Spleen.
El juego de esta historia es un gran flashback en el que se nos narra una cuenta atrás en la que el recurrente desasosiego va ganando terreno yendo desde el individuo, hasta abarcar a la sociedad por completo en forma de una bebida con el aspecto de una marca corporativa. La idea que recorre el relato que en primera instancia parece ser algo que intenta profundizar en lo autocontemplativo y en la queja autocomplaciente, es en realidad una macrohistoria que busca navegar en las raíces del aislamiento de unos personajes que parece que no quieren relacionarse con el resto de la sociedad sino con sus propias sensaciones.

Esta historia que, en apariencia, puede parecer sencilla se transmite en todo el volumen: desde la portada hasta el formato reducido en el que ha sido editado. Esto último puede dar la sensación de que es un relato íntimo hiperpersonal pensado más para complacer al autor que para ser leído por otras personas; pero es totalmente lo contrario. Spleen juega esas bazas perfectamente para ir adentrando al lector en un relato que busca ahondar en las bases de uno mismo y que permanece en la retina durante un tiempo, en el que hay que valorar no solo la construcción narrativa sino el qué y el cómo se tratan los sentimientos y las relaciones humanas. Un gran relato en un formato mínimo.

P.D.: Esteban muchísimas gracias por esta historia.

                                                                                                           @Mr_Miquelpg

sábado, 15 de febrero de 2014

Spain is Pain #163: A los pobres y a los desgraciados.


Happy Hooligan de Frederik Burr Opper es un clásico del noveno arte, y eso es algo indiscutible. Pero es un clásico de cuando los cómics eran para todos, cuando me refiero a eso es cuando las historietas eran leídas por niños y por adultos de cualquier condición social, el único requisito necesario era saber leer. “De cuando el cómic era para todo y de todos”, y no de un sector que busca en cierta manera apropiarse de él y que en cierta manera es refrendado por los medios de comunicación, que cuando hablan del medio solo mencionan a los superhéroes y a Mortadelo y Filemon, y que en cierta manera apoya cierto pensamiento del fandom de superhéroes en el cual no tiene cabida otra cosa que no sea discutir del cambio de traje de un personaje o discutir en torno a la cronología. Más allá de eso lo otro no existe.

Pero dejando esos debates de lado hablemos de  Frederik Burr Opper, es uno de los primeros maestros del medio, y es reconocido como el primero en utilizar de manera sistemática los bocadillos para representar el habla de los personajes. Pero lejos de esos hitos, que no son pocos, Happy Hooligan (Laertes, 2013) es el reflejo de la sociedad de principios del siglo XX en el que se evidencia las grandes diferencias sociales. El protagonista es una especie de indigente, un ser marginal que tan de moda estuvieron en la cultura popular del momento tan solo hay que ver a uno de los grandes iconos del cine Charles Chaplin, muy campechano, que dirían algunos, y que lleva la buena voluntad por ayudar por delante. El caso es que Happy al igual que sus hermanos, un tanto más presuntuosos, siempre sale malparado a la hora de echar una mano y desde luego la solidaridad ciudadana hacia él es inexistente.


Happy establece un guiño hacia los lectores, es un perdedor nato hijo de una sociedad capitalista que pretende hacer el bien, es en esencia, aunque creo que el autor no tuviera la intención de hacerlo, un comic social; pero con forma de comedia, utilizando el slapstick lo que hace que en cierta manera hace que llegue en una buena forma aceptable a los lectores de hoy día. Pero dentro de la sonrisa cabe también la amargura, a Happy se le aplica constantemente lo que en España se conoció como ley de vagos y maleantes, el ser pobre y no tener un techo bajo el cual dormir convierte a este personaje en un delincuente, situación que produce cierto escalofrío al pensar las leyes que se están aprobando en nuestro país. Ciertamente esta obra circunscrita dentro del imperio de Hearst, es decir, empresario de la información que promovía un sistema político, social y económico que hablaba del hombre de la calle pero no del que vivía en la calle convirtiéndose este en motivo de todas las chanzas de los lectores.

Happy Hooligan como obra y como personaje es un título a tener muy en cuenta; sin embargo, a pesar de todo la presente edición de Happy Hooligan  es muy mejorable. En primer lugar, no se indica si va a ser el primer volumen de una colección o una antología, no se dice con qué criterio se ha realizado la selección; por otro lado siendo un cómic del que existen numerosas páginas en color, parece no haberse respetado dicha característica, y se ha editado todo en blanco y negro; y en último lugar se hubiera agradecido un prólogo más extenso que situase al autor de la obra dentro de un contexto histórico y su relevancia, y que fuese firmado por algún historiador del cómic. En definitiva un título muy interesante, el cual puede ser sometido a cualquier tipo de lectura contemporánea pero que muchos hubiésemos agradecido una edición mejor.

                                                                                                             @Mr_Miquelpg