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viernes, 17 de enero de 2014

Fashion Freaks #38 Detectivemos marcianamente

Que sí, que seguimos en invierno.
Tal vez en zonas más al norte tengan más asumido que cuando acaba la Navidad no ha acabado el inverno, pero aquí en el sur, es una máxima que cuesta entender.
Seguimos en invierno, repito SEGUIMOS EN INVIERNO.
Así dicho, supongo que os parecerá extraño entonces el look que traigo para hoy. Damos y caballeras, con todos ustedes, el Detective Marciano.

El que fuera uno de los fundadores oficiales de la Liga de la Justicia, y cuya piel verde sea, como poco, sospechosa de ser de otro planeta, viste de una manera muy molona. Bueno, a cualquier cosa la llamamos ahora vestir, ya. Un cinturón más propio de una kani adolescente pasado por el pecho y unas braguitas anchas de pantalón. Con botas, eso sí, no vayas a pillar frío en los pies.

(Ahora que lo pienso... ¿es el Detective Marciano una niña kani?)

En fin, para los Fashion Freaks del nivel cultural que sea, os traemos hoy un look muy veraniego para el invierno. Con dos borlones, sí señor.

Para chicos, nos vamos a lo fácil (como siempre, la verdad). Unos pantalones en el tono de verde de su piel, muy claro e intenso. Si quieres ir (un poco) más discreto, puedes optar por un azul pavo o azulón, que se acerque más al tono de sus gayumbos intergalácticos que al de su piel. Sean del color que sean, si quieres ir llamativo búscalos en la web We like fashion, donde los encontrarás ajustaditos y a buen precio. Para la parte de arriba, una camiseta roja básica (del estilo de Zara o H&M) y un abrigo azulón, como el de la foto pero más masculino, que con esos pantalones ya vas dando mucho el cante. Busca en H&M que suelen tener opciones interesantes.

Para chica, nos vamos a por lo difícil, combinar un short en azul pavo (como este de Farfetch)  con unas medias en tonos verde claro, imitando la piel natural de nuestro personaje. ¿El truco para no pasar frío? Combina dos medias, una encima de otra, de esta manera el efecto se multiplica; y si sigues teniendo frío... busca unos leggins en tono claro (beigle, blanco, etc) y póntelos debajo de las medias verdes. Una blusa roja como la de River Island, y un abrigo azul estilo militar pero con aplicaciones (como el de Wendy Box) harán el resto.

Unas Converse azulonas verás lo bien que combinan con todo el look. Y si alguien te dice algo... usa tu telepatía contra ellos, a ver quién puede más.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Los cómics del Sensei: #Aquaman

Volvemos a pasarnos por la estantería que corresponde a DC en SENSEI COMICS para traeros una de las cabeceras que más dieron que hablar en el momento de su lanzamiento durante el reboot de las Nuevas 52: AQUAMAN. Arthur Curry, superhéroe popularmente denostado por la naturaleza acuática de sus poderes, volvía a ocupar un lugar de honor en el panteón DC a través de esta colección y sus apariciones en la nueva Justice League, gracias a un apartado gráfico excelente y una renovada seriedad a la hora de tratar el personaje.

Estos dos números que nos ocupan terminan de aclarar la trama del pasado de Arthur y vemos como, antes de tomar la identidad de Aquaman, descubre la existencia del exiliado Vulko y de la misma Atlantis, sobre cuya corona mantiene ciertos derechos. El presente rey de Atlantis, Orm, hermanastro de Arthur, es considerado por algunos un usurpador y por otros el legítimo rey, al no poseer ninguna “mancha” humana en su linaje (al contrario que Arthur, de padre humano). Aquaman, al verse atado a dos mundos, decide dejar la corona y a Orm al mando de Atlantis, pero esta acción, aparentemente inofensiva, provocará una reacción en cadena con consecuencias catastróficas para el mundo de la superficie. 

