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sábado, 22 de marzo de 2014

Spain is pain #168: Son las cosas del FOLLAR (sexualmente hablando)


¿Cuáles son las normas de edición en cuanto a formatos se supone que debe editarse en rustica, tapa dura o la consagrada grapa? Sobre todo esta último santificada por los nostálgicos e identificada como un formato de éxito, eso sí, abocado a la repetición de fórmulas y de géneros. Existe cierta tendencia a pensar que la grapa debe estar centrada en un producto popular, asequible (en todos los sentidos) y de quiosco, entendiendo esto último como la salvación de un medio que pasa por enganchar a unos lectores infantiles que por cuestiones generacionales están más interesados en los videojuegos, las tabletas y productos transmedia tipo Invizimals.

Dicho todo esto por esta sección ya hemos visto algunos ejemplos que consisten en todo lo contrario, la grapa como un modelo para la innovación y para contar otro tipo de historias, diferentes a aquellas a las que está asociado este formato. Apa-Apa es una de las editoriales que quiere vencer ese estigma de la grapa vinculada a una serie de concepto que algunos se quieren apropiar fruto de la nostalgia. En el sexto número de su colección Grapa-Grapa bautizado como el sexo issue está dedicado precisamente a eso, pero desde dos aproximaciones diferentes tanto estéticas como narrativas, pero en ambos casos escritos desde la memoria de los autores. Simplemente el planteamiento de este título le quita la razón a aquellos que creen que la grapa debe de estar en los márgenes de lo popular y ultracomercial.


Tuerca y tornillo de Camille Vannier tiene cierto tono jocoso, o por decirlo de otra manera aborda el sexo desde lo lúdico, sin una implicación excesiva de los sentimientos. La historia, basada en la experiencia de la autora explica la relación con un hombre con micropene basada en aquella moda que hubo en las discotecas de pueblo del sur de Europa en las que se regalaba a los adolescentes un cubata si encontraban la tuerca y el tornillo correspondiente. La historia ahonda en los lugares comunes del sexo abordado desde un punto de vista femenino, lo cual no implica ese concepto castrador de esta perspectiva aprehendida como algo simplemente emotivo y sentimental, todo lo contrario en esta historia nos encontramos con un discurso directo, muy de agradecer.

Por otro lado la historia de Arnau Sanz, Nacatamal, destila delicadeza por todos los lados una narración sencilla y corta que aborda el tema de la homosexualidad en Sudamérica y de los anhelos de un homosexual que todavía tiene que aprender a serlo a través de una historia de amor carcelario. Sanz aborda el tema desde una sensibilidad y una distancia envidiable, aunque no por ello el relato deja de ser cálido y emocional.




Si el primer texto aborda de pasada el tema de la simulación del afecto sexual, ella no siente nada por el tamaño del pene de su partenaire, en el segundo caso el protagonista crea un simulacro para abordar su sexualidad desde la heterosexualidad refiriéndose a su compañero de celda como “mujer”. Mientras que la primera desmiente esos cronotopos vinculados a la ficcionalidad de lo femenino, el segundo subraya la opresión homofoba de un determinado tipo de sociedad.

Así pues el Sexo Issu, que como es habitual está bellísimamente editado por la gente de Apa-Apa, es un pequeño para el lector, mientras que en principio parece que se va a encontrar un texto más o menos explícito, sucede eso y todo lo contrario. Este volumen navega sobre los márgenes de la sexualidad, que se supone que es y plantea una gran pregunta, ¿qué es lo que el sexo  incluye y que excluye? La respuesta: en cada uno de nosotros.

                                                                                                                @Mr_Miquelpg

sábado, 19 de octubre de 2013

Spain is Pain #143: Sinceridad.


Creo que nunca sería capaz de hacer lo que está haciendo la nueva generación de autores: abrir el corazón, hablar de ellos mismos, de sus familias, de sus padres, mostrar sus fortalezas y sobre todo profundizar en las debilidades de aquellos más cercanos. Ponerle un nombre y cara a lo que sucede a nuestros seres allegados va en algunos casos más allá de la mera autobiografía o el slice of life. De hecho muchas veces veo en ese tipo de narrativas la necesidad del autor de hacerla, de mostrarse y exponerse, si más.

En mi opinión de eso va Albert contra Albert (De Ponent, 2013) de Arnau Sanz, una obra en la que lo que menos importa es el llamar la atención y si el explicar y buscar de manera interior las raíces del problema que acucia a la familia del autor. Por otro lado es un relato esperanzador que va hurgando en la realidad para encontrar trazas de luz que alumbren el camino al final del túnel. Este título nos narra la historia de Albert, padre del autor, que sufre un trastorno bipolar además de ser adicto a la cocaína y el alcohol. Sin embargo, no se trata de un relato lastimero si no de una historia cercana a cierto tipo de costumbrismo urbanita que otra cosa.

El protagonista/autor/narrador nos coge de la mano para narrarnos el presente que está viviendo y para explicarnos el pasado de su familia. Pero hay un par de páginas que corresponden a las anotaciones de junio de 2012 que me parecen claves para entender el planteamiento de la historia. En un momento determinado de la historia Arnau, caminando por el barrio se va encontrando vecinos, supongo que es una elipsis temporal que recoge diferentes encuentros, en los que cada uno de estos le comenta que el padre se merece todo lo que le pasa, que frecuenta los bares, que se portó muy mal con su madre, etc. Esas dos páginas plantean cierta postura del autor a la hora de exponernos su situación personal. En ese sentido el título en si no está pensado para emitir un juicio sobre el padre, sino que lo que se pone de manifiesto en todo momento es la dinámica relacional de la familia, sus actos y sus actitudes frente a situaciones complicadas.

Para ello en el dibujo Arnau Sanz utiliza los colores de manera no convencional, explotan en su desnudez la crudeza de la historia. De manera que si en el aspecto gráfico se plasma los aspectos más desagradables de la historia, en el textual se explora la vertiente afectiva. Aunque en el planteamiento es fundamental el rechazo de la fábula moralista, en la cual nos enseña que en la que mal empieza mal acaba, sino que pone en juego otros valores, por ejemplo: el de la reconstrucción afectiva y el perdón.

A lo largo del relato se produce una reconstrucción de las relaciones entre Albert y sus padres, y también con Arnau. El hecho de que Arnau tome las riendas de la familia, administre los gastos; supone un relevo generacional de la responsabilidad, del tener que atender a aquellos que le han cuidado. Pero sobre todo es una gran narrativa del perdón, no explicita sino implícita, en ningún momento hay una redención en la que el hijo perdone al padre y en la que todo se arregla, se trata de un proceso escalonado en el cual se funden las emociones de todos los personajes.

En definitiva, un relato emocionante, con un dibujo interesante, que nos hace repensar el valor de las relaciones familiares, en el que busca expresarse y explicar todo lo que le rodea de forma muy valiente sin buscar la lástima, simplemente hablando de si mismo, sin más.

                                                                                                                       @Mr_Miquelpg