Una de las
grandezas de una editorial como Caramba es su capacidad para focalizar su línea
editorial en torno a un género, en este caso al humor. Otro de los aspectos que
hace grande a esta editorial es que no le hace ascos ni al humor moderno ni al
de toda la vida, ni al sofisticado ni al más popular, y es que las raíces del
humor están en todos los ámbitos de la sociedad.
En uno de sus
últimos lanzamientos, concretamente el número 5 de la colección Jaimito, Colmado Sánchez (¡Caramba!, 2013) de Clara Soriano, a la que entrevisté aquí, se nos
cuenta una historia de barrio de carácter costumbrista, breve y divertida en la
que el manejo de los lugares comunes por parte de la autora nos lleva de la
mano a un espacio y unas actitudes reconocidas por todos: las tiendas de
barrio. Para ello la autora utiliza el recurso de la historia con gag final
aderezada por una serie de personajes habituales: la mujer que pide ver mil
cosas pero que al final solo se lleva una lata de atún, modernos, canis, gente
mayor, madres que van con su hijo heavy para comprarle ropa, etc…
En cierta
manera se trata de sacarle punta al día a día sin ningún tipo de aspaviento ni hipérbole,
sin grandes giros ni catarsis, simplemente una buena lectura que se hace con
una sonrisa en la boca. Colmado Sánchez
es un cómic que pone de manifiesto todos los estilemas de la autora que ya han
ido apareciendo en trabajos más breves en Caniculadas
y El Estafador; la sencillez, y que se traducen en efectividad y tener muy claro lo que quiere contar.
Una de las
cosas que más me gusta de este cómic es el ritmo sostenido que tiene y la
capacidad para involucrar al lector, de echo creo que esta historia podría
pasar de tener 24 páginas a 400 y seguiría teniendo la misma frescura, viendo
todos los días a la dependienta del local abriendo su negocio atendiendo a los
clientes con esa cadencia que solo Clara es capaz de dar a sus historias. Este
título es una reivindicación de que el humor blanco no tiene por qué ser
aburrido, ni políticamente correcto, ni esperable, simplemente puede ser como
la vida misma: sorprendente y fresco.
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