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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Al menos, a mi parecer... #7


Batman ronda los 40.

Esa fue mi impresión cuando leí los primeros cómics de Batman que comenzaban, gracias a la película y al furor alrededor de la misma, a serializarse correctamente y llegar a los kioscos de nuestra pequeña ciudad. Eran aquellas aventuras de “La KGBestia” (personaje que claramente iba a transformarse en Bane años después, aunque desapareciendo lógicamente las connotaciones políticas), y los primeros cómics de Grant y Breygfogle. Yo tendría 15 años, y el Batman que leía tenía unos 40. Alan Grant así lo dijo también una vez, que el Batman que lees en la colección regular, tiene que llevar al menos 10 años en activo, y toda esa experiencia, capacidad de deducción, y demás, sólo se pueden desarrollar muy pasados los 30.

Y siendo un crío de 15 años, como ya he dicho, nunca me supuso ningún problema imaginar un Bruce Wayne maduro, mayor. Con lo cual la historia de Frank Miller tenía en mi cabeza una fuerza impresionante, al imaginar a Bruce con cincuentaymuchos o 60 regresando al traje y a su cruzada. Cruzada que desembocaba en un 15-M lleno de Batfieles rebelándose contra el sistema, por cierto, señor Miller.

Así que salvo que me estén contando el Año Uno, donde es bastante lógico que Bruce Wayne tenga unos 25 años y comience a ser Batman, no me creo un Batman experimentado de ¡30 años!, como el que pretenden vendernos hoy tras el RESETEO DC. A parte de que los cientos de Robin que ha tenido a su cargo, ahora no encajan tras sólo 5 años ejerciendo de Batman. Pero ahí los han metido a todos, cuando, a mi parecer, nunca, nunca debió haber Robins, o al menos no con ese planteamiento caduco del “compañero niño para que los lectores se sientan identificados”. Lo más sensato y cercano a un Robin creíble y coherente con Batman, hubiera sido olvidarse de niños y haber reincorporado en esta nueva continuidad a aquella guardaespaldas que inventó Brubaker y que durante varios episodios mantuvo una disputa contínua con Bruce por su seguridad, acabó descubriendo el pastel y Bruce la pidió incorporarse a su equipo. Eso hubiera sido una historia genial para un nuevo enfoque, y hubiera dado mucho juego. Al menos, a mi parecer…

Un saludo, siento que mi columna sea más corta de lo acostumbrado. La semana que viene, más cosicas del Sarnago!


miércoles, 16 de noviembre de 2011

Al menos, a mi parecer... #7

Más de Marvel que de DC...

Para empezar, defenderé a Ediciones Zinco por el esfuerzo y labor que hicieron en la época que editaron el material de DC Cómics, pero servidor desde pequeñito, era más de Marvel. ¿Por qué? Bueno, se podría decir que fórum (y sus antecesoras) publicaba muy bien el material marveloso, que tenia más presencia en los kioskos... Pero hay otra gran verdad, que no tiene nada que ver con la publicación de ambas en nuestro país. Fuera de este país, y en lugares con mejores ediciones en ambas editoriales, muchos chavales acababan siendo de Marvel.

Aclararé que es mi opinión, o mi "parecer" como suelo titular en la cabecera, pero recordando y poniéndome en el lugar del chaval de 13 años que comenzaba a coleccionar en serio ya varias colecciones, entre ellas Spiderman y Batman, sucedía algo que me decantaba siempre por la "comodidad" de leer a la Casa de las Ideas: si llegaba a una colección de Spiderman en cualquier momento (o de Marvel en general), daba igual que sólo recordara haber leído un tebeo de Bruguera anterior a ese de fórum, o un librito de Montena en el que formaba dúo con la antorcha humana: reconocía a Peter Parker, era el mismo, y la primera o dos primeras páginas ya me ponían en situación.

Cuando me enfrentaba a Batman, no era el mismo (ni de casualidad) que el de otro libro que recordaba de Novaro, donde había vivido unas aventuras marcianísimas (los 50-60), ni era el mismo que el de El Hijo del Demonio, de Neal Adams. Por supuesto que me encantó y fascinó la etapa de Alan Grant y Norm Breygfole, para mí decisiva, pero cada vez que leía a Batman tenía la sensación de que me perdía algo, de que no coincidía un batman de grant con ese del año uno, con ese del Arkham Asylum, con la serie clásica anterior a esos números, ni siquiera cuadraba el Batman de Grant con el inmediatamente anterior o coetáneo, de las historias de Aparo y la KGBestia.

