Mostrando entradas con la etiqueta Número 26. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Número 26. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de noviembre de 2013

Spain is Pain #145: Lo naïve y lo precoz.


De vez en cuando surge el tema de que la industria del cómic está dejando de lado a los que deben ser los lectores del mañana, los niños de hoy, en pos del lector adulto que prefiere leer otro tipo de productos. Entrando en ese debate quiero pensar que lo que a nuestra generación, los nacidos en los sesenta, setenta y ochenta le ofrecían los cómics es lo mismo que lo que a la generación actual de niños les atraer del entretenimiento electrónico, en mi opinión se trata de algo generacional y de prioridades en el ocio; a los ojos de un infante un videojuego puede resultar mucho más atractivo de un cómic. En parte se trata de algo que tiene culpa el mercado, el consumo del lector de comics ha ido creciendo con él, en algunos casos no, y la venta se ha desplazada del quiosco a las librerías especializadas y las grandes superficies, por otro lado otro artefacto ha ocupado un lugar central en los quioscos las revistas de franquicias las cuales incluyen cómics.

A pesar de que la situación no acompaña y que el público infantil o no tiene opciones o no se las ofrecemos, surgen en ocasiones iniciativas que son dignas de elogio y al menos en este caso por lo hablado anteriormente dignas de hablar de ellas. Recientemente Edicions de Ponent ha publicado el recopilatorio de Los señores formas de Denis Roca, hasta ahí todo normal sino fuera porque Denis Roca tiene en la actualidad 8 años y lleva un par publicando las aventuras de esta creación propia. Resulta extraño que en un panorama tan desolador para el tebeo infantil surja un niño que sea capaz de utilizar el lenguaje del cómic de una manera más que competente para explicar sus historias.
Evidentemente lo narrado en estas páginas son historias sencillas tanto en el dibujo como en las tramas, pero en esa sencillez radica la brillantez de este cómic. En este se narran las aventuras de un grupo de seres definido por su forma y su color que viven aventuras que consisten en resolver pequeños problemas y tramas. Lo más sorprendente, a parte de la precocidad de Denis, es la demostración que lo naïve no está reñido con la inteligencia a la hora de exponer las tramas y hacer aparecer nuevos personajes; porque si en principio puede parecer una idea que se agote rápido, realmente no es así cada historia plantea un escenario diferente que da pie a la aparición de nuevos personajes. En ese sentido la historia brilla por hacer realmente atractiva esta historia que tendría muy buena salida en otros formatos destinados a otros medios.

En fin el debate sobre si el cómic sigue siendo un soporte cultural atractivo para los niños seguirá abierto, pero lo que sigue sorprendiendo es que a pesar de la carencia de títulos destinados al público infantil sigan surgiendo chavales con interés por el medio gráfico. Los señores formas es un libro muy recomendable, que como mínimo saciará nuestra curiosidad de cómo es un cómic hecho por niños, más que nada por ver como entienden ellos él medio, y refrescará nuestras retinas con historias puras, sin aderezos, con pocos giros argumentales, y sin elementos catárticos, que transmiten solo en que consiste el placer de narrar. Todo ello nos permitirá recuperar el placer de leer un tebeo por leerlo sin tener que hacer conexiones con otros textos ni tener que conocer toda la trayectoria del autor. Pues eso, a leer la comics se ha dicho.

                                                                                                                       @Mr_Miquelpg

miércoles, 30 de octubre de 2013

BITÑETAS #0: #DEADPOOL (#Marvel) NUEVA SECCIÓN DE VIDEOJUEGOS


Nueva sección de videojuegos que nos trae el amigo Mr. Takeru que, si todo sale bien, será quincenal, pero nos traerá reseñas, crítica y recomendaciones de videojuegos relacionados de alguna manera con cómics. Y para inaugurar la sección, el mercenario más bocazas de la Casa de las Ideas:

DEADPOOL
El videojuego

Por Mr. Takeru

Buenos días/tardes/noches a todos. Nombre en clave MrTakeru, y si se me permite, a partir de ahora me encargare de hacer reseñas de videojuegos para Laraña de Sevilla. Cuando este con el puesto fijo, ya me presentare debidamente. Me han dicho que, sobre todo, me centre en videojuegos relacionados con el comic, pero estoy abierto a comentar cualquier videojuego que me propongáis. Si mi bolsillo me lo permite lo probare personalmente, y si no tirare de Youtube y otras fuentes. Si algún lector generoso se anima, acepto regalos de juegos para poder probarlos y dar un comentario personal.



En esta ocasión, y para empezar, vengo a hablar de un[s]a película interactiva [/s]juego, Deadpool: The videogame. La historia comienza en el piso de Deadpool, con nuestro carismático héroe tranquilamente viendo la televisión, siendo interrumpido por un mensajero que le trae el guión de su juego. Tras hacerle un par de cambios, empieza la aventura per se, con el objetivo de eliminar a un mafioso (como buen mercenario mal de la azotea).

Empecemos el análisis por el apartado gráfico. Los entornos están cuidados de una forma genial, los efectos de luces son de una calidad excelente, y ante todo, a pesar al nivel de detalle el juego no provoca ralentizaciones debido a demasiado requerimiento de potencia: ya puede haber 50 enemigos disparándote que corre que da gusto.

En cuanto la banda sonora, efectos de sonido y similares, predomina el dubstep, Deadpool diciendo tonterías y sonidos de cosas raras, todo perfectamente subtitulado al español, y con las voces en ingles, detalle que personalmente me parece extremadamente acertado (admito que soy enemigo acérrimo de los doblajes por no tener muy buenas experiencias con ellos). Las voces son muy acertadas, y dan a cada personaje la personalidad que tienen y necesitan en cada momento, la música acompaña la acción de una forma genial, así que no os asustéis enemigos del dubstep, aquí pega, y mucho.

Hablemos del guion. Si alguna vez he llorado con un mando en las manos, ha sido esta. La sensación de tener que pausar el juego para reírte con la gran cantidad de bromas, clichés, tonterías... Es algo que no tiene precio (bueno, en este caso son 55 euracos, pero de eso hablamos más tarde) No soy especialmente aficionado a leer comic, pero empezare a beberme todo lo que encuentre de Deadpool después de esta experiencia en mi vida, completamente hilarante. Un guion narrado por Deadpool, en el que predomina el humor ante todo, una historia algo corta, escueta y quizás demasiado simple que queda en segundo plano, pero que para lo que se la quiere (disfrutad del trabalenguas) funciona de maravilla.