Geoff Johns vuelve a sentar base en el universo DC y a establecer su propio mundo (submarino) como ya hiciera en el espacio profundo durante su larga estancia en las colecciones de la franquicia Green Lantern. En el epicentro que establecen Aquaman y Mera en su hogar de la superficie, el guionista da varias pinceladas sobre la cultura ancestral atlante, así como a su vez del pasado del nuevo-viejo universo DC y logra darle de nuevo el potencial que merece al escenario oceánico. Todo ello sin descuidar el papel del nuevo Aquaman en las filas de la Justice League, en los que consigue pasar a un primer plano de manera natural: alternando páginas de pura exhibición de poder con otras más comedidas, tratado entre héroes de igual a igual, ganando su sitio.

"No hagas lo que el resto del mundo, Arthur. 
No infravalores al verdadero Aquaman"

Ivan Reis hace con sus lápices lo que mejor sabe, y vuelve a dejar boquiabierto en las páginas de Justice League. Quizás por esto las correspondientes a Aquaman no brillen tanto, pero cumplen de sobra con lo esperado. El color de Rod Reis, siempre correcto y a veces impecable, brilla sobre todo en las escenas acuáticas, llenando los negros originales de texturas, destellos y color que no hacen sino acentuar el ya hiperdetallado trabajo en las tintas de Joe Prado y Julio Ferreira.

Aunque pensar en Aquaman hoy día es difícil sin vestirlo con los lápices de Ivan Reis, Paul Pelletier (War of Kings, Fall of the Hulks) sabe mantener de sobra en las páginas de Aquaman el ritmo apuntado por Reis durante todo el número #5 mientras el anterior se luce en las páginas de Justice League. Mencionar además el número ilustrado por Pete Woods y Pere Pérez en el #4, salvado con bastante elegancia. 



Esta humilde review no estaría completa sin hablar del especial de San Valentín (titulado Young Romance) incluido en el Aquaman #5, una colección de historias cortas sin mayor relación con la cabecera que la de contener un pequeño relato ilustrado notablemente por Iñaki Miranda (Fairest), con Aquaman y Mera como protagonistas. El resto de historias danzan entre la curiosidad, el guiño entre personajes y el puro gusto por el dibujo, en la que destaca sobre los demás una pequeña joya titulada Seoul Brothers llevada a cabo por Peter Milligan y Simon Bisley. Un detalle por parte de ECC el incluir este especial.


AQUAMAN #4: El Trono de Atlantis
ECC Ediciones
96 págs.
8,95 €







AQUAMAN #5
Ecc Ediciones
112 págs
11,50 €

jueves, 3 de octubre de 2013

El sótano del primo Barto: Más monstruo que héroe


No es raro encontrar escritores que prueban suerte como guionistas de cómic, siendo una aventura creativa más común de lo que pudiera parecer. Lo vimos hace poco con el escritor de género negro Jason Starr, que nos daba una visión aún más adulta y madura de Lobezno; o con el autor de terror Joe Hill, el cual ha terminado casi teniendo más renombre como guionista de cómics que como autor de novelas y relatos cortos. Aunque tampoco deberíamos extrañarnos demasiado, al final todo queda reducido a la pulsión de crear. Así que o los escritores se acercan al cómic para probar algo distinto y jugar con personajes de la cultura popular, o la propia editorial se acerca a los autores, quizás para absorber parte del renombre de un autor de literatura. No vamos a entrar el debate estéril del reconocimiento y la legitimidad transmutada de la literatura al cómic porque es una chorrada, simplemente nos vamos a alegrar de que los autores tengan diversos medios para crear.

Esto sucede un poco con China Miéville, el enésimo chico malo de la literatura de terror anglosajona, que parece obsesionada con derrocar a Stephen King, sino los autores si los editores por su empeño en colocar en las contraportadas la etiqueta “El heredero de Stephen King toma el relevo”. Algo del todo contraproducente, pues autores como Ramsay Campbell o Clive Baker se defienden perfectamente sin comparaciones, sin necesidad de contraponer su obra a nada. Este es precisamente el caso de China Miéville, activista político, autor de manuales de rol y obsesionado con jugar con los géneros literarios desde el punto de vista más extraño, o weird, posible. Así que no era de extrañar que tarde o temprano tuviera que tocar el cómic, afortunadamente desde el mejor acercamiento posible, pervirtiendo una obra clásica. En este caso, China Miéville ha refundado el universo del héroe azaroso de DC con Dial H, más un objeto que un personaje clásico de la editorial. El dial es básicamente una rueda de teléfono analógico que al marcar la palabra HERO permite a su usuario convertirse en superhéroe, aunque eso sí, no podrá elegir que poderes tendrá, contentándose con lanzar fuego por los ojos o controlando las plantas.