Mucho antes de que DC reiniciara cada dos por tres la continuidad de todo su universo, Marvel se preocupaba por mantenerla sin un esfuerzo grande ni molesto, pero yo recordaba haber visto como Peter Parker, el que en aquellos años se había casado con Mary Jane, había ido al instituto con ropa de los 60, había sido universitario con ropa y problemas cotidianos de los 70, y ahora (en aquellos años que digo) era un hombre de unos treintaypico felizmente casado, tras haber pasado unos curiosos 80 viviendo soltero y saliendo "de noche" con la gata negra. No había problema, mentalmente el lector creaba esa continuidad que tan correctamente nos explicó Pedro Angosto hace unos meses en su Man of Bronze, y "perdonaba" que los años de universidad de Peter hubieran sucedido hace 20 años reales. Y en todo el universo Marvel se podía sentir esa sensación de "vida normal que evolucionaba de los personajes", con algunas excepciones, claro está, los daños colaterales, que se cebaban en los niños, especial y bochornosamente en el hijo de Curt Connors y Franklin Richards, que no sólo se han estancado en edades, sino que algunas veces incluso habiendo crecido algunas veces, por arte de "el guionista que pasaba por allí", retrocedían de nuevo a la más tierna infancia... pero como digo, nimiedades, como la ropa setentera de universidad de Peter. 

Es una elección editorial, está claro, heredada de la forma de contar historias de Lee y otros creadores, que sin querer fueron construyendo esa continuidad, sin forzarla y simplemente, pasando etapas pero conservando a los personajes.

Después vendrían saltos forzosos tipo "Mefistazo" y reinicios diría que pese a mi artículo, algo necesarios (no respecto a la historia pero sí, a mi entender, porque había unos guionistas y un equipo que habían perdido la esencia de Spiderman hacía mucho tiempo), pero al menos en todos estos años que celebramos de Marvel, salvo excepciones, ése ha sido su gran secreto para mantener lectores de distintas edades que van entrando en distintas épocas, pero ya no se van.

Iván Sarnago, que desde que está nominado, no duerme, sólo dibuja. 

(Vaya por delante mi admiración hacia Bachalo, gran dibujante con un estilo cojonudo, pero perdido en una anti-narrativa gráfica ilegible de unos años a esta parte)

sábado, 12 de noviembre de 2011

Spain is pain #4: L'enfant sauvage.

Ya podemos encontrar en las librerías La muchacha salvaje 1.Nómada, la primera y esperadísima novela gráfica de Mireia Pérez, ganadora del Primer Premio de Cómic en el Certamen Injuve y del IV Premio de Novela Gráfica FNAC-Sinsentido. En esta se nos narra una historia de una chica integrante de una tribu nómada que busca sus propios métodos de expresión y su camino en la vida al igual que su tribu se mueve por el mundo en busca de tierras fértiles. En ese proceso de autoidentificación la protagonista se encamina hacia una emancipación que dibuja el proceso de independencia de la mujer.
Nos encontramos ante una fábula de carácter feminista en la que los hombre tan solo juegan un papel instrumental. La protagonista es un ser incomprendido el cual no es capaz de formar parte de las estructuras en las que el hombre es el centro de todo. Es a través de lo que en un principio parece un simple paseo, que se convertirá en una fuga involuntaria, en la que ella toma una lanza, arma fálica ligada a la virilidad del guerrero masculino, con el que empieza su periplo por la vida. Esa lanza se convierte en un símbolo de independencia y voluntad, y porque no, en un símbolo de relevo genérico y generacional. Esto implica de separarse de una sociedad que empieza a experimentar con formas relacionales no solo jerárquicas sino de posesión. En ese proceso de evaluación de la situación y el contexto la protagonista decide tomar su camino que a la larga será el único valido para ella. Nos encontramos ante un cómic que analiza el mundo a través de las relaciones sociales y el crecimiento personal de la protagonista como única vía para comprender un mundo hecho a medida de los hombre y que no entiende de otras relaciones que las de poder.
En la obra de Mireia Pérez podemos observar una clara influencia de Joann Sfar, con un importante componente naïf, y que ya encontramos en obras anteriores como los experimentos visuales: Chica y Monstruo en La llegada del Invierno (2009) y Chico y Monstrua en La llegada de la Primavera (2010). También se pueden apreciar ciertos guiños a Alice in wonderland de Lewis Carroll, con una rata que hace de Gato de Cheshire, una reina de la que solo podemos llegar atisbar la crueldad a través de su mirada o una especie de Sombrerero Loco en la figura del ermitaño que rescata a la protagonista y que intenta enseñarle otra forma de vida.
A pesar de que La muchacha salvaje es un periplo en el que la protagonista evoluciona a partir de diferentes experiencias: la muerte, el sexo, la incomprensión, la soledad. Es ante todo una obra contemplativa en la que la autora nos invita reflexionar cada cierto tiempo sobre aquello que acaba de acontecer. Bajo mi punto de vista es el cuerpo de la mujer el tema principal de la obra de la autora valenciana algo que se acentúa en esta obra. Si al principio la protagonista rechaza mantener relaciones sexuales con un integrante de su tribu al final aceptara tenerlas con un desconocido, y es que ella pasará por diferentes fases en las que es poseída a nivel social, sexual, intelectual y material antes de dejarlas atrás tras llevar a cabo el acto sexual llevando ella la iniciativa y dejándose llevar por sus instintos.
A modo de conclusión, podemos decir que estamos ante la que podemos considerar como la que puede ser la mejor autora de cómics de su generación, cuando me refiero autora no lo hago como la mejor entre las mujeres sino de entre todos los profesionales del medio. La muchacha salvaje, no es más que el principio de una prometedora carrera que esperemos que sea larga, fructífera y, esperemos, llena de sorpresas tan agradables como esta misma obra que nos deja con ganas de más.

