The Amazing Spiderman. (1 de 2)
Yo no leí por primera vez el Spiderman de Lee y Ditko, no leí el de Lee y Romita (Sr.). Miento,
sí puede que lo primero que recuerde sea un ejemplar o dos sueltos de Bruguera,
que probablemente contenían algún número de Romita, o de Hulk vs. Spiderman
(aquel cómic que de portada tenía al Hulk de la serie de TV y contenía, creo,
uno o dos episodios de Amazing y uno de Hulk)… Pero cuando conscientemente
comencé a comprar Spiderman (y desde entonces, ¡No lo he dejado!), ya estaba
fórum. De hecho, recuerdo que la formalidad para comprarlo se convirtió en
fidelidad absoluta cuando, de un número a otro, Spiderman... ¡Tenía el traje negro!
Hacía nada le había visto compartir aventuras con la
Gata Negra, pero… ¿Traje Negro? ¿De dónde
había salido eso? Me sentí culpable por no haber comprado el número anterior, culpable como Peter por la muerte de su Tío Ben, y
aprendí que “Un gran coleccionismo, requiere una gran regularidad”. Guardaba
poco dinero a la semana o al mes, pero enseguida tenía mis 125 o 140 pesetas para
el “tebeo de Spiderman”. Luego aprendí que toda gran afición comienza por un
gran truco editorial, y que nunca me perdí ese tebeo en el que Spiderman se
hacía con el traje negro, no era culpa mía, sino que todo eso había sucedido en
las SECRET WARS, fuera de mi
colección.

Es decir, luego seguí leyendo, y vinieron Sal Buscema, Alex
Saviuk, continuaba DeFalco y compañía a los guiones… Entraba Michelinie a
escribir algunas de las mejores etapas del personaje… Ése es Spiderman para mí.
Está casado con MJ, no es ningún crío, no existe (y no se la espera ya) Gwen
Stacy, y su enemigo natural es ya Harry Osborn, que pronto acabará su etapa
como cualquiera desde pasados los 70 podía imaginar, y dejará paso a la
simbiosis entre Eddie Brock y el traje alienígena.
Cuando ví la primera peli de Raimi, a pesar de mi ilusión
por ver por fin una película del personaje, me quedé bastante frío. No se me
malinterprete, luego aprendí a reposar la película y apreciarla, tenerle ese
cariño como siempre le tendré al Batman de Burton, pero ese “no era mi
Spiderman”. Con todos sus aciertos, el Spiderman de Raimi era una traslación,
en lo básico excesivamente literal, del cómic que yo nunca conocí en su día
(hoy tengo coleccionada prácticamente toda la etapa antigua del personaje, pero
nunca será el que me marcó a mí). ¿Eso es bueno? Sí, es bueno, pero también es
en definitiva algo demasiado literal y demasiado ceñido a una sola
interpretación o etapa del personaje, con un Peter Parker muy fiel al de
aquellos cómics, pero con una sensación de atemporalidad y caricatura que
quizás no se esperaba nadie en pleno año 2000. Uno (yo, al menos) pensaba que
una adaptación de un cómic tan rico como Spiderman tendría ese algo del cómic,
pero también ese mucho cinematográfico, esa traslación inteligente a otro medio
narrativo, no sólo un maquillaje superficial para cambiar algunas cosas (la MJ de las películas era en
realidad Gwen Stacy, la armadura del Duende era una actualización innecesaria
cuando todo lo demás parecía encastrado en los 70).
Insisto en los aciertos, no estoy criticando y despellejando la película: tiene momentos y elementos realmente buenos, y dignos del personaje. El beso con Mary Jane ha pasado a la historia del cine, los paseos en red fueron la mejor plasmación posible de los mil veces leídos en los tebeos, el espíritu del personaje rebosaba StanLeeidad, claro. Y Maguire era Peter Parker. Al menos un Peter Parker. Pero sigo teniendo esa sensación, como con las películas de Burton, de que todo en la peli era como un cuento.
En el cómic, después han venido otras etapas, y, mal que nos
pese a los veteranos, hay veinteañeros para quienes su Spiderman es “la saga
del Clon”, o el de Strazcinsky, y los habrá muy pronto que clamarán por su
Spiderman como el reflejado en la etapa actual de “Amazing”. No deberíamos
perder el norte como lectores, de que esto sucede. Pero no es algo malo, es algo natural. Debemos respetarlo y entenderlo a la hora de asistir a otras interpretaciones de un personaje al que hayamos leído media vida.
Y, aproximadamente en la misma época que se estrenaba la
película, un nuevo cómic sí que reinventaba al personaje adaptándolo
cinematográfica y narrativamente a la época actual, al siglo XXI. Ése era el
ULTIMATE SPIDERMAN de Brian Michael Bendis y Mark Bagley.
(Continúa la semana que viene. y el póster promocional que dejé inacabado, también aparecerá en estos días cuando por fin tenga tiempo de terminarlo...)
Iván Sarnago, fan arácnido.
Os dejo con el regreso
de Power Pains, con una tira que en un principio tenía un final diferente (Spiderman
le hacía saltar descalzo a Amanda Hunsaker desde un murete, para que supiera lo
que pica saltar por ahí sin zapatillas), pero finalmente he optado por otra variante...
Tu Spiderman es mi Spiderman... I know that feel bro...
ResponderEliminarMi Spiderman también calzaba traje negro y tenía que esquivar la ventana de sus vecinas (Candy, Bambi y Randi, vaya par de tres) cada vez que salía a desfaces entuertos. Qué tiempos los de Forum, con esos cómics hoy día amarillentos pero que antes (y ahora) podían aguantar mil y una lecturas.
ResponderEliminarA ver la peli nueva, tengo curiosidad.
Y otra cosa que recuerdo, ése spiderman (y el casado) salía de noche, casi siempre.
ResponderEliminar¿spiderman tenia un rollo gay con flash thomson, donde primero la daba caña y luego le hacia mimitos?
ResponderEliminarLo dicho ni puñetera idea.
Dejad de chupar la polla al sarnago, por dios, que se deje de tonterias y se haga actor porno gay, que es lo suyo.
jajaajajajajajajajajajajajjajajajajaja