La jugabilidad... Bueno... Esto es por lo que he procurado no usar la palabra juego/videojuego más de lo necesario hasta ahora. Es un plataformas de acción estilo hack'n slash (si esta delante y se mueve, mátalo, creo que hay dos excepciones a esta regla en todo el juego) basado en un sistema de mejoras por puntos, que se consiguen haciendo combos de golpes largos. Para comprar armas nuevas usas puntos, para mejorar cada arma necesita ser usada para tener acceso mejoras que también se compran usando puntos, y las mejoras de Deadpool en si mismo también se compran con puntos.

Hasta ahí, todo perfecto, pero el problema viene al analizar que los precios están escalados de una forma sin sentido alguno, no hay necesidad de desbloquear más armas que las principales (y, a excepción de un par de armas, no hay nada que merezca realmente la pena desbloquear) y solo tienes una mejora de vida en todo el juego, por lo que si te pegan, tienes que dedicarte a huir para que se active la regeneración Deadpoolniana. El mismo botón se utiliza para esquivar y contraatacar, por lo que eso provoca que en medio de masa de enemigos disparándote contraataques a uno y los demás te fusilen mientras tanto. El blanco automático de las armas a distancia se pierde a nada que te muevas, por lo que hay que apuntar a la antigua usanza, con stick en dedo y a correr.

La duración del juego no es nada del otro mundo, aunque tiene un modo multijugador del que no hablare porque no he probado ni creo que haga en un futuro próximo. El juego te da para una semana de diversión muy concentrada y poco más. La dificultad es bastante asequible, aunque por problemas de jugabilidad, puede que puntos muy concretos se hagan difíciles por encontrarte en medio de un tiroteo de fuego ligero que no puedes evitar o que haya un enemigo tirándote al vacio justo en el borde de la plataforma a la que tienes que ir.

En resumen, y bajo mi punto de vista, merecerá muchísimo la pena a jugadores casuales, fans de Deadpool, y cualquiera que quiera echarse una carcajada fácil. Sin embargo, y sintiéndolo mucho, a menos que el multijugador sea el súmmum de las obras maestras, 55€ es un precio demasiado elevado para unas risas que duran una semana. Definitivamente, debería haber sido una película interactiva.


Nombre: Masacre, el videojuego.
Otros: Deadpool, the videogame.
Voces: Ingles (VO)
Subtítulos: Español
Consolas: PC, PS3 y Xbox 360
Género: Acción, Plataformas, Hack'n Slash
Valoración:
Gráficos: 8
Sonido: 7,5
Guión: 9,5
Jugabilidad: 6,5
Multijugador: -

NdA: Espero que os haya gustado la reseña, es la primera vez que escribo para algo así y no tengo mucha idea de cómo hacerlo, así que estoy abierto siempre a críticas, sugerencias y cualquier cosa que me queráis mandar, os dejo un correo de contacto provisional: warrioroflightff@gmail.com 

domingo, 27 de octubre de 2013

MOVIES' RECKONING #2: #TheAmazingSpiderman2

THE AMAZING UNNECESSARY REBOOT
El nuevo Spider-Man y su próxima secuela





Las andanzas del hombre araña narradas por Sam Raimi en su trilogía fílmica jamás convencieron del todo a servidor, aunque la verdad sea dicha: las dos primeras entregas cumplen en gran parte los requisitos de una película de superhéroes aceptable. La tercera, sin embargo, resultó ser un dilatadísimo "drama romántico" bastante cutre en muchos aspectos (como algunas líneas de guión pronunciadas por Venom o la escena donde Peter Parker baila malvadamente por las calles de Nueva York), pero esto no está en el orden del día. El verdadero asunto a tratar es The Amazing Spider-Man, reinicio dirigido por el señor Marc Webb.

Cuando supe que iban a realizar el reboot en serio no le di demasiada importancia, a pesar de que no veía a Andrew Garfield metido en el traje del arácnido superhéroe marvelita. Respecto a este tema tan solo pensé una palabra que hasta hoy ha seguido en mi mente: innecesario. He de decir que cuando vi el trailer me quedé de piedra. Me esperaba mucho menos. Pintaba bien, así que me permití el lujo de albergar ciertas esperanzas hacia el reinicio de Webb. Meses después la estrenaron. Un sector de la opinión se deshacía en elogios hacia el reinicio, mientras que otro echaba bilis al más ligero atisbo de oír que el Spider-Man de Webb y Garfield era mejor que el de Raimi y Tobey Maguire. La diferencia de opiniones respecto a una película concreta desarrolla en mí unas ganas terribles de visionarla para averiguar la verdad, así que pasados unos meses la vi en DVD-Rip de forma no muy legal. Sufrí una decepción bastante notable, y el adjetivo innecesario volvió instantáneamente a mi cabeza.

No estoy diciendo que The Amazing Spider-Man sea una peli de superhéroes de la deleznable talla de Daredevil o Batman y Robin. Lo que pasa es que, partiendo de ser un reinicio de un personaje del que ya se ha terminado una trilogía hace menos de una década, es muy, muy mediocre (¿por qué me sorprende?). Las películas de Raimi (sí, incluso la tercera) tenían cierta profundidad y personajes que más o menos evolucionaban a medida que la trama avanzaba. La profundidad de The Amazing Spider-Man es equiparable a la de una hoja de papel. Solo hay que fijarse en los personajes y en su mediocre construcción para reparar en ello.

En primer lugar, Peter Parker no parece el empollón poco atractivo en muchos sentidos que aparece en las viñetas del cómic y en su primer debut cinematográfico. Me dio la sensación de que el atractivo Andrew Garfield era marginado por sus iguales por el mero hecho de llevar gafas (¡si hasta monta en skate por los pasillos!). Luego tenemos a Gwen Stacy, que a pesar de que (como es habitual) Emma Stone nos ofrezca una genial interpretación, su personaje no convence. Oscila entre la madurez y la inteligencia a una estupidez sin igual. El tío Ben ya no es el venerable anciano que nos robó el corazón en la primera película. Pretende ser el tío Ben sin ser el tío Ben del 2002, que mantenía toda la esencia del personaje; por lo que se convierte en una especie de contradicción. Solo hay que ver que se pasa media hora para decir en otras palabras que un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Y el villano, Kurt Connors/El Lagarto, deja mucho que desear, aunque al menos (a mi parecer) no es peor que el Eddie Brock/Venom de Raimi.