                                                                                                                                         @Mr_Miquelpg

viernes, 11 de noviembre de 2011

sábado, 5 de noviembre de 2011

Spain is Pain #3: Lobos con pieles de cordero.


Las poco más de sesenta páginas en las que tiene lugar la trama de La mano del Diablo (Astiberri, 2001) de Brais Rodríguez bastan para desarrollar una obra que gira en torno a la complejidad del ser humano y la difícil resolución de los conflictos morales. Tras un trazo limpio y una aparente sencillez narrativa este autor hace una feroz crítica a nuestra sociedad, la deshumanización y la bipolaridad en la concepción del bien y del mal.
La historia trata de un comando de soldados que se infiltra en terreno enemigo para causar el mayor daño posible en las filas enemigas, para nosotros esta guerra se reduce al enfrentamiento entre soldados de negro contra los de blanco, que en este caso son los que protagonizan la historia. Sin embargo, a pesar de estar ambientada en el relato bélico el autor lo utiliza como vehículo narrativo para mas tarde despojarlo de todos aquellos atributos que caracterizan este tipo de historias, simplificando el conflicto en la automatización de la muerte tanto en la decisión como en la ejecución.
A lo largo de la historia los personajes evolucionan de manera diametralmente opuesta a a como cabría esperar en un primer momento aquellos que realizan su labor de manera concienzuda y parecen mostrar cierta empatía hacia aquellos que les ayudan se descubren como unos viles criminales, pero el que en un principio se muestra como un mercenario sin escrúpulos se humaniza a medida que avanza el relato, de manera que no tanto por la guerra en si misma y si por la humanidad de los invadidos, este personaje sufre una catarsis que abre una puerta a la esperanza a la desazón sembrada por Brais Rodríguez página tras página.
Destaca en esta obra la capacidad del autor para establecer una narrativa visual casi de carácter naturalista a pesar de mostrarse la guerra como algo mecánico carente de pasión. A través de el establecimiento de este artefacto narrativo-visual, y la evolución del personaje principal, se pone de manifiesto cierta reivindicación de una vida mas sencilla más ligada a la naturaleza y que rompa con esa frustración que supone la desvinculación del ser humano con el contexto primigenio en que este evolucionó. Es por esto que esta guerra se aparta de las explicaciones y las justificaciones del mundo civilizado, utilizando como armas aquello que nos hace humanos: la compasión y la crueldad. Porque no se debe vincular el concepto de humanidad única y exclusivamente a valores positivos si no que es la bipolaridad en la idea de lo humano el que hace que este se sostenga; y es que el debate filosófico y moral tiene mucho que ver con todo lo planteado en La mano del Diablo.
Es esa complejidad interna del relato la que hace que poco a poco se vaya cocinando la duda dentro del protagonista, la capacidad inherente a nuestro ser a buscar opciones diferentes a las que nos vienen dadas por una sociedad dominante que nos empuja a actuar como el resto de la manada por miedo a destacar, y a buscar respuestas sencillas a las preguntas más complejas.
Como dije al principio de este post la brevedad de La mano del diablo de Brais Rodríguez da para mucho. Y es que estamos ante es una de esas obras que necesita varias lecturas y rascar en cada uno de los personajes para poder ver la grandeza de la misma, ya que de no ser así nos podríamos correr el riesgo de quedarnos cortos en la apreciación de este título.
                                                                                                                                                             
                                                                                                                                          @Mr_Miquelpg