En su última
obra Paco Roca nos habla de la historia de un hombre que representa a un grupo
de españoles que dedicaron una parte de su vida a luchar contra el fascismo.
Ese hombre, Miguel Campos (en el pasado) o Miguel Ruiz (en el presente), es en
cierta manera un personaje bipolar, un luchador incansable por la libertad y
para defender sus ideales, y que sin embargo, en la segunda parte de su vida se
convierte en lo que se ha convertido hoy nuestro país: un ser resignado. Miguel,
a secas, da por perdida a España, un país de resignados en el que el más fuerte
hace lo que quiere, sea con el apoyo del pueblo o sin este, y en el que la
lucha por los derechos es algo que está sancionado social y penalmente.
Los surcos del azar (Astiberri, 2013) es un retrato de un periodo muy
concreto de la historia de España, o mejor dicho de unos españoles, en el que
todos perdimos; y de paso el reflejo en el presente de dicho momento. Miguel
Ruiz representa a una parte de la población española, no la silenciosa, que se
resigna a vivir en un país que esta perdido y que no tiene solución. Quiere
olvidar el pasado, dejar de lado la derrota de sus compañeros y seguir adelante
arrastrándose como un cadáver en vida dejando que los ideales se entierren con
el tiempo.
Pero este
trabajo nos pone sobre la pista de otros asuntos. El primero de ellos es el de
la concepción del héroe, algo tan en boga en estos tiempos que corren en los
que parece que estamos necesitados de estos. Miguel es un héroe romántico de
libro, lucha por sus ideales hasta el punto de exponer su vida, ayuda a sus
compañeros y se deja ayudar, y pierde al amor de su vida cuando la relación
entre estos está creciendo. Aunque no lo es por eso sino porque no sabe que lo
es, lo cual nos remite a las labores intrínsecas del héroe en las que este
realiza sus acciones no por qué las considere una obligación sino que las asume
como un deber, Miguel considera la lucha contra el fascismo como algo vital, no
como un mero enfrentamiento bélico entre ideologías, para él es algo que va con
el mismo sentido de la vida.
Otros de los
aspectos que destaca de este título es su valor como documento, no como algo
infalible, sino como la plasmación de una verdad histórica en la que lo
emocional está por delante del dato y la fecha, de hecho estos también están
pero se convierten en un vehículo para hacer que la historia avance, más que
ser un yugo sobre el que el autor debe doblegarse y caminar. Otro valor de este
documento reside en otro aspecto quizás en apariencia menos vital y no es otro
que el mismo Paco Roca. Este no solo investiga, dramatiza, crea y narra sino
que se sitúa elemento catalizador para que el personaje principal desarrolle
toda la narración del pasado, un gran host que nos abre las puertas a un pretérito desconocido para la mayoría.
Otra gran
protagonista es la tierra por la que luchan, la gran ausente: España. Esta se
convierte en una tierra que en adelante se convertirá en una masa acrítica en
los que los valores vendrán impuestos por los regímenes y no por las personas. España
solo aparece al principio del volumen para desaparecer y nunca volver. Esto
hace que Los surcos del azar sea un
camino sin retorno en el que solo al final el protagonista se reencuentra con
un pasado que todos tenemos en común, esta catarsis se produce a través del
simple y llano reconocimiento por la labor realizada en pos de la libertad.
En esta obra
nos reencontramos con un Paco Roca “serio” y exhaustivo que se había quedado un
poco de lado con sus flirteos con el humor. Pero sobre todo se nos pone delante
como un autor con ganas de contar las historias que nos cuenta, en el que la
pasión por el narrar no se convierte en precipitación sino en saber dosificar los
aspectos narrativos que hacen de esta una obra pausada pero intensa que al
menos en la primera lectura esta se haga de un tirón, el resto ya veremos. Los surcos del azar es sin asomo de duda
de una de las grandes obras del año, una obra que será recordada y retomada
durante muños años. Paco Roca en estado puro.
@Mr_Miquelpg
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