Visto esto no voy a enrollarme explicando los motivos por los que la trama de este filme es simplona, mediocre y previsible. Los únicos puntos en los que estoy a favor son el mismo Spider-Man, que en las escenas de acción es visualmente más atractivo y fiel; y el genial cameo de Stan Lee. ¿Qué tenemos? Una película más bien mediocre, cuyo guión tiene más agujeros que un queso gruyere y que ha recaudado mucho dinero (unos 751.657.162 dólares, que no es precisamente calderilla) No logra convencer al público que no era fan del Spider-Man de Raimi ni es lo suficientemente buena como para considerarse necesaria o útil (como sería por ejemplo la resurrección de Batman a partir de Batman Begins).

Y ahora viene la guinda del pastel. Vista la recaudación, Sony Pictures empezó a frotarse las manos y a planear secuelas del nuevo hombre araña. En 2014 veremos en nuestros cines The Amazing Spider-Man 2, hecho que hace que me plantee la siguiente cuestión: ¿qué hay de nuevo que nos puedan enseñar? Pues por lo visto un Electro interpretado por Jaime Foxx (al que ya llaman Django Electrocutado) y un Rhino al que dará vida el genial Paul Giamatti. Eso sí, su traje de rinoceronte será una armadura de alta tecnología (o eso parece en las imágenes del rodaje). ¿Y ya está?, os preguntaréis. Pues no, también habrá un Harry Osborn que obviamente no será James Franco. Y ahora sí, ya está.

¿Adónde pretendo llegar con esta retahíla de críticas? Pues a, una vez más, subrayar la falta de escrúpulos de los grandes estudios cinematográficos, en este caso Sony Pictures con Marvel. The Amazing Spider-Man no es un reinicio suicida como el que aparentemente es el Batman de Man of Steel 2. No harían una secuela si la jugada no les hubiera salido bien. El problema es que, a mi parecer, esto no contribuye al cine ni al espectador. Es cierto que consumimos montones de secuelas de superhéroes, pero mediocres o no nos muestran otras facetas de los protagonistas y más novedades que resultan amenas, incluso de gran calidad. The Amazing Spider-Man es el reinicio de las trilogía de Sam Raimi. ¿Suena mal? Pues The Amazing Spider-Man 2 es la secuela del reinicio de la trilogía de Sam Raimi. Y quieren hacer otras dos películas del Andrew Garfield arácnido. Poca novedad que mostrar, pero mucho dinero a recaudar.


Sí, estoy hablando de películas que aún no se han estrenado y podría estar completamente equivocado, pero me baso en lo que Marc Webb nos dio a ver hace algo más de un año. No estoy diciendo que esto sea una catástrofe cinematográfica, porque podría ser peor. Este Spider-Man aún tiene algo de calidad. Solo digo que este es uno de los asuntos por los que el cine de superhéroes pierde mucho: la sobreexplotación. ¿Caerán las adaptaciones cinematográficas de cómics en una decadencia similar a la que cayó el cine de terror, asesinado por la sobreexplotación? Esperemos que no, pero The Amazing Spider-Man es un claro ejemplo de este fatídico hecho. Solo habrá que ver qué rumbo tomarán sus secuelas. 

sábado, 26 de octubre de 2013

Spain is pain #144: Attention, à la droite l'oralité secondaire.


Lars Ole Saurberg nos muestra en un pequeño esquema al que llama El paréntesis Gutenberg como hemos llegado a una segunda oralidad a través de la tecnología en lo que ha denominado como el periodo postparentético (el periodo preparentético va desde las primeras manifestaciones artísticas y culturales de la humanidad hasta la llegada de la imprenta a occidente, y El paréntesis Gutenberg abarca desde el 1500 al 2000). Este teórico, y los que apoyan sus tesis hablan de un fin de la cultura del libro tal y como la conocemos, no del libro en sí mismo, esto se debe a que con la llegada de las nuevas tecnologías, que dan pie a esa segunda oralidad, el lector/espectador/usuario puede, y podríamos decir que tiene la obligación, de intervenir obras originales creadas por autores reconocibles. Dicho de otra forma desde hace una década estamos viendo técnicas como el sampleo, el remixado, el préstamo, el rediseño, la apropiación o la recontextualización; no son prácticas de carácter elitista llevadas a cabo por otros artistas que buscan hacer críticas y lecturas de carácter críptico.

Eso no supone en ningún caso una vulgarización del arte sino una inmersión indiscriminada en la cultura de la imagen sin ningún tipo de filtro. Una imagen tiene el mismo valor que otra y el valor icónico de una imagen actual puede ser superior a la de una obra clásica de la pintura (sino véase la importancia del meme en la cultura digital). Eso es lo que creo que les sucede a los dos personajes protagonistas de White Cube (Fulgencio Pimentel/Entrecomics Comics, 2013) de Brecht Vandenbrocke una especie de Dupond et Dupont de la imagen que no del arte, aunque podemos hacer una lectura de esta obra como una crítica al mundo del arte contemporáneo, la mercantilización y la sublimación de cualquier tipo de actividad periférica al arte como tal.

En mi opinión se trata de una obra más compleja que esa simple crítica, el gag cómico de una o dos páginas disfraza una lectura que nos habla de la compleja relación que mantenemos con el arte, tanto el clásico como el contemporáneo. Por un lado está el respeto y la admiración de la obra, por otro el irrefrenable impulso de intervenir sobre esta. Si bien la gran mayoría de los mortales nos debemos limitar a hacerlo mediante cualquier programa de retoque de imagen, nuestros Dupond et Dupont particulares llevan su expresión artística hasta las últimas consecuencias, no pueden evitar llevar a cabo cualquiera de las prácticas mencionadas anteriormente desde el rediseño con el David de Miguel Ángel, la recontextualización cuando le compran una obra a una autora para dejarla al lado de un contenedor de la basura o el préstamo de La danza de Matisse abordad por los dos protagonistas.

Se trata pues de una obra rica que hace de nexo de unión de dos épocas muy diferentes: la de la autoría y la de la poliautoría. Entendida esta segunda como una participación global en la que el espectador cierra la obra, no a nivel intelectual tal y como Eco enunciaba sino interviniendo directamente sobre esta. Es decir, este título pone de manifiesto distintas concepciones a la hora de entender y disfrutar el arte; aunque se necesita de cierto nivel de compresión no solo del arte clásico y contemporáneo, sino también de ese humor cabrón y subterráneo que tiene en internet su base de operaciones y que muchas veces no es entendido ni como una forma de cultura.

Los guiños de Vandenbroucke con las obras y los artistas son brillantes, sin embargo, hay dos que me parecen que están por encima del resto, el que hacen a Matta Clark, que acaba con uno de los personajes rompiendo la página y por otro la banalización de la performance La artista está presente de Marina Abramovic. En definitiva una obra disfrutable al 100% que se puede leer tranquilamente en un periodo largo de tiempo o hacer relecturas cada cierto tiempo, a lo que hay que sumarle la bellísima y cuidadísima edición llevada a cabo por Fulgencio Pimentel y Entrecomics Comics, y es que cuando se juntan esas dos editoriales…. 