Pero claro, esos ejemplos de superhéroes son demasiado simples para China Miéville, que en su Dial H prefiere optar por opciones más bizarras como Capitán Lacrimoso, Ninja Podrido o Ejército Pelícano. A China Miéville se le ve cómodo a los guiones de Dial H, acompañado al lápiz por artistas como Mateus Sontolouco, Riccardo Burchielli o el gran David Lapham. Sin embargo, puede que la imaginación de China Miéville vaya mucho más rápida que la estructura de la obra, creando conceptos de locura pero anclados en unas tramas más simples y previsibles. El protagonista de Dial H es Nelson Jent un obeso adicto al tabaco que no ha llegado a la treintena pero ya a sufrido un infarto, quién descubre que es capaz de convertirse en superhéroes variados, con lo que intenta primero ayudar a un amigo para verse después atrapado en una batalla para salvar a su ciudad de una fuerza primigenia del cosmos.

Dial H es un buen cómic, una obra actual que rezuma en cada viñeta el gusto más clásico de los cómics de Vertigo de los noventa, algo que es muy de agradecer para los fans del malogrado sello. Aunque quizás para los no asiduos del Vertigo más clásico se encuentren algo molestos con los vicios típicos de la casa, como conceptos demasiado fuertes que dificultan el seguimiento de la trama, que por momentos, sin dejar de ser absorbente y entretenida, se vuelve innecesariamente compleja.


@bartofg

martes, 25 de junio de 2013

La recreativa de Video-Man 20 - #MortalKombatVsDCUniverse

Los exámenes de la universidad han llegado a mi vida y con ellos la falta de tiempo para escribir estas reseñas, sin embargo, no quería faltar esta semana a mi cita con vosotros y lo voy a hacer con un videojuego que a muchos os encantará: Mortal Kombat VS DC Universe.



Mortal Kombat VS DC Universe es un crossover, de estilo beat'em up de la vieja escuela, que enfrenta a los personajes más relevantes de ambas firmas. Desarrollado por Midway Games, salió a la venta en noviembre de 2008 para Xbox 360 y PlayStation 3.

Raiden y Superman mezclan sus mundos al atacar simultáneamente a Shao Kahn y Darkseid, que aprovechan la oportunidad para fusionarse entre ellos y dar así vida a Dark Kahn, cuya existencia significa la destrucción de ambos universos.

El diseño de los personajes de DC Cómics está muy conseguido y la trama hace que estos dos mundos se entremezclen de una manera bastante interesante y sobre todo creíble. Aún así, el plantel de personajes se queda corto para mi gusto.

En cuanto a jugabilidad he de decir que sigue a rajatabla las bases que presenta los Mortal Kombat clásicos, con sus Fatality y sus modos de ataque. La única novedad en este ámbito, no está acertada, ya que es de uso obligatorio el joystick y la cruceta de manera simultánea, algo bastante incomodo, incluso para los más experimentados.

Podríamos acertar al decir que se trata de un mero Mortal Kombat con las caras de los famosos personajes de DC Cómics. Algo que quizás a muchos pueda gustar pero que en mi opinión es un corta-pega demasiado claro. No digo que no se trate de un buen juego, la crítica especializada le brinda un notable alto, pero a mí, personalmente, que no me hace mucha gracia la saga Mortal Kombat, me deja un poco indiferente.

Se trata de un juego de lucha bastante digno que es capaz de aunar con bastante éxito el encanto de los combates de Mortal Kombat y los personajes más apreciados de DC Cómics. Eso sí, si no te molan los Mortal Kombat no te molestes en jugarlo, ya que el sistema de combate es exactamente el mismo.


miércoles, 10 de abril de 2013

Sesión Numerada #3. Supergirl (1984), La última hija de Krypton.



