El cómic de Kick-Ass, escrito por Mark
Millar y dibujado por John Romita Jr.,
llegó a España gracias a Panini Comic poco tiempo antes del estreno de la
adaptación al cine del mismo, es por este motivo que muchos de sus lectores lo
son a posteriori del film, como suele ocurrir con muchos otros productos
similares donde el empujón de ventas está directamente vinculado con el estreno
en salas de cine, debate que puede investigarse y que daría para hacer una
reseña exclusiva sobre el mercado del cómic en España (un tanto tardío) y su relación con algunos grandes éxitos
comerciales cinematográficos.
Centrándonos en la película dirigida
por Matthew Vaughn, es casi imposible no mencionar las comparaciones y
paralelismo que se pueden encontrar a lo largo de todo el metraje entre los superhéroes
"reales" y aquellos que pertenecen y son referencia de nuestra
cultura más popular, es aquí donde la obra
adquiere su mayor riqueza, tanto visual como en el propio guión, ya que al
mismo tiempo puede ser concebida como una parodia del universo de los superhéroes
y un homenaje a los mismos. Sus quince primeros minutos son clave para ponernos
en situación, un adolescente (Dave Lizewski), neoyorquino para más inri, que se
plantea la posibilidad de ser un superhéroe, nada de héroes a secas, pero con
el inconveniente de que no posee ningún superpoder, por no tener no tiene ni
habilidades reseñables, solo la de pasar desapercibido entre las chicas, que se
compra un traje y decide echarse a la calle con sus buenas acciones pero cero
técnica. Las referencias a Spiderman son evidentes.
Para completar el lote: un padre y una
hija con un asunto por resolver y entrenados para cometer tal fin, como ocurre
en la mayoría de casos, siempre relacionado
con la muerte de un ser querido. Lo inesperado es que ese padre (Big Daddy,
chiste fácil donde los haya a imagen de Batman) sea interpretado por un Nicolas
Cage correcto aunque no brillante. Por su parte, la hija, Hit-Girl, es la gran
sorpresa de la película ya que mantiene el mismo cariz violento que en el cómic
y que en ocasiones ensombrece al resto de personajes. Hit-Girl se convirtió en
un personaje carismático que unía la ternura infantil con toda la rabia y mala
leche de una auténtica adulta descerebrada y sin remordimientos, tanto que
seguro que muchos de los espectadores, incluso en la propia película se trata
el tema, hayan tenido pensamientos obscenos con la pequeña Mindy.
Para que un superhéroe tenga sentido
siempre debe existir el villano al que enfrentarse, en este caso se trata de Frank
D'Amico, el jefe del crimen de la ciudad de Nueva York. Además de la aparición
estelar de su hijo, Red Mist, un chiste en sí mismo.
A grandes rasgos la película funciona
en todos los sentidos, la mezcla de humor y parodia junto a las escenas de pura
violencia y los alocados enfrentamientos hacen que el producto final adquiera
un significado propio y todo con un envoltorio estéticamente remarcable con numerosas
referencias visuales al mundo del cómic. Esperemos que la segunda entrega que se estrena a finales de agosto no decepcione.
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