                                                                                                                       @Mr_Miquelpg

jueves, 24 de octubre de 2013

El sótano del primo Barto: El fin del mundo que no termina de llegar


El apocalipsis es una obsesión contínua de nuestro tiempo, hasta el punto de que parece no ya que temamos la llegada del fin de los días, sino que lo esperamos con una ansiedad más propia de un fan adolescente. Cada vez que se acerca una fecha más o menos señalada en el calendario como una posibilidad de que todo se vaya al traste, ya sea el fin del segundo milenio, que mezclaba la simbología cristiana con un caos tecnológico; o el más reciente apocalipsis maya, con diciembre del 2012 bien marcado en el calendario; la sociedad parece contener la respiración, cruzando los dedos y susurrando para sí, ésta vez si es la buena. Pero como es lógico, pasa un día más y el mundo sigue igual de asquerosamente moribundo, pachucho para algunos y con los dos pies en la tumba para otros. Porque para tristeza de los milenaristas o survalistas, el mundo no deja de degradarse a un ritmo constante, superando los grandes terrores que marca la moda, desde la posible glaciación mundial de los años setenta del siglo pasado hasta el agujero en la capa de ozono de los noventa o los actuales alimentos transgénicos. Simplemente estamos esperando el próximo bombazo, the new big thing que dicen los americanos. Pero ninguna predicción se cumple, así que todos nos ponemos un poquito triste sin prestar atención a dramas como la deforestación global, las guerras tercemundistas o el auge de las enfermedades causadas por la contamiación, ya que son cosas como que menos espectaculares, a las que no se puede sobrevivir con un rifle de asalto o un sótano lleno de latas.

Más o menos es este sentimiento el que encontramos en el cómic El fin del mundo de Mortimer, con un protagonista obsesionado con dos mundos de fantasía, su pasado recreado y un apocalipsis que no termina de llegar, dos planos tan aparentemente aburridos y anodinos que no tiene más remedio que inventarse un presente lleno de los seres más extraños con tal de no cumplir la única tarea que se ha encomendado, escribir sus memorias. Lucas, el actor principal de El fin del mundo, es un hombre obsesionado con el fin del presente de la forma más dramática posible, imaginando un final de los días donde se mezclan todas las referencias posibles, desde el Apocalipsis de San Juan hasta las lluvias de meteoritos o las invasiones alienígenas. Como es lógico, ante este panorama Lucas no puede más que dejar registradas sus memorias, aunque tras el fin de los tiempos no quede nadie para leerlas, aunque su preocupación llega a tal punto que opta por redactarlas en una vieja máquina de escribir, no vaya a ser que un pulso electromagnético del apocalipsis le borre la memoria del ordenador.

Este podría ser el argumento más simple del cómic de Mortimer, pero como sucede en las buenas obras, es lo de menos, lo importante es como Lucas a pesar de ser un obseso con el fin del mundo mantiene todos los defectos de la sociedad actual, como las necesidades de notoriedad o la vagancia extrema. En este sentido tenemos como personaje contrapuesto a Lupe, la novia de Lucas, una mujer con los pies en el suelo que no parece estar demasiado preocupada con el fin del mundo, limitándose a darle la razón a su novio lo justo para que no moleste sin sentirse insultado. Pero para que no se quede en un juego de dos, por El fin del mundo circulan más personajes, de lo más variado y empeñados en ayudar a Lucas en la redacción de su autobiografía, entre los que encontramos a Dios, la Muerte, un alien o incluso el propio Satanás, que se muestra como realmente es. Como lectores podemos dudar sobre si lo que acontece a Lucas es una alucinación de su mente que se inventa a todos esos personajes, para tener una excusa para no redactar sus memorias; o si realmente todo sucede de forma literal como vemos en el cómic. En el fondo poco importa, porque Mortimer construye una historia del día a día ambientada en los últimos días, en la que ante el propio fin de la existencia una persona se preocupa más por el mismo y un pasado anodino que por ayudarse a si mismo o prestar una mano a los demás. Un mensaje triste y desolador, pero que al menos está presentado con un humor tan blanco y fino como apocalíptico.


@bartofg

miércoles, 23 de octubre de 2013

Sesión Numerada #29 Camino a la perdición (2002). El largo camino de la venganza.


Con la llegada del otoño y un clima un tanto desapacible, oscuro y melancólico que mejor que visionar y leer Camino a la perdición. Este cómic fue reeditado recientemente por la editorial Panini dentro de su colección Panini Noir, como ya ocurriera con Una historia de violencia (John Wagner y Vince Locke) de la que ya hemos hablado con anterioridad en esta sección. Camino a la perdición es una obra imprescindible para aquellos que disfruten con los cómic de serie negra, Max Allan Collins y Richard Piers Rayner como cabezas más visibles hacen un estupendo trabajo reflejando la época de la Gran Depresión en Estados Unidos y las disputas entre gánster; donde el honor y la familia son claves para comprender el contexto histórico.

Como en toda adaptación, las diferencias son significativas en cuanto a la obra original, pero no dejan de ser un complemento para la misma historia que, en ambos casos, se centran en la relación que se establece entre un padre y su hijo, cuyas vidas, ya de por sí, están destinadas a permanecer unidas.



Sam Mendes ha sabido darle a esta obra todos los alicientes para convertirla en una pieza magistral donde la fotografía, la composición, los movimientos de cámara y la narrativa destilan cine negro a raudales, es una de esas cintas que gustan a los sentidos, casi un poema visual; con un tempo pausado pero continuo y unos diálogos justos y precisos que ayudan a centrarnos aún más en el preciosismo del conjunto con numerables escenas de esas que formarán parte de la historia del cine. La banda sonora de Thomas Newman adquiere un papel relevante y llena los enormes silencios que se establecen entre padre, Michael Sullivan, e hijo, Michael Sullivan Jr. a la vez que complementa la atmósfera angustiosa y oscura del film.