La película Supergirl, dirigida por Jeannot Szwarc, pasó con más pena que gloria por la cartelera española, al igual que ocurrió en Estados Unidos donde fue mal recibida por la crítica y por el público con un sonado fracaso en taquilla, en parte debido a su mala distribución, ya que se estrenó en Estados Unidos meses más tarde que en otros países, incluida España. Los numerosos cambios en el guión y los problemas para seleccionar el reparto fueron un perfecto caldo de cultivo para que la obra pasara a un segundo plano, lugar que ocupó esta superheroína en la biblioteca de muchos lectores de cómics poco después del estreno del film con la despedida de Kara en Crisis en Tierras Infinitas, donde Supergirl sacrificaba su propia vida para salvar la de su primo Superman, aunque más tarde apareciera en otros arcos argumentales.



En un intento de rescatar esta película, en el año 2000 salía al mercado una nueva versión limitada en DVD con contenidos especiales, pero para muchos no dejó de ser una película más de serie B de los ochenta y no tanto un artículo de coleccionista.


Sin embargo, gracias a la aparición del nuevo Universo DC, Supergirl ha retomado el lugar que se merece con serie propia. Ya en Superman Año Cero nos explicaban el motivo de la llegada de Supergirl  a la tierra, cómo su padre decide enviarla fuera de Krypton debido a la inminente destrucción de este planeta.

La película que nos ocupa se centra en la misión de Kara de recuperar el Omegahedron, el poder vital de la ciudad de Argo, una fuente de energía ilimitada que es capaz de crear todo aquello que se pueda imaginar. El Omegahedron se ha perdido escapándose por los límites de la ciudad a través del espacio y terminando en el planeta Tierra. Tras escapar de Argo, Kara llega a la Tierra (casualmente ya vestida como Supergirl) y descubre que tiene una serie de poderes, entre ellos: volar, ver a través de los objetos, una fuerza descomunal, etc.

El Omegahedron ha caído en manos de una misteriosa y malvada bruja llamada Selena (Faye Dunaway) contra la que tendrá que luchar tras ser enviada a la Zona Fantasma por ésta, de la que también tendrá que escapar para conseguir la fuente de  energía y al mismo tiempo salvar a los humanos del influjo de la mezquina Selena y  a la ciudad de Argo, donde residen los últimos kryptonianos.


Si hacemos una comparativa de la Supergirl de 1984 con la actual del Nuevo Universo, las diferencias son más que significativas, ya no solo en el aspecto físico, mucho más musculado,  o en el vestuario, menos recatado y más espectacular, sino en las actitudes de la propia heroína con respecto a ayudar a los humanos. Mientras que  la Kara de 1984 se nos muestra un tanto cándida, dulce y sin una aparente fuerza de determinación, la Kara actual, por su parte, es más tozuda, menos niña y con unos ideales que no son los mismo que los de su primo Superman con respecto a los humanos, a lo que se le suma que la adaptación al nuevo planeta no resulta del todo sencilla. Posiblemente, las diferencias entre ambas Supergirl estén, en parte, condicionas porque pertenecen  a épocas diferentes y representan a dos tipos de féminas opuestas, a lo que se le suma que la idea de sociedad ya no es la misma que hace unos veinte años y los problemas que hay que resolver ya no parten de la fantasías sino que se disfrazan de ciencia ficción pero son reales.


Si tenéis tiempo os recomiendo que veáis esta película, no esperéis grandes efectos especiales ni unas brillantes interpretaciones, pero merece la pena comparar a qué se enfrentaba una superheroína en los años 80 y a que se enfrenta en la actualidad.




martes, 2 de octubre de 2012

La crítica del dibujante: Yo, Vampiro

YO, VAMPIRO: AMOR IMPURO
ECC/DC
13,95 euros
144 págs.

