jueves, 30 de mayo de 2013

El sótano del primo Barto: Extrema lucidez


Aunque en el cómic hace mucho que abandonó su lugar como un medio menor y pasó a formar parte de los estudios académicos más sesudos; esto no quiere decir ni por un momento que se hayan solucionado las grandes dudas que se relacionan con el propio género, principalmente si nos referimos a su análisis clínico. Una de las incógnitas que más se arrastran, y que seguramente surge en la mayoría de las conversaciones trasnochadas de investigadores y autores, es saber si una viñeta aislada puede considerarse o no un cómic. En este sentido, la duda estaría en denominar a la unidad mínima de la historieta o a la viñeta o a la página, entendida esta última hasta la expresión mínima de la tira, con lo que queremos decir que dos viñetas ya podrían ser consideradas una página. Como cualquiera puede adivinar, todo se resume en saber si la narrativa del cómic la encontramos dentro de la viñeta o en la sucesión de las mismas.

Una opción tan válida como lógica es renegar de la viñeta aislada como historieta, introduciéndola más en el campo de la ilustración, con lo que nos quedaríamos con una definición de cómic como una sucesión de viñetas que cuentan una historia. Aunque claro, tenemos varios problemas, como son las splash page y las viñetas de humor gráfico, las cuales son una única ilustración, valga la confusión añadida. Por lo que tendríamos que defender que puede existir un cómic no ya sólo de una página, sino de una viñeta, siempre y cuando dicha viñeta tenga una narrativa interna. Aunque claro, este planteamiento no hace más que añadir el problema de definir la narrativa interna de una viñeta, lo que vendría a ser diferenciar las ilustraciones que no cuentan una historia y las que sí, algo que en la práctica es imposible, ya que el sentido último lo añade el lector. De este modo, si en una sucesión de viñetas el lector rellena los huecos entre las mismas, al enfrentarse a una sola, tendría que teorizar sobre lo que sucede un instante antes y después. Con lo que para desestabilizar aún más el problema, si seguimos esta última línea de pensamiento, tendríamos que aceptar que una simple fotografía es en si misma un cómic, algo que aunque no seamos capaces de explicarlo con palabras sabemos que no es así.

De este modo la duda queda abierta, pues evidentemente no es lo mismo una viñeta de Forges o El Roto que una fotografía de Frank Cappa o Henri Cartier-Bresson, pues si abriéramos la veda nada nos impediría considerar un cuadro de Francis Bacon un cómic. En este sentido, prefiero pensar que el cómic sí es una sucesión de viñetas, dejando casos particulares como el humor gráfico en un terreno intermedio mezcla del cómic con la ilustración. En este sentido, y sin querer abandonar el terror que nos sirve de excusa, podemos echarle un vistazo a la obra Necronomía del humorista gráfico Malagón. Necronomía es una antología de reflexiones sobre la economía actual desde todos los puntos de vista. Al tratarse de una antología nos encontramos con viñetas que fueron publicadas de forma independiente dentro de otros textos, desde diarios de prensa hasta revistas de humor, por lo que cada obra de Malagón debía entenderse por sí misma, al margen de sus compañeras. Pero cuando aglutinamos todas las ilustraciones en un solo libro se le añade un sentido nuevo, quizás no narrativo pero si ensayístico.

Necronomía es ante todo una obra llena de lucidez, en la que las ideas toman el lugar de las historias para iluminar con un único y solitario chispazo la realidad del dinero, la cual muchas veces permanece oculta ante nuestros ojos. Evidentemente, cada ilustración de Malagón hace pensar al lector sobre un antes y un después, pero no dentro de la historia, sino afuera de su realidad, reflexionando sobre las condiciones que han llevado a la situación que Malagón expone, para después reflexionar sobre sí es cierta o no, y por último o pensar soluciones o hundirse en el pesimismo más oscuro. Desgraciadamente esto no nos ayuda a tener más claro el funcionamiento narrativo del cómic, pero si nos ayuda a reflexionar sobre el mismo medio y su relación con otros. Además de ser un entretenido tema de sobremesa.


@bartofg

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