Las interpretaciones no son menos dentro de la película con un Tom Hanks a la altura del mismísimo Paul Newman, la otra relación paterno-filial entre el amor y la venganza, a la que se le suma el hijo bastardo Daniel Craig y el personaje del asesino a sueldo de  Jude Law, éste no aparece en el cómic pero no por ello deja de ser peculiar e interesante e introduce una variante de la fotografía post morten vía asesinato por entramado del ajuste de cuentas entre gánsters. Por poner alguna objeción al film, posiblemente el final se presenta predecible pero al estar rodado de una forma tan sublime y hermosa y con un mensaje tan claro, en última instancia, el conjunto pesa más que los pequeños defectos.


martes, 22 de octubre de 2013

MARJANE SATRAPI: FEMINISMO Y CRÍTICA SOCIAL

 En el tema de las biografías y autobiografías que en los últimos años han ocupado la escena del cómic internacional, muchas veces con la etiqueta de "Novela Gráfica", es la obra cumbre de Marjane Satrapi PERSEPOLIS la que nos viene a interesar en esta ocasión. Su obra nos enseña una doble vertiente temática tanto del momento histórico de la revolución iraní vivido desde niñez, como esa reivindicación del feminismo con la vuelta atrás que provoca la represión islámica que sufren las mujeres en el país. Nos muestra el drama vivido por iraníes, propio de una guerra en la imposición del islamismo como única religión. en el tema de las biografías y autobiografías que en los últimos años han ocupado la escena del cómic internacional (muchas veces con al etiqueta de "Novela Gráfica") es la obra cumbre de Marjane Satrapi PERSEPOLIS
 
La historietista iraní licenciada en Bellas Artes y nombrada Doctora Honoris Causa por la Katholieke Universiteit Leuven y la Université catholique de Louvain en Bélgica, Marjanne Satrapi nos presenta su historia y la de su país mediante su novela gráfica Persépolis, varias veces premiada, en la que podemos destacar “Mejor guión” y “Mejor autor revelación” en el Festival de la BD de Angoulême durante los años 2002 y 2001, respectivamente,  y que vio la luz con su primer tomo en 2000 a través de la editorial L'Association, en la colección Ciboulette, constando finalmente la obra de cuatro tomos, recogidos en España en una edición integral.

En el primer  volumen, Satrapi se nos presenta a sí misma con diez años, una niña de clase social alta criada con ideas cercanas al occidentalismo por unos padres progresistas y descendientes de la dinastía Sha, cuyo país sufre los cambios de la revolución iraní y el derrocamiento del gobierno del Sha y dando lugar al principio de la revolución. Se ve entonces obligada a llevar velo y a asistir a colegios donde los infantes son separados según su sexo. Debido a todo esto deja sus ilusiones religiosas (soñaba con ser profeta desde muy pequeña) y de hablar con Dios (al que trataba como si fuera un amigo).

Entre 1980 y 1984 se desarrolla el segundo volumen. La guerra ya ha estallado en el país: Estados Unidos rompe las relaciones, se adoctrina a los niños para que sean kamikazes con juguetes y baratijas como "la llave del cielo" (que les promete abrir unas puertas tras la que se esconde su recompensa de decenas de vírgenes); la guardia revolucionaria es la ley en las calles y el contrabando está al orden del día.

El exilio y la inmigración es el tema del tercer volumen. "Marji" nos cuenta su adolescencia en Viena, lugar donde sus padres la mandan para que salga de la represión de  su país y tenga una educación más occidental en Europa, pero los problemas idiomáticos, el no sentirse integrada debido a su condición de extrajera, los prejuicios, la cultura de “contracultura” y sus primeras vivencias adolescentes de la edad... no se lo pondrán nada fácil.

En el cuarto volumen nos cuenta cómo decide volver a casa encontrándose con que la guerra ya ha terminado, pero el régimen de represión sigue reinando en el país, con mayor y férreo control si cabe. Sintiéndose feliz al principio por su regreso a la familiaridad de su tierra, esa sensación de recuperada nostalgia cambia al experimentar la sensación de ser una inmigrante en su propio país tras las críticas de sus vivencias en Europa contadas a sus amigos, y cayendo en una depresión. Para salir de ella, decide hacer la carrera de Bellas Artes en Irán y, es en la facultad donde conoce al que se convertirá en su marido, un "matrimonio forzoso" ya que las parejas no podían ir juntas por la calle si no estaban casadas bajo multa y arresto. Del mismo se divorciará poco tiempo después, decidiendo su regreso a Europa y estableciendo su estancia indefinidamente aunque eligiendo esta vez un destino distinto: París.
 
 

Análisis de la obra y repercusión:

La obra Persépolis comienza con un prólogo realizado por otro dibujante un historietista de gran éxito cómic y amigo de la autora, David B (Epiléptico), que incluye una breve introducción histórica sobre la política de Irán para situar al lector en el contexto en el que la historia se desarrolla. Satrapi nos cuenta en esta obra autobiográfica tanto los hechos políticos que acontecieron en el país en durante los años que vivió en Irán, como los sociales, todo ello mezclado con gran maestría con sus vivencias personales. Presentándonos su visión del mundo, siendo en los primeros capítulos una Marjane niña de unos diez años, que crece hasta hacerse adulta ya al final de la obra. Aunque hay que destacar que su adolescencia en Europa quizás no esté completa, pues nos la narra un poco edulcorada y obviando muchos hechos ya que no quiere  molestar ni avergonzar a sus padres a los cuales nunca les contó aquella etapa, según dice ella misma en el libro y ha afirmado en algunas entrevistas. Paralelamente al desarrollo de la mentalidad  de la protagonista/narradora vemos cómo su país pasa de una monarquía a una revolución que se resuelve en una república religiosa que termina  siendo un gobierno político islámico/religioso radical. Marjane no puede resistir la represión (sobre todo hacia las mujeres) que conlleva vivir en su país con el gobierno que se instaura y decide abandonar finalmente su país del cual tiene actualmente prohibida la entrada tras la publicación de Persépolis, editada ya en varios países y traducida a diversos idiomas.

Pero en lo que nos centraremos para analizar esta obra es en  los temas que conciernen a las mujeres de Irán, en cómo concibe Marjane desde distintos puntos de vista, según el momento o la edad, la situación de la mujeres en su país, y cómo lo vive ella misma en primera persona.

El pañuelo: Tras el cambio de gobierno en Irán, a las mujeres se las obliga a cubrirse el pelo bajo pena de prisión, con el pretexto de que el cabello puede excitar sexualmente a los hombres, y como excusa para evitar posibles violaciones. Marjane nos presenta dos opciones según la ideología de cada mujer: la integrista (que no solo cubre su cabello, sino que cubre todo su cuerpo con una vestimenta de pies a cabeza que solo deja al descubierto su cara) y la moderna (que permite dejar al descubierto algunos mechones y, aunque también está cubierta de pies a cabeza, se usa ropa más "normal" con la que aún se  pueden distinguir algunas formas de mujer). Hay que aclarar que a esta forma de vestir se le llama Hiyab, que es una norma de vestimenta islámica que obliga a la mujeres a cubrir la mayor parte de su cuerpo (también se llama velo islámico); en el régimen del Sha estaba prohibida esta práctica en público. Para vigilar que las mujeres cumplían estas normas de vestimentas se formó un grupo de mujeres llamadas "guardianas de la revolución" que arrestan a otras mujeres que no llevaran un aspecto ortodoxo en su vestir, y que se dedican a llevar por el buen camino a la mujer, explicándoles cuáles son los deberes propios de la buena musulmana. Satrapi nos representa las protestas de la mujeres iraníes en contra de esta imposición y de la pérdida, cada vez más acentuada, de sus derechos.