Sinopsis:

Nubes oscuras se ciernen sobre la humanidad bajo un cielo rojo escarlata, y solo Andrew Bennet conoce la causa de semejante amenaza: Mary, la Reina de Sangre, ha creado un ejército de vampiros con el que planea poner fin a siglos de vida en la oscuridad para su especie. Se avecina una guerra ideológica entre el discurso integrador de Andrew y el enfrentamiento directo de Mary, y los humanos son poco más que simple carnaza.


Es posible que el título de este tomo repela a los amantes del mainstream o a cualquiera con un mínimo de pudor frente a las últimas muestras de vampirismo mediático y/o literario (léase Crepúsculo, para más señas, no hay más culpable que éste). Nada más lejos de la verdad; en cuanto se hojea un poco el ejemplar puede adivinarse que el centenario Andrew Bennett sufre poco de vampirismo new age. Más cercano a Stoker que a Meyer, a Whedon que a Burton, Yo, Vampiro intenta encajar la existencia de estos violentos seres en un universo lleno de metahumanos y maestros de la magia. 

Joshua Hale Fialkov (Echoes, Elk´s Run), en su primera colaboración con DC, nos presenta el oculto universo vampírico de las New 52 bajo un paisaje oscuro, cuasiapocalíptico, muy lejano de los coloristas escenarios de JLDark, Animal Man o Swamp Thing. Su protagonista, el vampiro Andrew Bennett, se alza como justiciero cazavampiros (a falta de una mejor definición) frente a un ejército de los "suyos". No le faltará ayuda en forma de eventuales sidekicks (nadie es permanente en este oficio) e invitados especiales, como Constantine o el propio Batman, en la ya manida fórmula de cruce de colecciones para atraer al lector, aunque luego estas apariciones no pasen de la simple curiosidad y terminen por no afectar al argumento general de ninguna de las series afectadas. 

Por citar otras referencias, el guión de Yo, Vampiro tiene, en su primera lectura, cierto regusto a los juegos argumentísticos de Eric Kripké (Sobrenatural, Revolution) y al toma y daca entre personajes del anteriormente citado Joss Whedon (Buffy: The Vampire Slayer), además de ciertas trazas de la televisiva Dark Shadows en su pareja de protagonistas; aunque de eso tiene la culpa la serie original de DeMatteis (publicada entre 1981-1983), con la que comparte origen. Más allá de considerar esto una tara, puede convertirse en su principal atractivo para aquellos que gusten de este tipo de historias. 


Pasando ya al atrayente visual, nos encontramos con el dibujo de Andrea Sorrentino (God of War, X-Files) y el color de Marcelo Maiolo (Red Sonja, Demon Knights) en los seis números contenidos en este tomo ¿qué decir sobre ellos? Un dibujo correcto, de corte realista y no exento de seriedad, con fuertes cargas de negro propias del claroscuro, donde el color, lúgubre en su mayoría y ligeramente salpicado de texturas, acompaña perfectamente. Un trabajo de libro, sin más atractivo que el de respetar el ambiente en el que se mueve y a veces lucirse en composiciones a doble página, con la pobre excusa que tiene un cómic de mostrar buenas ilustraciones cuando es la narrativa lo que importa. 

Si queréis buscar un referente visual básico para esta serie, lo tenéis en Tim Bradstreet y sus acercamientos al rol de corte nosferático. Para muestra, un botón.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Al menos, a mi parecer... #7


Batman ronda los 40.

Esa fue mi impresión cuando leí los primeros cómics de Batman que comenzaban, gracias a la película y al furor alrededor de la misma, a serializarse correctamente y llegar a los kioscos de nuestra pequeña ciudad. Eran aquellas aventuras de “La KGBestia” (personaje que claramente iba a transformarse en Bane años después, aunque desapareciendo lógicamente las connotaciones políticas), y los primeros cómics de Grant y Breygfogle. Yo tendría 15 años, y el Batman que leía tenía unos 40. Alan Grant así lo dijo también una vez, que el Batman que lees en la colección regular, tiene que llevar al menos 10 años en activo, y toda esa experiencia, capacidad de deducción, y demás, sólo se pueden desarrollar muy pasados los 30.

