lunes, 21 de abril de 2014

FANGS 28


Draw it yourself 014


sábado, 19 de abril de 2014

Spain is Pain #172: Patada en los huevos al costumbrismo.


Parece existir una regla no escrita por la cual en los relatos de ficción que se desarrollan en zonas de extrarradio o barrios de clase obrera han de estar presididos por una paleta de grises tanto en lo estético como en lo implícito en la narración. Pocos son los autores que se atrevan a saltarse esa regla que normalmente viene acompañada de otras dos: tienen que ser historias costumbristas rayando la apología de lo popular, en el sentido más casposo de la palabra, y presididas por unas dosis de realismo mágico.

Pasar del gris para llenar de color las vidas de unas personas que viven felices en el lugar en el que han nacido, crecido y han desarrollado sus vidas, a pesar de no ser el mejor de los sitios; pero que el salir de allí sigue siendo un sueño y una meta para mejorar. Ese es de manera muy resumida el alma de Dream Team (Reservoir Books, 2014) de Mario Torrecillas y Artur Laperla, una historia que tiene lugar en un barrio periférico de Valencia en el que un niño que parece tener un don para el fútbol despierta el interés de un ojeador del Arsenal. En torno a esta situación Enzo, el niño, miente a todo su entorno diciendo que lo van a fichar, con el único fin de que su padre se centre un poco y deje la bebida.

El fútbol y la ilusión que genera entre los habitantes de este barrio sirve como excusa para una doble articulación mostrarnos esos temas vinculados a los prototipos de una sociedad en continua depresión: alcoholismo, inmigración, malos tratos, y la idea del gueto mental. Pero todo poniéndolo en su sitio, el alcoholismo no es un pozo sin salida la inmigración no separa a los protagonistas sino que los une complementándolos, los malos tratos aparecen de manera ficticia como algo vinculado y estereotipado de estos topos, y el gueto mental que aparece como un territorio no en negativo, tampoco en positivo, sino como una zona gris en la que los personajes navegan buscando su propio espacio personal y sus propias metas.


Pero todos esos elementos transcurren en contraposición a las ansias de renovación de todos y cada uno de los personajes, la posibilidad de que el niño vaya a Inglaterra  a jugar en un equipo de la Premier League es una excusa para que todos los personajes se creen una series de expectativas que darán lugar a una “nueva” esperanza en el barrio. Salvando las distancias dichas expectativas nos recuerdan a Bienvenido Mr. Marshall de Berlanga en la que todo el pueblo trabaja en comunidad en pos del bien del común. En Dream Team Enzo se convierte en la esperanza blanca del barrio, la mera ilusión de un futuro mejor para uno de los suyos les hace unirse por un futuro mejor para ese chico, a la espera de recibir el mismo apoyo en un posible mañana.

Esa unidad aparece representa de manera más explícita en el grupo de amigos de Enzo, que le ayudaran en todo lo posible cubriéndolo y elaborando una estratagema para que el bulo pase por verdadero y que la sociedad creada por los mayores les tenga en cuenta. En ese entorno amistoso juega un papel importante Erika una niña que ha perdido toda la ilusión por vivir y que desea encontrar algo en lo que apoyarse, de ahí sus ansias de renovación de salirse de sí misma más allá de las esperanzas rotas.

Dream Team juega con la baza del fútbol, pero no solo eso sino con la del deporte base vinculado al asociacionismo como germen de una comunidad que busca, aunque de manera soslayada estar unida para afrontar esos tiempos que parece que van a ser siempre peores. Mario Torrecillas y Artur Laperla han creado un volumen que a pesar de la extensión, más de 400 páginas, a uno se le hace corto pero que es completo en todos los sentidos, la descripción de los personajes y los espacios otorga a esta obra gran profundidad, acabamos de leer y tenemos la sensación de conocer bien o muy bien a cada uno de los personajes y de ser capaces de recorrer de memoria los espacios propuestos por los autores.


En resumen, un retrato que deja de lado el costumbrismo gracias al carácter colorista del relato que lo distancia de aquellas historias buenistas que en su subtexto rezan algo así como “los pobres son felices con menos”, y aunque posiblemente sea así el ser humano siempre desea más, de lo que sea.

                                                                                                              @Mr_Miquelpg

sábado, 12 de abril de 2014

Spain is Pain #171: Sobre el destino (x3).

Hoy vamos a repasar tres títulos que han aparecido en los últimos meses con un único punto en común (al menos en principio): los tres son de sendas editoriales pequeñas.



El primero es Cuaderno uno (Libros de autoengaño, 2013) de Miguel B. Núñez; este es, sin ningún tipo de duda, la obra más personal del autor, solo hace falta mirar atrás entre los últimos títulos publicados por este entre los que están: Los caballos, King Egg o El fuego. En Cuaderno uno nos encontramos con el autor hablándonos del mismo, de su familia, su pareja, en definitiva de la vida el autor como personaje toma otra dimensión nos acerca al ser humano y deshacer el aura del mismo.

Sin embargo, considero más interesante la aproximación narrativa al realismo de un autor que como he dicho antes nos tiene acostumbrados a unas obras que bordean la fábula fantástica poniendo la realidad en segundo plano. En este caso adopta algunas dinámicas del slice of life para afrontar un texto en el que el autor nos habla desde dentro, en el que hay alegrías y penas, pero que por encima de todo hay esperanza.


La segunda obra de la que vamos a hablar hoy es Negro viuda, rojo puta (Ultrarradio, 2013) de María Herreros, otro título en la que la autora habla en primera persona pero en este caso a diferencia del libro de Miguel B. Nuñez desde una linealidad temporal que gira entorno a un evento una boda que no presenciamos pero que condiciona las relaciones de todos los personajes que aparecen en escena y más concretamente de Sofía, la protagonista.

Sofía lleva un blog sobre ciencia y sexo lo cual distancia a las percepciones que tiene su madre sobre el texto. Esta obra nos habla de esa brecha generacional en la que muchas veces parece que estamos perdidos, de una generación que lo tiene todo claro a otra en la que la duda parece ser el elemento central de una forma de vida. Pero Sofía se muestra como un ser fuerte que afianza su comportamiento en cierta lógica ligada a la importancia de la metodología que aplica en su trabajo y en un completo rechazo a las formas del pasado que la hace poseedora de un poder inigualable: ser dueña de su propio destino.



La tercera y última obra de la que vamos a hablar hoy es De como el doctor Claudius Tanganika diseño una máquina prodigiosa y que fue de el tras todo aquello (El verano del cohete, 2013) de J. Luis Forte e ilustrado por Borja Gonzalez es uno de esos cuentos a los que nos tiene acostumbrado la pequeña editorial extremeña echa con mucho cariño y muy buen hacer.  En este título se nos cuenta la historia de Claudius Tanganika un mad doctor que aspira ser un superhombre injertándose un aparato que lo hará inmune a cualquier tipo de mal físico. Pero en esa superación del hombre común pierde la emoción de sentir placer, de enamorarse y de experimentar todo aquello que podía sentir como un ser humano al uso.

A pesar de que esta última obra se circunscribe dentro de la fantasía tiene en común con las otras dos el hecho de decidir tanto por acción o inacción, de decidir sobre el propio destino y de la capacidad de influir en las circunstancias que rodean nuestras vidas.

                                                                                                               @Mr_Miquelpg