Rezo por las victimas:  Satrapi nos ilustra y narra en primera persona como las niñas (ella misma también sale representada) son obligadas en el colegio hasta dos veces al día a llorar por las víctimas de la guerra (evidentemente, hombres, que son en su gran mayoría jóvenes y presuponemos que, debido a sus edades, vírgenes). Marjane nos cuenta en sus viñetas que, según la tradición chiíta, "se pone una cámara nupcial para los hombres muertos antes del matrimonio, para hacerles vivir simbólicamente la relación carnal antes de llegar al cielo". Son comunes las imágenes de los mártires, que están muy presente por todas partes: en la calle, en el periódico, en la televisión...
La dote: Marjane nos escenifica una conversación con sus padres en la que se nos cuenta que, según los actuales usos de su país, cuando una mujer se casa tiene derecho a que su marido le dé una dote. Si la joven muere, el marido debe devolver la dote a la familia. Explicado esto, Satrapi nos expone el siguiente problema: si una mujer es arrestada, según el delito puede llegar a ser castigada a ser ejecutada; pero si además se da la casualidad de que dicha chica es virgen (las mujeres vírgenes no pueden ser ejecutadas según la ley del país), ¿qué ocurre? Nos enteramos, al mismo tiempo dque Satrapi según le explican sus padres, que a la imputada la casan con un “guardián de la revolución” que la viola para desvirgarla, así las autoridades son libres para,  posteriormente ejecutarla. Para que quede constancia de todo esto, mandan a la familia una dote de quinientos tumanes (un equivalente a 5 euros hoy día), a modo de cínica compensación. Esto nos lleva a pensar lo poco que vale la virginidad y, sobretodo, la vida de una mujer para esta sociedad.


 

En su etapa en Europa, concretamente en Austria, encontramos alguna reflexiones de marcado corte feminista, o algunos temas referidos a esta etapa.

"Yo, Marji, como mujer" (p. 187): Marjane decide leer (recordando el libro preferido de su madre) una obra de Simone de Beauvoir (1908-1986; escritora, filósofa y feminista, de origen Francés. Es tan importante la labor de investigación sobre la mujer que en su honor existe el premio "Simone de Beauvoir por la libertad de la Mujeres"). La obra escogida por una Satrapi adolescente es El segundo sexo, una de los ejemplos  fundamentales del feminismo, en el que Beauvoir analiza el papel en la sociedad, el rol y la figura de la mujer, planteándose el cómo se conciben, qué situaciones viven o cómo se puede intentar la mejoría en sus vidas o que se amplíen sus libertades. Marjane, tras leer esta obra, sigue una de las pruebas que Simone plantea: “orinar de pie para cambiar la concepción del mundo”. El resultado no es el que esperaba y llega a la conclusión de que, aparte de que orinar sentada es más limpio y cómodo, "para una mujer iraní lo primero es ser libre e independiente,  antes de orinar como un hombre".

Armelle, la madre de su amiga Julie: esta culta y madura mujer da alguna pinceladas a la protagonista sobre la obra de Lacan (del que se cuenta que tenía una relación complicada con el feminismo y que heredó de Freud una supuesta posición falocéntrica en sus teorías psicoanalíticas en las que, entre otras, derrumba el mito de la concepción cultural de que la mujer es entregadora del gozo). También menciona la apertura del psicoanálisis al campo de la lingüística (mencionando algunas supuestas diferencias entre el hombre y la mujer como que no piensan igual, no funcionan igual, no escriben igual). No nos da mucha información sobre las explicaciones porque, según la joven Satrapi, la escuchaba por educación. Quizás no le interesaba el tema debido a su edad ya que suponemos que no era proclive a tener ese tipo de inquietudes en ese momento de su vida.

Otras obras

Marjane nos presenta en todas sus obras tanto la visión social y política de su país como las costumbres y las tradiciones de cara al público o de manera privada en los distintos hogares, resaltando siempre los más cercanos a ella, el suyo o el de sus familiares, y donde la mujer tiene en todo momento un papel indiscutiblemente protagónico.

Pollo con ciruelas. Satrapi ambienta esta obra en su Teherán natal basándose en la vida un familiar suyo y colocándolo como protagonista, el cual es músico y toca una especie de laúd llamado Tar, al que tiene gran apego. Nasser Ali Khan, que así es como se llama el protagonista, cae en una profunda depresión después de que su mujer le rompiera su instrumento, siendo consciente ésta del mal que le hacía. Por ello, Nasser se deja morir en la cama durante ocho días. Durante este tiempo recuerda principalmente los momentos desgraciados de su vida. El nombre de la obra viene del plato preferido de Nasser.

Bordados. Marjane nos enseña de qué hablan las mujeres en la intimidad, sin hombres cerca, de cómo es el papel de la mujer en la sociedad su país y de cómo la hipocresía está presente de puertas para adentro, rompiendo en muchos casos mitos que los occidentales tienen sobre una sociedad islámica. La obra está ambientada en la época que ella pasó en Irán tras su vuelta de Viena y antes de volver a marcharse. El lema de la obra es muy hermoso: “Mientras los hombres descansan, las mujeres airean su corazón”.

lunes, 14 de octubre de 2013

FANGS 01 (nuevo #webcomic)

Os presentamos hoy un nuevo webcomic que mezcla costumbrismo y sobrenatural, humor y melodrama actual, obra de dos nuevos fichajes de nuestra revista: el guionista y escritor Fran Villalba, y el dibujante e ilustrador Javier Cuevas. Su obra, FANGS, donde los colmillos, como podemos ver desde la primera entrega, estarán presentes. Y sin más, os dejamos con el debut de un vampiro un tanto peculiar, uno que, esperamos, se quede entre nosotros mucho tiempo:



domingo, 13 de octubre de 2013

Los cómics del Sensei: #LaImposiblePatrullaX / #UncannyXmen


La sección ofrecida por SENSEI COMICS vuelve esta semana a tierras marvelitas para traeros el regreso de la auténtica cabecera central de la franquicia mutante: La Imposible Patrulla-X (Uncanny X-Men), en cuyas páginas se amplía lo ya argumentado en La Nueva Patrulla-X, aunque si bien en aquella colección se miraba la revolución mutante a través de los jovenes ojos de la Patrulla-X original, en esta grapa se intenta dar voz al bando contrario: Cíclope, Emma Frost, Magik y Magneto; un equipo ya conocido (Extinción), cuyo objetivo es atraer cada nuevo mutante que encuentran a las filas de la revolución. 