Y siendo un crío de 15 años, como ya he dicho, nunca me supuso ningún problema imaginar un Bruce Wayne maduro, mayor. Con lo cual la historia de Frank Miller tenía en mi cabeza una fuerza impresionante, al imaginar a Bruce con cincuentaymuchos o 60 regresando al traje y a su cruzada. Cruzada que desembocaba en un 15-M lleno de Batfieles rebelándose contra el sistema, por cierto, señor Miller.

Así que salvo que me estén contando el Año Uno, donde es bastante lógico que Bruce Wayne tenga unos 25 años y comience a ser Batman, no me creo un Batman experimentado de ¡30 años!, como el que pretenden vendernos hoy tras el RESETEO DC. A parte de que los cientos de Robin que ha tenido a su cargo, ahora no encajan tras sólo 5 años ejerciendo de Batman. Pero ahí los han metido a todos, cuando, a mi parecer, nunca, nunca debió haber Robins, o al menos no con ese planteamiento caduco del “compañero niño para que los lectores se sientan identificados”. Lo más sensato y cercano a un Robin creíble y coherente con Batman, hubiera sido olvidarse de niños y haber reincorporado en esta nueva continuidad a aquella guardaespaldas que inventó Brubaker y que durante varios episodios mantuvo una disputa contínua con Bruce por su seguridad, acabó descubriendo el pastel y Bruce la pidió incorporarse a su equipo. Eso hubiera sido una historia genial para un nuevo enfoque, y hubiera dado mucho juego. Al menos, a mi parecer…

Un saludo, siento que mi columna sea más corta de lo acostumbrado. La semana que viene, más cosicas del Sarnago!


miércoles, 12 de octubre de 2011

Al menos, a mi parecer #02

LA PAJA (BUENA) DEL OJO AJENO.

Todo empezó, en una época en la que aún había algún punto oscuro sobre cómo levantar de nuevo eventos comiqueros que atrajeran la atención y compras de los lectores, con CRISIS DE IDENTIDAD, en DC. De repente parecía que el evento “Crisis”, marca cuasi-registrada por dicha Editorial, había dado un vuelco. Esta vez no había mundos paralelos, ni varios Superman de tierras 1, 2, 3, y así hasta N, sino que el escritor Brad Meltzer construyó una estupenda historia de crimen y secretos, muy humanos, entre los superhéroes más poderosos del mundo. Superman, Batman, Wonder Woman, Flash, Green Lantern, se veían envueltos en una historia oscura y con los pies en la tierra, que además tiraba de retrocontinuidad de una manera espléndida sin obligar a leer nada anterior. Yo recordaba haber leído ya historias similares en Powers, de Bendis y Oeming, pero con superhéroes sin nombres propios, y eso impresionaba un poco más.

Había nacido el evento editorial 2.0, la Crisis moderna en los cómics. La editorial propiedad de Warner, se había adaptado a los tiempos. O eso creímos todos. Marvel, la competencia, estaba ya preparando una crisis, un evento marvelita, de esos que “lo cambiarían todo para siempre”, en los que ya no confiábamos, y sería publicado en 2005. Se llamaba Houseof M, o Dinastía de M en estas tierras, y bueno, no aparentaba ser tan “humana” y “cercana” como aquella Crisis de Identidad, así que ventaja para DC. ¿O no?

Pero poco después, asistí mes tras mes a un evento, el de M, que me intrigó, me maravilló y me enganchó tremendamente. Dinastía de M se podía leer sólo, también como aquella Crisis pionera de los nuevos tiempos, y pese a contar la historia de una mutante poderosísima que se había vuelto tarada y lo iba a mandar todo al infierno, tenía un puntito también muy real, muy humano. Hostia, esa historia era cojonuda. Y desembocaba en un par o tres de especiales dedicados a Spiderman, Lobezno e Iron Man. Pero oye, con muchísimo sentido. ¿Había visto Marvel algo interesante en aquella Crisis de Identidad DCera? Yo, como humilde dibujero y guionista de cómics, hubiera jurado que sí. Todo formaba parte de un plan aún más ambicioso, de lograr ahora sí una CRISIS MARVEL como no habíamos visto antes. Marvel tomo aquella crisis de crímenes como camino a seguir para la nueva época, y los lectores modernos. Y lo que el editor Joe Quesada, Bendis (el escritor de la Marvel moderna, y del Powers que he mencionado antes), y unos cuantos más en la Casa de las Ideas habían plantado con House of M, era una semilla para algo más elaborado, y nos estaba metiendo, ya desde ese evento, en una GUERRA CIVIL ENTRE SUPERHÉROES.