Aún a riesgo de parecer omnipresente, Brian Michael Bendis vuelve a llevar la batuta en esta colección mutante, y consigue mantener el ritmo de manera envidiable en ambas colecciones, cada una con un tono bien distinto y un tratamiento diferenciado de cada grupo, aunque en ambos casos es bastante parecida a nivel de diálogos (marca de la casa Bendis). Obviando algunos puntos menores en el transcurso de los primeros cinco números de la colección a analizar, la historia avanza, hasta el momento, a buen paso.


Si en algo acierta la premisa inicial (una parte) de La Imposible Patrulla-X es en mostrar a los anteriormente cuasi-invencibles mutantes con sus poderes “rotos” tras haber tenido contacto con el Fénix, necesitando por tanto volver a aprender a usarlos. Este aspecto, además de aportar un plus de peligro ante nuevos enfrentamientos (notable, muy notable, el arco argumental sobre Magik), les acercará a la realidad de los “recién llegados” al grupo, entre ellos Eva Bell (una chica con poderes sobre el tiempo, la cual se revelará como una de los más poderosos fichajes) o Chris Muse (Triage, un chico con poderes curativos), quienes simplemente tendrán que adaptarse a la realidad que les ha golpeado en la cara.

Chris Bachalo (X-Men: Regénesis, Lobezno y los X-Men) demuestra encontrarse muy, muy agusto entre mutantes, y eso se ve reflejado en su arte; aunque de primeras pueda resultar caótico, en cuanto empieces a pasar páginas, no serás capaz de imaginar otro dibujo para esta serie (¡ni otros uniformes para estos mutantes!). Este hecho, podríais pensar, deja el trabajo de Frazer Irving (Seven Soldiers: Klarion the Witch Boy) en los números 15 y 16 en mal lugar, pero ocurre justo lo contrario: el argumento de tintes sobrenaturales le viene que ni pintado, así que un punto para el editor. 

Y otro punto más para Marvel.


LA IMPOSIBLE PATRULLA-X #13
(Uncanny X-Men Vol.3 #1-2)
Panini Cómics
48 págs.
3,25 €





LA IMPOSIBLE PATRULLA-X #14
Panini Cómics
24 págs.
1,95 €






LA IMPOSIBLE PATRULLA-X #15-17
Panini Cómics
48 págs.
3,25 €

MOVIES' RECKONING #1: #TheAvengers 2: #AgeOfUltron


QUÉ ESPERAR CUANDO ESTÁS ESPERANDO
AGE OF ULTRON

Expectativas ante uno de los estrenos más esperados


Hace poco se filtró en la red el trailer que Marvel Studios exhibió en la Comic-Con de este año. Vimos el casco de Iron Man sufriendo una serie de modificaciones mientras oíamos frases pronunciadas por los héroes en Los Vengadores, hasta que al final se acababa convirtiendo en la cabeza del archiconocido villano de Marvel que da título a su secuela: Ultron. Pelos como escarpias. Hype por las nubes. Y encima estamos a dos años del estreno de Avengers: Age of Ultron. ¿Qué podemos esperar de la mano de Marvel Studios y Joss Whedon?

La mayoría del público (en el que servidor se incluye) salió enormemente satisfecho y emocionada tras ver Los Vengadores hace un año y medio. Marvel nos había sorprendido a todos con una película enormemente entretenida, dinámica, divertida y de una calidad superior (en lo que respecta al argumento y al guión) de la que el estudio nos había acostumbrado. Poner a seis grandes héroes en un mismo filme sin caer en una banal sobredosis de acción hueca y dándoles a los personajes la profundidad e importancia que cada uno necesitan es, en mi opinión, un gran logro. Los Vengadores se convirtió en la tercera película más taquillera de la historia y encima cosechó buenas críticas por (casi) todas partes, así que Marvel está dispuesto a repetir la jugada. ¿Qué podemos esperar mientras esperamos ansiosos a Age of Ultron?

De momento estamos atentos a las piezas de este puzzle que van estrenándose. Pudimos regresar al genial universo cinematográfico que Marvel está creando con Iron Man 3. Unas cuantas referencias a lo ocurrido en Los Vengadores, un par de flashbacks traumáticos y una escena post-créditos divertida aunque algo decepcionante nos dejaron con ganas de más; por no hablar del incidente del Mandarín y el retorno a la mediocridad clásica de Marvel, asuntos que no están en el orden del día. Por otro lado aún quedan Thor: El Mundo Oscuro y Capitán América: El Soldado de Invierno. La segunda aventura en solitario del héroe asgardiano promete acción cósmica, destrucción a gran escala, elfos oscuros, Jane en apuros y más Loki. Confío en que puedan darnos algo más sorprendente que con su primera película... pero la pregunta es: ¿aumentará la expectación con Age of Ultron más que Iron Man 3? Hay que tener en cuenta que Thanos, el misterioso supervillano mostrado en la escena post-créditos de Los Vengadores, podría estar de algún modo implicado en esta película dado su argumento cósmico. A pesar de que con toda probabilidad no aparezca (o no participe directamente) en la trama de Age of Ultron, su presencia en El Mundo Oscuro podría ser algo a agradecer. De la secuela de Capitán América poco sabemos: Steve Rogers trabajará con la Viuda Negra y SHIELD contra los malos, con la aparición de The Falcon y el Soldado de Invierno. Y por último tenemos el reciente estreno de Agents of SHIELD, la serie de ABC que sigue a un grupo de agentes especializados en busca de constantes referencias a Los Vengadores. De momento lo único que influye en la trama de las películas es la misteriosa resurrección del agente Phil Coulson, cuyos interrogantes serán teóricamente respondidos en la serie.

Ahora toca hablar de los nuevos personajes, empezando por el villano: Ultron, un androide dispuesto a sembrar el caos y a terminar con los Vengadores. En los cómics originales Ultron fue creado por Hank Pym, también conocido como Ant-Man, cuyo filme independiente se está empezando a rodar y formará parte de la llamada fase 3 de Marvel Studios, de la que también pertenece la tercera película de Los Vengadores. Nos encontramos en la fase 2, y ya ha sido confirmado que Ant-Man no aparecerá en Age of Ultron. Teniendo en cuenta este hecho y que en el teaser trailer el casco de Iron Man se convertía en la cabeza de Ultron nos queda una cosa clara: Tony Stark tendrá algún tipo de implicación en la fatídica creación de Ultron. A pesar de que colgara la armadura en Iron Man 3 se podría afirmar que veremos a Stark vestido de hierro otra vez, luchando con lo que bien podría ser su propia creación rebelde o algo por el estilo. Una cosa podemos tener bien clara: Ultron es una máquina implacable y sin ningún tipo de sentimientos, por lo que los Vengadores deberán enfrentarse a un villano duro de pelar. ¿Sabrán adaptarlo correctamente a la gran pantalla? ¿Influirá negativamente la ausencia de Hank Pym en el personaje?

Por otro lado tenemos a dos vengadores nuevos: los hermanos Maximoff, apodados Mercurio y Bruja Escarlata. Mercurio es capaz de moverse a velocidades sobrehumanas de forma similar a la que lo hace Flash en el universo de DC Comics, mientras que la Bruja Escarlata puede alterar la probabilidad gracias a sus hechizos. Este par de piezas son mutantes: forman parte de la historia de los X-Men (y de hecho aparecerá otra versión de Mercurio en X-Men: Days of Future Past), cuyos derechos cinematográficos posee la Twentieth Century Fox. ¿Significa esto que los mutantes tendrán algún tipo de participación en el universo de Marvel y Paramount? Hay que tener en cuenta que los mutantes participan activamente en las historias de los cómics originales de Los Vengadores. ¿Y si cambian el origen de sus poderes para no introducir el complejo mundo de los mutantes en su universo cinematográfico? En mi opinión, creo que lo más probable es que no lo alteren, pero que tampoco indaguen demasiado en el tema de las mutaciones genéticas capaces de dotar de superpoderes; y si lo hacen, no veo prudente introducir el mundo de X-Men allí si no se enfoca de un modo distinto al de sus películas. ¿Qué función tendrán ambos personajes en la trama? ¿Serán capaces de aportar algo bueno a la historia y ganarse nuestro amor como lo hicieron los demás vengadores?

También nos preguntamos qué ocurrirá con los personajes originales. Eso es algo que solo Joss Whedon y la gente de Marvel saben, pero podemos esperar que el nuevo conflicto fuerce los acontecimientos de tal modo que los héroes más poderosos del mundo se vean ante una fuerza que podrían no ser capaces de detener. Las relaciones entre el equipo también podrían verse en peligro, dotando a sus miembros de una nueva dimensión más oscura. Hay algo que también reconcome las mentes de los fans: Ultron se cargó a algún vengador en los cómics. ¿Lo hará en la película? ¿Será Stark, cuyo actor ya está cansado de interpretar a Iron Man? No lo sabemos, todo esto son solo especulaciones, pero por desgracia tampoco me sorprendería. De lo que sí podemos estar seguros es que no habrá Loki (según datos revelados por Whedon), lo que reduce drásticamente la posibilidad de antagonistas alienígenas secundarios y de gritos de fangirls de Tom Hiddleston en las salas de cine.

Y ahora, la pregunta del millón: ¿será Marvel capaz de sorprendernos de nuevo o al menos de mantener el nivel? Las segundas partes nunca fueron buenas, dicen, pero yo y muchos otros le damos nuestra confianza a Joss Whedon, esperando que no nos presente una burda repetición de fórmulas sin nada nuevo que decir. Los Vengadores nos mostró que Marvel puede ofrecernos mucho más de lo que siempre nos ha ofrecido. Los que nos ilusionamos al ver que una película de su talla puede funcionar correctamente y salimos levitando de las salas de cine esperaremos con ansia a Age of Ultron. Tal vez nos llevemos una decepción, eso hay que tenerlo en cuenta, pero... ¿qué sentido tiene esperar sin optimismo?


miércoles, 9 de octubre de 2013

Sesión Numerada #28 Cuando el viento sopla (1986). "Though you may be afraid".



Allá por los noventa tuve la suerte de poder ver en televisión la película Cuando el viento sopla, por aquel entonces no llegué a comprender con exactitud el mensaje que transmitía el film, es más, pensaba que se trataba de un cortometraje, pero siempre quedó en mi memoria, grabado a fuego, la imagen de esos dos ancianos haciéndose un refugio y del colchón rojo.
Ahora, tantos años después, he decidido volver a visionar esta obra unido a la lectura de su original en formato cómic, admirando la grandeza del conjunto en estos tiempos de crisis.

Cuando el viento sopla es una obra original de Raymond Briggs que narra un inminente  ataque nuclear a Reino Unido por parte de la Unión Soviética y lo hace a través de las reacciones y vivencias de un particular matrimonio de jubilados que viven en el campo. En un primer momento, la confusión ante el ataque hace que ambos tengan una visión diferente de lo que va a acontecer, sin darle la verdadera preocupación que se merece y con ciertos toques de humor. Por un lado, la mujer sólo se preocupa de que su hogar y sus posesiones no sufran ningún tipo de percance, además de hacer un repaso crítico hacia la prensa, la política, los comunistas, beatnik, etc., mientras que el marido sigue las instrucciones del gobierno y del ayuntamiento a la hora de autoconstruirse una especie de refugio nuclear, algo que llega a resultar desesperante, casi rozando lo patético, porque como espectadores sabemos que unas tablas y unos cojines no van a poder evitar que mueran. Sin embargo, el hecho de que actúen con total normalidad imprime a la obra cierta sensación de desasosiego e ingenuidad, lo que la convierte en un trabajo antibelicista extraordinario.



La película usa una técnica mixta entre la imagen animada y el stop motion, a la que se le unen imágenes en blanco y negro basadas en la Segunda Guerra Mundial, lo que le confiere un toque especial que llega a profundizar aún más en el espectador. Dignos de mención son los flashbacks y ensoñaciones que van teniendo los protagonistas a lo largo del film, todas ellas de una gran belleza, si se comparan con las imágenes fijas del cómic, aquí adquieren su mayor potencial, ayudando al espectador a sentir la misma tranquilidad que posee el matrimonio ante la inminente llegada del juicio final.




Sin ningún tipo de duda,  esta película es una obra con mayúsculas que todo el mundo debería ver, tanto por su sencillez como por el mensaje que transmite, dotado de un dramatismo que es imposible que no toque el corazón de todos y cada uno de los espectadores, es tan sumamente  sobrecogedora  como la canción de David Bowie al principio de la misma.