Marvel, fiel a su tradición, había mezclado realidad con ficción a partes iguales, y se sacó de la manga un Acta de Registro para gente con poderes. Un acta de Registro que Tony Stark se encargó de defender, y ¡El Capitán América estaba dispuesto a luchar en contra! Así llegaba la CIVIL WAR entre superhéroes en 2006.

Yo, como me habían engatusado condenadamente bien por ser lector de Amazing Spiderman, ya estaba de parte de Tony (se lo curraron, lo juro) para cuando llegó el primer número de Civil War, porque tanto a Peter Parker como al lector de Amazing, Tony nos había engatusado y comido la oreja cosa mala. Después vendrían las consecuencias para Peter, y como lectores, cambiaríamos de bando con él y muy cabreados. Un guión genial urdido desde la editorial y con Mark Millar en la Saga principal, y Strazcinsky en la arácnida, todo supervisado por Bendis desde Nuevos Vengadores.

El caso es que el gran evento Marvel del 2006 fue un claro ejemplo de que habían aprendido de aquella Crisis de Identidad de DC, y se habían fijado en lo que debía funcionar en el cómic actual y teniendo en cuenta el público, mayoritariamente adulto hoy día, que leía los tebeos.

A esa Civil War, con consecuencias de muertes y cambios permanentes (e impacto más allá de los tebeos, en los medios y periódicos de todo el mundo), han seguido cada verano desde entonces estupendas sagas casi continuadas como Invasión Secreta, Reinado Oscuro, y La Edad Heróica, sin dejar de lado las sagas de Hulk, conectadas a aquella Guerra Civil de alguna manera. Unas más fantásticas, otras de nuevo con tintes políticos y fiel reflejo de los sucesos actuales, otras con un cierto “respiro” que nos devuelven a los superhéroes intactos tras tanto varapalo, todas ellas fáciles de seguir (sólo hay que ver en las estanterías la colección Marvel Deluxe en orden y darse cuenta de que no sólo una colección o evento, sino TODA LA MARVEL DESDE “DINASTÍA DE M”, puede coleccionarse en tomos y leerse seguida), con un éxito en ventas envidiable en todos estos años de crisis (la real, la provocada por ladrillazos, amiguismos Telefónicos y guerras contra malos del mundo).

Y como respuesta a la Civil War, ¿Qué publicó en ese mismo 2006 la Distinguida Competencia? Crisis Infinita. Sí. Multitierras, Lex Luthors buenos de mundos alternativos y multisupermanes, todo muy cósmico e imposible. Lo mismo, mismíco, que en 1985 con su Crisis en Tierras Infinitas. Y espérate, que no vino sóla. Al poco, ya tuvimos otra Crisis final, y luego un día muy brillante, y hoy un flashpoint, que básicamente, no deja de ser lo mismo, un material ilegible si no eres un bibliógrafo de la editorial de Superman, que se reparte y divide entre miles de colecciones imposibles de comprar todas en el mismo mes. 

Diríase que en el momento en que Marvel vió la paja (buena) en el ojo ajeno, DC no fue capaz de verla en el suyo propio. Y así les va a día de hoy, borrando de un plumazo todo un universo y relanzando 52 títulos, de los que cuando escribo esto ya tenemos cambios de guionista y dibujantes en 4 o 5 de los más emblemáticos. Un reseteo de universo en el que se han marcado objetivos absurdos imaginando que su público potencial son críos de los años 90, que van a aceptar lo políticamente correcto de vestir a todas las superheroínas con pantalones (de lo cual también se han retractado sobre la marcha). Un reseteo tan imposible y cósmico como sus Crisis. Al menos, a mi parecer.

Iván Sarnago, desde su cubil en chicadeserieb.com